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Tu diario. Libertad de expresion

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El Oráculo  
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Antonio Sanchez Varela

Artículos publicados en malaka.es

John Waine en la tasca de Paco
 Capítulo XIV

El Valorador. 15.07.17 Ampliar
La pantalla del ordenador en blanco, la piel de mi cerebro irritada por el alcohol de la noche anterior, mis neuronas en cierre por descanso de personal; como si ellas no hubiesen tenido nada que ver. Todo comenzó cuando me encontré con una carta de la aseguradora en la que sentían la muerte de Silvia, y en la que a pesar de los casi tres meses que habían transcurrido desde su atropello, se excusaban por la demorar en el pago de la póliza debido a que las causas del mismo aún no eran tan evidentes como cabía esperar. ¿Causas? ¿Evidentes? Por mi parte se podían quedar aquel maldito dinero, yo solo quería recuperar lo que todo el oro del mundo no sería nuca capaz de devolverme. De repente, el salón comenzó a encogerse sobre mí hasta no dejarme respirar. Abrí las ventanas para notar la brisa caliente de una noche de verano, y el techó pareció derrumbarse sobre mi cara. No tuve más remedio que salir corriendo sin rumbo alguno hasta verme abducido en la tasca de Paco un efervescente viernes, donde una multitud de tres personas; cuatro si contamos a Viturro, que formaba parte del mobiliario desde su datación con carbono catorce, allá por el mil novecientos noventa y dos, cuando Paco aún tenía pelo y las Olimpiadas de Barcelona llenaban un bar: uno, de los de verdad. El tiempo y la realidad nos irían derrotando a todos y cada uno de nosotros, incluso a aquella ilusión convertida ahora en una tasca, en un puerto donde los ¨barcos¨ arrastrados por las tormentas del día a día se refugiaban. Ahora, conmigo, ya éramos cuatro y un taburete humano fundido con su codo a la barra. 

El algoritmo número 15
Capítulo XIII
El Valorador. 09.07.17 Ampliar
Hoy, veinticinco de junio he sido testigo de lo imposible. Con las cenizas de una noche de San Juan todavía humeantes ha aparecido sobre mi mesilla del dormitorio la libreta donde guardo las modificaciones del algoritmo que nos iba a hacer ricos. Tenía la precaución de no dejar ninguna conclusión al alcance de los hackers, y tenía la superstición de pensar que si Silvia, mi mujer, me acercaba aquellas hojas a la mesilla nada más levantarme fluirían las mejores ideas. Ante mí estaba el cuaderno abierto en la última modificación; la número 15, y a su lado, mi lápiz favorito: un Faber Caster  de cedro cuya punta afilada como una aguja aún no había sido desgastada. Me gustaba pensar que todo en la vida se podría arreglar con una goma de borrar para volver a ser construido nuevamente, porque en cada error se escondía una nueva enseñanza que me guiaría a la perfección.


¿Quién la pone nombre a la muerte?
Antonio Sanchez Varela. 04.07.17 Ampliar
Me puedo imaginar a la muerte con una guadaña en una mano y en otra un teléfono vía satélite para poder llamar allá desde donde se esconda y donde , a buen seguro, la cobertura  será escasa para contactar con alguna agencia de publicidad que determine el nombre más " comercial " para un nuevo engendro tecnológico que tendrá por único fin delegar parte de la ingente carga de trabajo a la que se ve sometida esa dama negra por causa de nuestra estupidez y desmesurada ambición . Aún así hay que reconocer el mérito de aquellos que determinan esos nombres: Tomahawk, Predator... Marcas registradas de la extinción con una connotación inequívocamente bélica, desde las mítica cargas del Séptimo de Caballería contra indios armados con esas hachas de mano hasta los precisos misiles Tomahawks,me cuesta imaginar un lanzamiento mejor; y nunca mejor dicho, que el de este producto, cuya simple mención evoca sangre. 

El principio de la respuesta
Capítulo XII
El Valorador. 02.07.17 Ampliar
Era una pregunta de fácil respuesta para cualquier forense, y no tan fácil, si el cadáver albergaba en su interior a otro ser humano. El embarazo de Silvia había hecho que la temperatura de su hígado no determinase de forma aproximada la hora de su muerte, dejando así suficientemente margen de incertidumbre como para que los sospechosos pasasen de unos escasos quince a casi ciento cinco conductores que habían transitado ese lugar. Pero la clave estaría en el amor. Sí, por extraño que pueda parecer, aquel viejo Swatch que yo le había regalado a Silvia cuando comenzamos a salir en la facultad, sería el que me haría estar día tras día a las diez menos doce minutos clavado como una señal más en el arcén, confiado en que unas manecillas paradas en ese maldito instante me terminasen señalando alguna coincidencia en los vehículos que circulaban habitualmente por ese tramo de carretera. Tuvieron que pasar un par de meses hasta llegar a la conclusión de que eran los miércoles cuando al menos unos once coches solían coincidir en torno al momento en que la vida le fue arrebatada a Silvia  y a mi futura hija Laura. 

El Valorador
Einstein no tenía razón. Capítulo IX
El Valorador. 28.06.17 Ampliar
Albert no apartaba su mirada de mí. Allí tumbado, con todos los secretos del universo prisioneros de esos dos grandes ojos tristes ocultos tras su melena rizada. En estos momentos era el mejor amigo que tenía, y posiblemente, el mejor que hubiese tenido. Sabía transformar los incómodos momentos de silencio en un espacio donde ambos nos protegíamos de nuestros miedos y de nuestras penas: las mías, se habían reducido a la eterna ausencia de mi mujer y la hija que ella llevaba dentro; los miedos ya no existían para mí pero, seguro que para mi buen perro, Albert, sí. Era un pastor de aguas de pelo marrón, al que pronto le cambiamos su primer nombre por el del físico más famoso de la historia, con permiso de Sir. Isaac Newton. Pero es que Albert demostraba una inteligencia casi sobrenatural para un perro. Incluso a veces su melenas se fundían con las de Einstein en mi imaginación, convencido de que el científico alemán había decidido reencarnarse en mi perro por alguna extraña razón que solo debía tener que ver con las curvaturas del espacio tiempo.

El Valorador
Capítulo VIII
El Valorador. 10.06.17 Ampliar
No había huellas de frenada; no hubo intención alguna de evitar el atropello mortal. Escrutaba con detenimiento cada centímetro del asfalto blanqueado por el agua y el sol, esperando encontrar un indicio de arrepentimiento de un conductor que me había robado a mi mujer y a mi hija. No existió el miedo de un accidente fortuito. Me podía imaginar a un hombre suficientemente fuerte para arrojarla al monte, bajando despreocupado por la carretera, y en un despiste, su vida y la mía quedarían unidas para siempre por el pánico a ser descubierto y por la necesidad de descubrirlo. Bajaría de su coche para ver a Silvia lejos de la defensa abollada que la había disparado a decenas de metros debido a su exceso de velocidad, como constataba el informe de la Guardia Civil al saber que las piernas se habían roto como un cristal al precipitarse al suelo. Un bocinazo me hizo apartarme hacia el arcén. Parecía difícil que sólo el exceso de velocidad fuese el causante, ya que Silvia siempre caminaba por su mano izquierda con su brazalete reflectante, porque el chaleco ya le apretaba su prominente barriga. A la salida de esa curva todos los vehículos tendían a abrirse al lado contrario. Un despiste, una llamada de teléfono, unas copas de más. Al ver el terraplén por donde había tirado a Silvia mi visión se volvió borrosa con las lágrimas que recorrían mi rostro. ¿Cuántas veces habíamos recorrido ese trayecto sin problema alguno? ¿Por qué? ¿Por qué aquella noche?

El Valorador
Capítulo VII
El Valorador. 07.06.17 Ampliar
Todo olía a muerte en aquel sitio: todas las caras que me cruzaba en ese largo pasillo; cada baldosa, cada tubo fluorescente extenuado por dar luz a un lugar donde solo habitaba la oscuridad, cada puerta en mi camino preservando dolorosos secretos.
-Es aquí, escuché.
Ante mí, la inexpresiva figura de un hombre de mediana edad, al que los muertos parecían haberle robado la capacidad de sonreír o llorar.
-Buenos días. Si es tan amable me puede seguir; tendrá que identificar a su mujer, fue lo que dijo el forense, como si de un guía turístico se tratase. En una camilla yacía lo que parecía un cadáver. A medida que me iba acercando a él me aferraba a la posibilidad de que Silvia aún estuviese viva.
-¿Se encuentra bien?, preguntó el forense.

El Valorador
Capítulo VI
El Valorador. 03.06.17 Ampliar
Mario había borrado de su conciencia el más mínimo rastro de culpa después de haber atropellado a aquella mujer con la facilidad que había construido su día a día, auto erigiéndose en una especie de justiciero de los falsos damnificados en siniestros de tráfico: para él, todos trataban de aprovecharse de las compañías aseguradoras. Todos los ¨bichos¨, como le gustaba llamar a los accidentados a los que debía valorar sus lesiones corporales, mentían por defecto. Sobre esta premisa había construido una vida de un mediocre médico transformado por la casualidad en valorador de daño corporal, haciendo de su profesión un negocio; uno, increíblemente lucrativo.
Mario también había borrado cualquier rastro del impacto del cuerpo de Silvia contra su flamante deportivo. Únicamente tuvo que dar unas cuantas vueltas en la rotonda con más siniestros de la ciudad a la hora adecuada, esperando que algún conductor despistado o apresurado eliminase la pequeña abolladura producida por un pequeño cuerpo que había dado su vida en un intento de proteger la que había llevado en su interior durante siete meses. Un golpe borraba a otro como las manchas rojas del vino tinto son borradas por el blanco. Lo que no sabía Mario es que esa sangre roja de miserable culpa nunca terminaría de secar. Al fin y al cabo, tal vez el atropello de Silvia hubiese sido un accidente fortuito en la oscuridad de la noche, pero el tiempo que su hija tuvo que sufrir una agonía en medio de un monte, privada del oxígeno de los pulmones de su madre, había sido el asesinato más cruel que nadie hubiese podido cometer.

 Un bicmac es para siempre
Antonio Sanchez Varela. 29.05.17 
La escena es la siguiente: un niño, huérfano de padre, interroga a su madre sobre rasgos del progenitor, con el que parece no coincidir en nada, excepto por la hamburguesa favorita de ambos.
Por increíble que pueda parecer, justo cuando me estaba rindiendo a la idea de que nuestra existencia no es fruto de una mera combinación aleatoria de moléculas, llega MacDonald´s con una anuncio y nos demuestra como las leyes de Darwin acerca de la evolución de las especies en base a su adaptación al entorno es capaz de afectarnos en tan solo una generación; nada de millones de años, nada de selección natural. Al fin y al cabo un Bigmac es capaz de permanecer inalterado más allá de lo que el carbono catorce llega a datar.
Ahora, sin que ninguna prestigiosa universidad avale esta tesis y, a buen seguro que la multinacional de restauración llegaría a ser muy persuasiva a este respecto, como ya lo ha sido en el pasado, nos demuestran como el ser humano se adapta a un entorno de dieta hipercalórica : obeso mi abuelo, obeso mi padre, obeso yo…Diabético mi hijo. La voracidad de MacDonald´s no tiene paragón en el reino animal, al igual que los medios empleados para alcanzar sus objetivos: niños recordando a padres muertos o europeos de fútbol en los que inexplicablemente la FIFA ha permitido que se asocie la práctica del deporte con el consumo de hamburguesas. A partir de ahora se han acabado las pruebas de genéticas para determinar la paternidad, un simple y económico test preguntará a padre e hijo cuál era su hamburguesa favorita, y si coinciden todos los recelos desaparecerán, al fin al cabo a quién le importa que no coincida el color de la piel o de tus ojos. 

El Valorador
Capítulo V
El Valorador. 28.05.17 Ampliar
Antonio Sánchez Valera.- Si nunca has llegado a sentir que la realidad era lo suficientemente dolorosa como para querer fundirte en la nada en un intento de escapar de lo que nunca serías capaz de escapar. Entonces, nada de lo que a continuación te pueda contar tendrá sentido alguno para ti…Una noche, un camino sin retorno y la culpa: una noche en la que todo lo que yo más quería me fue arrebatado, un camino que nunca debieron recorrer solas, y la culpa de no ser culpable.
La noche volvía reclamando la oscuridad de sus secretos. El móvil de Silvia seguía sonando en el salón, ajeno al destino de su propietaria. Otra taza de café; y ya había perdido la cuenta de cuántas llevaba para poder continuar buscando a mi mujer y a la hija que ella llevaba en sus entrañas. En la puerta, decenas de vecinos bloqueaban mis sentidos con sus muestras de afecto, al tiempo que me desconcertaban con su ira robada como si realmente fuesen maridos y futuros padres. Quizás fuese así: el miedo a compartir un destino similar era lo que alimentaba la ira de aquellas linternas que luchaban por esclarecer las penumbras. ¡Qué ironía! Al escuchar los perros no pude evitar recordar la imagen de la película Frankestein, cuando una muchedumbre enardecida iba en búsqueda de una supuesta venganza. Palmadas en el hombro en señal de ánimo, gritos en contra de Dios sabe qué, guardias civiles intentando poner orden en la enajenación colectiva del momento. Y yo, caminando sin saber muy bien hacia dónde, simplemente con la esperanza de volver a escuchar su voz una vez más.


Manchester junto al mar
Antonio Sanchez Varela. 24.05.17 
Desde pequeño he asociado la ciudad de Manchester con el hito de ser la primera ciudad industrializada del mundo, con sus telares movidos por el vapor de una revolución que lo cambiaría absolutamente todo: la forma de trabajar, los derechos laborales, las cadenas de producción, la contaminación…Cosas buenas y malas y, algunas difícilmente clasificables a no ser que sientas los colores del omnipresente Manchester United. Desde hace un día esta ciudad será recordada por la muerte de veintidós jóvenes, en lo que algunos se empeñan en definir como una guerra y otros como una serie de atentados. Lo definamos como lo definamos, estamos perdiendo: vidas, razones, derechos a cambio de una falsa seguridad…Ganar o perder es un argumento engañoso, pero que entiende todo el mundo. Ganar una guerra que nunca se podrá ganar de forma convencional; un misil por cada atentado, más contingente por cada bomba. Nuestra sociedad no se puede parar, no se puede esconder en cuevas en medio de las montañas afganas, o en desiertos de Irak y Siria. Lo que si podemos hacer todos es no facilitar esos argumentos que resultan tan atractivos para inmigrantes o descendientes de ellos, marginados y no integrados en nuestras ciudades. Si conseguimos esto, puede que algún día lleguen a existir más armas que manos dispuestas a empuñarlas. No habrá otra forma de evitar que finalmente nos resignemos a creer que estamos en guerra, para único beneficio de empresas armamentísticas y dirigentes de uno y otro lado más concentrados en generar el estado de alarma que les permita perpetuarse en el poder que en resolver realmente las circunstancias que lo alimentan.¨Manchester junto al mar ¨es un precioso drama que merece la pena ser visto, en la que se habla de cómo una persona se niega a sí mismo una nueva oportunidad después de los errores pasados. En Estados Unidos Manchester mira al mar, en el Reino Unido la tierra se interpone a esta visión. Pero a pesar del dolor todos nos merecemos una segunda oportunidad .

C.S.I  IRLANDA
Antonio Sanchez Varela. 22.05.17 Ampliar
En las remotas islas irlandesas de Aran cada familia tejía jersys de lana virgen sin tratar para sus padres, maridos e hijos dedicados a la pesca en aguas donde cada captura podía resultar ser la última, y donde el frío se convertía en un peligroso enemigo. Cada familia decidía de una forma única como repartir esas cien mil puntadas que confeccionan los tan preciados suéteres. De esta forma tan simple: dice la leyenda, se podía dar nombre a los cadáveres de marineros que, de otra forma sería casi imposible reconocer después de haber sido consumidos por las entrañas de la mar.Como toda leyenda, tiene una parte de realidad y otra de mito; en este caso, bien aprovechado por la implacable maquinaria de la moda. En cualquier caso, me cuesta imaginar un mundo donde nadie ocultase sus orígenes ni sus vinculaciones. Sería mucho más fácil saber a quién tienes delante. A buen seguro nos evitaría muchas decepciones: estafadores vestidos de empresarios, salvadores de sí mismos transmutados en salvadores de la humanidad, políticos con Alzheimer…


El Valorador
Capítulo IV

El Valorador. 20.05.17 Ampliar
Mis puños sangraban por cada golpe dado negando lo que la noche parecía haberse llevado para siempre. Ya no sentía mis piernas después de haber caminado en la oscuridad del bosque, de los caminos en su búsqueda. Familia, vecinos, la Guardia Civil; todos los que queríamos y sabíamos lo especial que era Silvia, y que seguro que sería Laura recorrimos cada lugar de los que ella solía frecuentar. Mi corazón se encogía al ritmo en que los rayos de sol lo iban iluminando todo. Tan solo una esperanza, un engaño, al que aferrarme. Si aún no había aparecido, todavía era posible que aquella pesadilla quedase en eso: en un horrible mal sueño. Al fin y al cabo Silvia no tenía enemigos. Y a pesar de su belleza, ningún perturbado le haría daño a una mujer evidentemente embarazada.
El sonido de mi móvil me trajo de vuelta a un salón ahora muerto sin la presencia de la persona que le daba vida. No quería cogerlo; el miedo a la noticia definitiva, a la que pusiera fin a mi vida a su vida, me había atenazado. Sonó una vez, dos veces, tres veces. Hasta que finalmente decidí acercarme a el con el miedo de aquel que se enfrenta a su destino. En la pantalla aparecía el nombre ¨abogado¨. Descolgué desconcertado por su llamada en ese preciso momento.

Marcus Hutchins vs Corea del Norte
Antonio Sanchez Varela. 16.05.17 
¨Una guerra es justa cuando es necesaria¨, decía Maquiavelo. Y no hay nada mejor para los dirigentes mesiánicos que encontrar un enemigo que rinda a su propio pueblo antes sus pies por la necesidad de una guerra. Qué mejor forma de hacer olvidar tramas palaciegas que hayan derivado en una turbia elección presidencial, o justificar las hambrunas y la falta de derechos, porque las circunstancias así lo requieren, porque los dioses te han otorgado la misión de convertirte en el bastión de un mundo que nunca ha existido más que en la mente enferma de una saga de dictadores. Ahora las amenazas de toscos misiles supuestamente nucleares que no terminaban de inclinar la balanza de la opinión mundial a favor de Donal Trump, irónicamente como defensor de la libertad, se han convertido en amenazas informáticas con origen en Corea del Norte. Si realmente es así, como tantas y tantas mentiras salidas del hiperactivo twitter del bueno de Donal, un diminuto país ha demostrado que puede poner en jaque a todo un planeta sin la necesidad de disparar una sola arma. Obviamente esto no interesará al todo poderosa industria armamentística, que con el coste de un solo portaviones se podría proteger a todas las empresas e instituciones susceptibles de un ataque de un hacker de un país mediano. También ha demostrado que el ingenio humano es infinito para lo malo, pero en este caso paro lo bueno, como lo ha demostrado el joven informático inglés, Marcus Hutchins que ha confinado al virus WannaCry.
¨El supremo arte de la guerra es someter al enemigo sin luchar¨.


El Valorador
Capítulo II

El Valorador. 13.05.17 Ampliar
Mario volvía de su partida semanal de golf compartida con esos que se suponía eran sus colegas de profesión. Se le había dado tan bien golpear a la bola como casi todas las tardes en las que esa corte que orbitaba a su alrededor, confiada en recoger las migajas de los muchos ¨bichos¨ que debía valorar subjetivamente, se dejaba perder o hacía la vista gorda ante la infinidad de trampas que el ¨Gran Mario¨ realizaba con maestría en un juego donde la etiqueta y el fair play debían imperar: palabras estas, que carecían de significado alguno para aquel hombre de ambición desmedida. Como cada miércoles la partida acababa en la casa club para narrar las incidencias de esos dieciocho hoyos acompañadas por unas copas: los grandes golpes, los golpes fatales, los siempre oportunos golpes de suerte. Pero…sobretodo las estrategias para que la ¨tela de araña¨ que iban tejiendo esos cuatro valoradores de daño corporal no dejase de crecer. Al fin y al cabo, entre ellos controlaban casi el ochenta por ciento de los seguros de tráficos de la provincia. De tal forma que unas veces perdía una compañía para que ganase otra, pero indefectiblemente siempre perdía el asegurado que había sufrido el accidente de tráfico, e indefectiblemente siempre ganaban ellos.

El Valorador
Capítulo I
El Valorador. 10.05.17 Ampliar
Allí estaba yo, en medio de una penumbra estudiada con la experiencia que le otorgaban los miles de ¨bichos¨ que me habían precedido para tener que verse sometidos igualmente a aquel individuo que se ocultaba tras una mesa de despacho, que hacía cien años, tal vez hubiese sido tan moderna como la vieja butaca en la que me trataba de hundir escapando de la intimidación de la voz profunda, cadenciosa, intimidatoria de un hombre con rasgos de gigantismo. Absolutamente todo en ese sitio estaba pensado para que no pudieses pensar, para que solo quisieras huir de allí regalándole una nueva victoria a Mario. Cuando ya estaba a punto de rendirme sonó su teléfono móvil, y entonces, pude ver como su enorme cuerpo se iba desenrollando como un colchón hinchable hasta que su cara desapareció en la oscuridad que no alcanzaba a iluminar la lámpara de su despacho. Ante mí tenía la hebilla de un cinturón que parecía decirme: ¨ Espere aquí¨. Ni un, ¨disculpe ahora vuelvo¨ o ¨perdone debo contestar a esta llamada¨. ¿Para qué gastar energía con un ¨bicho¨? ¿Para qué estropear el despotismo intimidatorio con una frase educada que diese margen a pensar que tras la fachada de aquel valorador de daño corporal existía una persona como yo? 

50 pasos
Antonio Sanchez Varela. 02.05.17 Ampliar
Un día azul, un día lluvioso; perdedores o ganadores; el Capitán Ahab, Donal Trump; cincuenta pasos y un fracaso. Ya nadie quiere ser el mismo, ya nadie quiere que el triunfo en su vida signifique haber hecho algo en ella que merezca ser recordado aún cuando nadie se acuerde de ti pero sí de tus actos: a ocho vueltas por segundo alrededor de la Tierra los bits de Internet hacen que nuestro mundo no sea capaz de seguir esta dictadura de tendencias, que duran tanto como tardan en aparecer las siguientes; a veces meses, a veces semana, a veces se cuenta el tiempo por los cientos de jóvenes que han perecido en el intento de ser más populares, de no volver a ser nunca más los apestados de la clase. Ciento treinta y cuatro vidas devoradas por una ¨ballena azul¨ en Rusia, como Moby Dick hizo con la tripulación del Pequod, cegada por la rabia y la sed de venganza ante la invisibilidad en su entorno les condujo a intentar vencer a la Ballena Azul, y de esta forma, nunca más volver a ser rechazados.

La persona que me cuida
Antonio Sanchez Varela. 26.04.17 Ampliar
Que la suerte me libre de quien confío pues, de quien no confío me puedo cuidar yo solo.
En un mundo ideal esta frase carecería de sentido alguno: en uno, en el que la maldad, en cualquiera de sus mnifstaciones no tuviese cabida. Soy plenamente consciente que esto es tan imposible como que Donal Trump se corte el flequillo o Jean-Marie Le Pen entienda el significado de la Marsellesa. A pesar de ello, puedo asegurar que ese mundo existe en personas frágiles, inocentes, carentes de cualquier necesidad de venganza. Lo sé porque yo comparto mi vida con uno de esos seres excepcionales, que como las más bellas flores necesitan de cuidados para no ser marchitados por su entorno. Mi hija es autista, y como muchos otros discapacitados psíquicos no han desarrollado estrategias para sobrevivir a pesar de que para ello tengan que perjudicar a otros. Es por ello que siempre dependerán de alguien que les proteja de una sociedad que está diseñada para que el más débil perezca. 

La guerra definitiva
Antonio Sanchez Varela. 19.04.17 
La última batalla que cualquier individuo debiera librar sería aquella que erradicases definitivamente la estupidez humana. Pero, por desgracia aún no nos hemos dado cuenta de que ningún depredador ha sido diseñado para ser feliz. Si alguna de esas casas de apuestas que proliferan como los champiñones cubriese la predicción de que nos extinguiremos antes de que aprendamos a convivir en un mundo relativamente justo en el que unos pocos no enardezcan a unos muchos contra otros muchos en base a intereses meramente personales, me haría multimillonario. A pesar de todo ello ya no tengo miedo a un holocausto nuclear, quizás porque durante mi infancia me he imaginado tantas veces ese escenario que ya ha formado parte de vida como el calor del verano o el antaño frío del invierno: la eterna amenaza nuclear en la que somos meros peones de una cuestión de glándulas seminales, como es el caso en Corea del Norte. Aún así parece ser que es algo que al pueblo americano necesita imperiosamente como elixir mágico frente a sus problemas: ganar. Ganar siempre; en cualquier ámbito, ya sea deportivo, financiero, tecnológico o militar. La cuestión es que en las guerras todos pierden. Es una lección dolorosa que no interiorizaron en Vietnam o Afganistán.Sin embargo la última guerra que han librado en su propio país ha sido la de Secesión (1861-65). Sufrió el ataque de Pearl Habor, y una intentona desesperada del ejército nazi en la costa este de Estados Unidos con los famosos submarinos U-boot.  Esto quiere decir que desconocen lo que es ver como tus casas, tu trabajo, todo lo que quieres y necesitas desaparece bajo el ejército invasor. Por eso es tan fácil ver la guerra en la comodidad del sofá de casa mientras la sangre derramada en países lejanos engrasa los engranajes de las tan lucrativas empresas armamentísticas. 

El precio de un niño
Antonio Sanchez Varela. 12.04.17 
Siempre he estado convencido que hasta la persona más íntegra tiene un precio, un momento de desesperación, un día en el que las circunstancias le superan hasta hacerle olvidar sus principios más firmes. También estoy convencido de que existen individuos que después de años de intentar esculpir la realidad con el cincel de sus intereses se terminan creyendo sus propias mentiras, como cada día hace el Presidente Trump. Ya casi nos habíamos acostumbrado a sus delirios de mesías superándose en cada nueva agresión a los principios democráticos y a los derechos inalienables del ser humano. Pero…le ha faltado tiempo para aprovechar la imagen de unos niños muertos a manos de bombas químicas para lavar su imagen con la colaboración necesaria de su amigo el Presidente Putin, escenificando una represalia que le hiciese ganar el afecto perdido del pueblo americano, y así poder proseguir libremente con la colaboración entre esos dos ¨grandes líderes¨ que pretenden repartirse el mundo. Me pregunto ¿cómo es posible que el bueno Donald sufra tanto por los niños sirios y nada por los que separa de sus padres inmigrantes en Estados Unidos?

¡Vida en Marte!
Antonio Sanchez Varela. 10.03.17 
Sería fantástico un titular así. Aunque todavía no tengo muy claro en qué nos cambiaría nuestro día a día: ¿estar un poco más cerca del conocimiento de nuestros orígenes?; ¿tener la evidencia de que si en un mísero sistema solar hay vida en al menos dos planetas, es seguro que la habrá en alguna otra galaxia?; ¿preparar la huida, para unos pocos, de un planeta desahuciado? Lo único cierto es que buscamos agua en Marte cuando aún hay miles de personas que mueren en la Tierra por su falta; buscamos la vida en otros planetas cuando la matamos en el nuestro; buscamos la explicación a una atmósfera casi inexistente en un entorno rojo cuando estamos destruyendo la nuestra.
Puedo entender a los científicos que han dedicado su vida a la parte del trabajo que les tocaba para construir una sociedad mejor. Pero, a estas alturas nadie puede pensar que empresarios y gobiernos inviertan en esta aventura solo por el ansia de conocimiento. Sea como sea, lo que es evidente es que ninguno de esas ¨notables¨ personalidades llegarán a disfrutar de su codicia espacial; pero sí, de la agonía de un planeta expoliado en el que no se ha invertido lo mismo
 

 Una historia fraternal
Antonio Sanchez Varela. 07.03.17 
Las mutuas laborales son asociaciones de empresarios sin ánimo de lucro cuyo objeto exclusivo es la colaboración en la gestión de determinadas coberturas y prestaciones de nuestro sistema de Seguridad Social. Esta es la teoría, la realidad es que gestionan 9.000 millones de euros en cotizaciones sociales. Además, colaboran en las bajas temporales por enfermedad común y en las prestaciones por cese de actividad de los trabajadores por cuenta propia. Como ya se pueden imaginar, e incluso haber sufrido en carnes propias, no conozco a ningún empresario que se pueda resistir a meterle mano a miles de millones de euros para hacer de ellos un uso sin ¨ánimo de lucro¨, derivando en una cada vez más cuestionable administración de dichos recursos para aquilatar costes en procesos, o publicar pliegos de concursos¨ muy bien definidos¨ con el loable objetivo de que el ganador sea¨ el mejor¨. Pero,¿qué ocurre cuando el adjudicatario no es el esperado?: fácil, se empieza a alegar una serie de circunstancias hasta que ¨el mejor¨ recupera lo que siempre había sido suyo, en base a una filosofía determinada por la ¨supuesta falta de ánimo de lucro¨. En otros casos es sorprendente; mejor dicho, casi milagroso, como una fisioterapia realizada bajo la presión del overbooking evitará una cirugía de calidad. Sin embargo, debo decir que vivimos tiempos inciertos en los que la única certeza existente es que los trabajadores cada vez disponen de menos derechos, de menos sueldo: de menos, echamos también la ética laboral en un país que se ha aferrado a la mediocridad de la fraternidad del pelotazo.


No mueras en Arkansas
Antonio Sanchez Varela. 06.03.17 
Me llamo Jameson y soy el fruto de la desigualdad social: mi madre supo de mi existencia mucho antes de lo que desearía, cuando ella solo contaba con dieciséis años y mi padre, al que nunca conocí, se esfumó como su trabajo en la fabrica en Little Rock, Arkansas. Por las noches la escuchaba llorar entre los gritos de sus padres que no estaban dispuestos a pasar por el estigma social del aborto en un Estado en el que no se permitía. Esto podría constituir la historia de millones de personas en el mundo, algunas de ellas, incluso, cercanas a nosotros. Sin embargo, lo que ya no es por suerte tan frecuente es que uno de estos individuos se encuentre en el Corredor de la Muerte con una sentencia que le privará de esa vida que tanto se empeñaron en traer a un mundo que no la deseaba. Por más que intento encontrar una legitimidad a esta aberración, más claro tengo que solo obedece a la ignorancia del miedo; las verdades de los intereses políticos y, en este caso a la caducidad del ¨midazolan¨, un fármaco que deberá dormir a Jameson mientras el ¨ bromuro pancuronio¨ lo paraliza y el ¨cloruro potásico¨ detiene un corazón muerto desde su juventud. Al parecer, las farmacéuticas que proporcionaban el ¨pentotal sódico¨, que debe inducir un estado de inconsciencia que evite que el reo sea testigo de su propia muerte, se dejo de suministrar para este propósito por una cuestión de imagen. Esto obligó a probar suerte con el ¨midazolan¨, del cual hay constancia de su cuestionable eficacia en ejecuciones en las que el condenado seguía perfectamente consciente, muriendo como un perro entre dolores insufribles. Pero ahora parece ser que este último fármaco está a punto de caducar, y debido a la dificultada de hacerse con más, han decidido lo más lógico:  aprovecharlo, como si de un yogurt a punto de caducar en la nevera se tratase. Con la diferencia de que en este caso morirán ocho presos dentro de diez días. ¿Cómo puede ser que el empeño de los políticos, de mucha gente, para defender la vida sea el mismo que el necesario para defender la muerte?


Los vikingo híbridos
Antonio Sanchez Varela. 24.02.17 Ampliar
A estas alturas ¿quién no ha escuchado hablar del famoso rey vikingo Ragnar Lothdbrok y sus azañas? Vivimos en una era donde el descubrimiento queda para otros, como decía nuestro querido Unamuno, y donde la ecología se mide en el número de kiwis de procedencia nacional que comas. Pero el bueno de Ragnar fue más allá, y cuando digo más allá no me refiero a la aplicación del kiwi contra el estreñimiento, sino al atrevimiento de adentrarse en lo desconocido con la esperanza de alcanzar lo que Odín tenía reservado sólo para los valientes. Bueno, esos eran otros tiempos: unos, en los que la navegación dependía únicamente del viento y de la pericia de los navegantes para no precipitarse al abismo desde el borde de una Tierra plana. Sin embargo, Ragnar y los suyos siempre se habían caracterizado por una conciencia ecológica: sus muertos se incineraban, sus enemigos se incineraban, sus enemigas….

Un banco muy popular
Antonio Sanchez Varela. 19.02.17 Ampliar
Nuestros actos nos definen tanto como nuestras promesas. Yeso debía pensar Alfonso sentado en un banco diseñando cada mínimo detalle de lo que terminaría siendo un buen negocio. Tanto confiaba en su idea que terminaría firmando, junto con los que había elegido como sus socios en este proyecto tan lucrativo, una póliza de afianzamiento. Los años llegaron junto con las ganancias esperadas, pero igual que entraban desaparecía por arte de magia, hasta que Alfonso comunicó al banco que no continuaría avalando operaciones posteriores a ese burofax. Para su sorpresa aquella carta y otras posteriores nunca le llegarían a constar al banco a pesar de los resguardo de recepción del mismo. Poco tiempo más tarde aquellos socios incapaces de gestionar lo que no habían creado lo fueron vendiendo a espaldas de Alfonso, hasta recibir un día una notificación en la que se le reclamaba el abono de los créditos impagados por la sociedad. 

 Mujerte o suerte
Antonio Sanchez Varela. 08.02.17 
¿Cuántas veces pronunciamos la vacía sentencia de ¨todo cambia en un segundo¨, sin tan siquiera percibir en un mínimo atisbo le realidad de esas palabras?: un accidente cuando en el coche cuando te diriges al trabajo, una fatal visita al médico, un llamada inesperada…y nuestra vida ya nunca vuelve a ser la misma ¿Cuestión de suerte? ¿Cuestión de mala suerte? No lo sé, aunque como cualquier humano me empeño en buscar la respuesta, el esquema de nuestra existencia, el propósito de una vida; aquello que tal vez se encuentre escrito en las estrellas a las que dirijo mi mirada desde mi infancia buscando las respuestas y las esperanzas que justifiquen nuestros actos. Aunque como decía Julio César en la obra de Willian Shakespeare: ¨ La culpa, querido Brutus, no es de nuestras estrellas, si no de nosotros mismos…¨ Puede que así sea, que nuestros actos nos definan y, por ende definan nuestro futuro. En cualquier caso, la diferencia entre las palabras muerte y suerte estriba en una sola letra, en un único instante en el ¨mapa de nuestra vida¨, en el que la suerte dejó de serlo por una insignificante diferencia en un insignificante acto. Sorprendido por lo irónico de esta situación he tratado de encontrar una explicación menos transcendental, que poco tenga que ver con las estrellas. Y he concluido que la etimología podría darme una razón para la que dos palabras tan antagónicas sean tan iguales: Muerte, del latín mors, con la misma raíz del verbo latín mori, morir. Suerte, del latín sortis, división de tierra de trabajo. Y como todas las tierras no son igual de productivas, de ahí su significado de fortuna y la relación con sorteo. Como podemos apreciar hasta en su etimología la Muerte es mucho menos atrayente. Y para mi frustración, la única vinculación entre ambas palabras es la tierra; esa que deja de ser una suerte cuando se trata de un cementerio donde habita el infortunio estéril de los muertos.
No puedo olvidar aquel desafortunado día donde una resonancia te dijo que tus molestias en la vista se acaban de convertir en una sentencia de muerte.


El futbolín de Google
Antonio Sanchez Varela. 05.02.17 
Quién le iba a decir a Alejandro cuando corría a sus cinco años por las calles del ¨ Fin del Mundo¨ que se terminaría haciendo famoso casi cien años después en la sede de la todopoderosa Google en Palo Alto, California. Quién le iba a decir a Paco que su tasca era el Santa Sanctórum de la modernidad y de la creatividad, no por el vino allí servido sobre una barra de madera curtida con todo el alcohol derramado en décadas, si no por el sonido que acompaña cada tarde ese reducto de los amantes de una buena partida de futbolín: elemento indispensable en cualquier ¨spin off¨ o empresa tecnológica que se precie. Donde al parecer unos jugadores metálicos que jugaran eternamente el mismo partido, a veces perdiendo, a veces ganando, aunque siempre en el mismo terreno de juego y ante el mismo rival, se han convertido en una inestimable fuente de ideas y del trabajo en equipo. Y todo, gracias a Alejandro Finisterre y su invento.  Porque hoy en día si no dispones de una acreditación B2, especialidad en futbolín de fibra de carbono, no eres nadie. Y menos, si pretendes ser un programador informático de éxito.

El papa Francisco y el mal menor
Antonio Sanchez Varela. 30.01.17 
El aborto no es un problema teológico: es un problema humano, es un problema médico. Pero evitar el embarazo no es un mal absoluto", aseguraba el Papa Francisco el 18/02/2016, a pesar de que Pablo VI en una situación difícil en África (la guerra en el Congo Belga) permitió a las monjas usar anticonceptivos para casos en los que fueron violadas, como es habitual en ese continente donde la violación se ha constituido en un arma devastadora capaz de destruir comunidades enteras. A pesar de todo esto y del riesgo que supone el alarmante incremento de enfermedades como el VIH, uno de los papas más progresistas de los que hayamos tenido constancia ha decidido, tan solo un año después, de lo que parecía un atisbo de aproximación del Vaticano al mundo de los mortales, nombrar un delegado pontificio al frente de la Orden de Malta, después de que este miércoles el Papa Francisco aceptase la dimisión presentada por el gran maestro de esta institución, Matthew Festing, de 67 años, quien se había revelado al pontífice por una disputa en el origen de la cual está la distribución de preservativos en África y Asia por parte de algunas ONG vinculadas a la orden. Cabe entonces preguntarse ¿cuál es ese precepto sagrado que hace que una vida sea tan importante unas veces y otras tan poco? Por paradójico que pueda parecer, al controlar artificialmente los efectos de la unión sexual, manipulamos a Dios, desviamos su plan. Siendo el Señor Dueño de todo, pretendemos excluirlo de un ámbito fundamental: el origen de la vida Porque la unión sexual es el instrumento que Dios ha previsto para hacer lo más grande que realiza el hombre: traer nuevas criaturas al mundo; aunque parece ser que no contempla de la misma forma mantener vivas las que ha traído a este mundo.


Caminando sobre las aguas
Antonio Sanchez Varela. 26.01.17 Ampliar
A estas alturas no merece la pena perder el tiempo en convencer a aquellos que ya conocen las razones pero atienden a otras más ¨importantes¨ e inmediatas. A estas alturas cualquiera que esté capacitado para votar debiera estar igualmente capacitado para reconocer la evidencia de una modificación en nuestro medio ambiente. Lo califico sarcásticamente así para evitar entrar en disquisiciones estériles al respecto. Ya que quien solo pretende el beneficio personal a corto plazo, como haría el cerebro de cualquier primate ajeno a abstracciones más complejas, alegará que se trata de un nuevo ciclo que nada tiene que ver con los 1.200 millones de coches (entre otros muchos factores) que todos utilizamos priorizando nuestro presente antes que el futuro de nuestros hijos. La realidad es que la termodinámica no nos engaña con su irremisible aumento de entropía, o lo que es lo mismo; cojamos un recipiente casi cerrado en el que el setenta porciento es agua, y añadámosle humo. 

Cuestión de pelotas. Nadal vs Trump
Antonio Sanchez Varela. 23.01.17 
La admiración verdadera es algo que no se elige ni se comprada. Una clara evidencia es la de Donal Trump cuando dice que: ¨Nadal es un chico que siempre quiere ganar. Siempre, siempre es un ganador ¨. Aquí vemos una manifestación sincera de admiración. Por el contrario, el tenista no se refiere en los mismos términos hacia el que en breve será coronado con la fanfarria de un coro mormón como el hombre más poderoso de la tierra. En su declaración Nadal ha sido menos entusiasta: ¨ Es verdad que su forma de hablar no me gusta, porque es un estilo que no aprecio…Como no soy de un perfil arrogante¨. Y sobre todo, más temerario: ya que iremos viendo como gran parte de los que han osado a plantarle cara al próximo presidente de Estados Unidos se irán doblegando ante él comprando su admiración, porque ¨siempre, siempre quiere ganar¨. De manera que cuando el tenista español juegue el US open, del que es asiduo espectador el bueno de Donal, sea posible que la red se convierta una alambrada de varios metros construida con lo que le sobre de la frontera con Méjico. Yo prefiero considerarme un perdedor en un mundo en el que ser ganador significa convertirse en un individuo como Donal Trump.

El significado de la palabra bullying
Antonio Sanchez Varela. 18.01.17 Ampliar
Somos lo que hacemos y hacemos lo que vemos, lo que nuestros padres han visto y, a veces lo que no han querido ver a tiempo. Aún así nos empeñamos en buscar etiquetas para los comportamientos de aquellos que buscan la revancha de una vida injusta; de los que cegados por la ignorancia de frases escuchadas en boca de sus mayores abusan de los que son diferentes a ellos por el color de la piel, por un cromosoma ¨erróneo¨ o por su sexualidad. ¨Bully ¨ significa matón, ¨bull ¨ significa toro. Me parece tremendamente preocupante que cada vez haya más ¨toros matones¨ que no sean capaz de ver más allá del capote rojo que alguien les ha puesto delante. Lo triste es que los diccionarios no reflejan el calvario que ha tenido que pasar Lucía hasta no encontrar más camino a su sufrimiento que el suicidio. Ahora mismo, cuando estés leyendo estas letras habrá alguien cansado de luchar en una soledad que tan solo le abandonará en ese falso homenaje de expiación en el que los mismos profesores y alumnos que prefirieron mirar para otro lado bajo las excusa de de una duda, aparecerán convincentemente compungidos ante las cámaras.

Luces por la tolerancia
Antonio Sanchez Varela. 16.01.17 Ampliar
¿ Lo que te hace sentirte diferente es lo mismo que lo que te hacer ser diferente? Si es así, eres una persona muy afortunada porque, por desgracia, la mayoría de nosotros no somos vistos por nuestros congéneres de la misma forma que nosotros nos vemos o incluso, como nos gustaría ser vistos. Es decir: todos somos igual de singulares; igual de parecidos. Pero, eso es algo que no estamos dispuestos a admitir por culpa de una educación, de unos convencionalismos sociales y, especialmente, por un cerebro ancestral de depredador que tiende a clasificar en milésimas de segundo a todos los individuos que le rodean: prepotente, te susurrarán a gritos tus neuronas cuando veas a alguien engominado con corbata, aún cuando ni seas consciente del color de su pelo; gay, por un micro gesto con la mano; peligroso, por tener una piel más oscura que la tuya; posesión, le dirán a algunos hombre sus sinapsis neuronales al ver a una mujer... 

La certeza de una equivocación
Antonio Sanchez Varela. 11.01.17 
Desearía tener la certeza de la equivocación, la desilusión de una ilusión, las lágrimas de una sonrisa. Pero, sobre todo, ser ignorante de un futuro escrito por el pasado. Quiero; deseo; ansío son palabras que los días, los periódicos, los informativos me van robando hasta rendirme a la comodidad de la mansedumbre, convirtiéndome en un engranaje servil que engrasa la maquinaria de la desigualdad confiado a que el infortunio, cuando pase a mi lado, mire a otro: a alguien que tenga menos que perder que yo, a alguien lejano y desconocido por el cual sólo sienta el dolor de una imagen en un telediario a la hora de la comida, redimiéndome con alguna exclamación fruto del terror  por la posibilidad de que el infortunio me termine encontrando a la otro lado de la pantalla, más que por un sentimiento real ya olvidado en el determinismo de la resignación.
Las luces se han apagado y en las calles ya sólo queda el creciente rastro de indigentes escapando del frío de nuestra indiferencia, no vaya a ser que un ¨buenos días¨ nos contagie el virus de los olvidados por el dinero, por los que algún día fueron los suyos, por los que pasamos sin mirarlos como si nada estuviese ocurriendo. Al fin y al cabo eso sólo le pasa a los demás…

El eslabón más débil
Antonio Sanchez Varela. 09.01.17 
De pequeño no entendía muy bien ¿qué significaba eso de la democracia? Aunque no cabía duda alguna que debía ser algo muy importante a tenor de los comentarios de los mayores: unos preocupados por lo que parecía el fin inexorable de una época de prebendas; otros, por el contrario, ilusionados porque una sociedad más justa e igualitaria alumbrase un eterno tiempo de oscuridad. Los años pasaron a diferentes velocidades para nuestra joven democracia y para mí también, hasta llegar a un momento en el cual me sentía orgulloso del tránsito que todos los españoles habíamos protagonizado, con alguna inflexión que otra, en paz. O eso es lo que deseaba creer yo; creer que ahora todos éramos iguales ante la justicia, ante una oposición, ante un profesor, ante una lista de espera en un hospital… De verdad que quería creerlo con la vehemencia que me otorgaba la juventud. Pero, la democracia y yo, nos alejábamos de nuestra mayoría de edad despojados de la inocencia por una vida en la que todo tenía un precio, por más bueno que fuese el fin. Poco a poco la tristeza se iba apoderando de mí: con cada oposición amañada con supuestas infranqueables medidas de seguridad, para que siempre los mismos fuesen los beneficiados, con cada aprobado cuestionable del hijo o hija de alguien que poseía un apellido precedido por un ¨de¨.  Ahora he podido ver como la justicia se tapa siempre el mismo ojo, en procesos eternos que concluyen de forma anunciada; en bancos jugando a favor de las cuentas más abultadas, en notarios que comenten errores que benefician a los que más le pueden beneficiar. Créanme, sé muy bien de lo que hablo. Y seguramente todos ustedes también, aunque sean el eslabón más débil o el más…

 Nuevos viejos propósitos
Antonio Sanchez Varela. 02.01.17 
La primera ley de Newton, establece que un objeto permanecerá en reposo o con movimiento uniforme rectilíneo al menos que sobre él actúe una fuerza externa. Dicho de otra forma: nada cambiará en nuestra vida si no intentamos cambiarlo. Lo que me cuesta entender más, ¿es por qué cada Nuevo Año nos empeñamos en obtener resultados diferentes haciendo lo mismo?, ¿por qué esperamos al milagroso comienzo de un año para acometer nuestros propósitos? Es como si la memoria del fracaso debiese ser borrada previamente poniendo el contador a cero de otros doce meses en los que los aciertos y desaciertos anteriores no nos puedan afectar. En cualquier caso, ¿por qué no ser más valientes, más temerarios, y empezar cada día un nuevo año en lo que casi todo pueda ser posible si somos lo suficientemente valientes para luchar por nuestros pequeños grandes sueños?  Porque tal vez el Nuevo Año Chino sea el verdadero, el Mapuche el 24 de junio, el Aimara el 21 de junio, el Xihuitl el 11 de marzo… Da igual el que elijas; invéntate el tuyo propio: ése, que no te haga desperdiciar trescientos sesenta y cinco días esperando un milagro que casi nunca ocurrirá, ya que la única magia que existe es la que existe en el interior de tus propósitos convertidos en los sueños que te harán levantarte cada día; cada buen día, cada mal día…Cada día que tú creas que ese es en el que vas a conseguir tus metas.

¿Como le dices a Dios que no?
ÚLTIMO CAPÍTULO: EL PLAN OCULTO
Cómo le dices a Dios que no. 26.12.16 Ampliar
Los días transcurrieron, y con ellos volvió a llegar la marcha temporal de Katheryn. La soledad embargaba a Marcus. Ella se había ido, esta vez para volver; Jess y Nu se encontraban más allá de ese infranqueable muro, que sólo podría derribar si se decidía a amarla como ama el amor. Entre las dudas y los miedos, recibió una llamada de la N.A.S.A que lo cambiaría todo.
    -¿Hay algún problema?, contesto esperando lo peor.
    -No podemos hablar de ello por teléfono. Le reservamos un billete, tiene que estar aquí mañana.
    -Debo suponer que de no ser necesario dispondría de más tiempo para este viaje.
    -Se encuentra en lo cierto, Doctor Wainwraight. Ya nos encargamos nosotros de hablar con el Profesor Rusell. No se preocupe por nada que no sea estar aquí mañana.
    -Pero los datos que hemos recibido hasta la fecha en el Brookhaven, son coherentes.
    -Lo que nos preocupa no está en los niveles de rayos gamma detectados.
    -Entonces no entiendo en que les puedo resultar de ayuda.
    -Por favor tiene en su e-mail la reserva de avión. Le esperamos mañana a la tarde. Habrá alguien para recogerle en el aeropuerto.
    -¿Estarán con algún identificativo?, pregunto desconcertado.
    -No se preocupe, le reconocerán.
    -Entonces le veré mañana, Doctor Keitel.
    -Hasta mañana. Que tenga buen vuelo.

La mujeres olvidadas
Antonio Sanchez Varela. 22.12.16 
Hoy he vuelto a pasar por delante de la que era tu casa, como cualquier día: sin preocuparme por nada más que el tráfico y el tiempo hasta mi destino, ajeno a tu dolor, al de tu familia, al de las miles de mujeres que mueren a manos de algún miserable que entiende que la única forma de retener a alguien es la violencia y no el amor y el cariño. Las luces rojas del coche que me precede iluminan tu portal al tiempo que la radio me recuerda que hace unos días habrías estado todavía aquí cuando yo ni tan siquiera sabía tu nombre. Un cobarde te ha robado tu vida, pero nunca conseguirá robar el recuerdo de tu sonrisa a aquellos que han tenido la suerte de conocerte, un cobarde lo suficientemente valiente como para apuñalarte en la solitaria oscuridad de una portal, un cobarde lo suficientemente cobarde para no ser capaz de acabar con su vida y taparse el rostro ante las cámaras. Ahora, no sólo tú serás víctima de la impotencia de ese gusano: otra mujer; la madre de sus hijos, y ellos mismos serán señalados por la culpa de alguien que nunca debiera haber nacido. Lo siento, porque yo también soy un cobarde por no gritar más alto, por no reprochar cada chiste, supuestamente sin importancia acerca de la inferioridad de la mujer…El miedo y la incertidumbre me embargan cuando pienso en el futuro de mis hijas, educadas en la conciencia de que tus límites sólo te los impones tú y lo que te esfuerces para alcanzarlos: ¿cómo puedo mirarlas a los ojos sin mentirles al decirle que les queda toda una vida por delante y todo un mundo por conquistar, cuando una animal, un agujero negro que absorbe toda la energía de los demás se pueda cruzar en su camino?
Doce fueron las puñaladas que acabaron con tu vida, pero muchos más serán los que no te olviden Ana María.

El experimento Milgram          
Antonio Sanchez Varela. 21.12.16 Ampliar
Corría la década de los sesenta cuando Stanley Milgram, psicólogo de la prestigiosa universidad de Yale publicaba su¨Estudio del comportamiento de la obediencia ¨, fruto de un experimento realizado años antes como respuesta a la sentencia de muerte dictada en Jerusalén contra Adolf Eichmann, uno de los mayores genocidas nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Milgran trataba de dar respuesta al comportamiento colectivo del ejército alemán, que amparados en lo que hasta ese momento parecía la más burda de las disculpas: ¨ Yo sólo obedecía órdenes¨, parecía tranquilizar las conciencias de un país, incluso la del resto del mundo, que desconcertadas no daba crédito a todas las barbaries que se descubrían con cada campo de concentración liberado, con cada fosa común abierta por las fuerzas aliadas. Pero cuando todo apuntaba a que  ese horror había sido producto de una férrea cadena de mando, apareció Stanley Milgran para dar la versión actualizada de la famosa frase de Jacques Rosseau, el cual estaba convencido de que ¨el hombre era bueno por naturaleza, pero la sociedad lo corrompía¨. 

¿Como le dices a Dios que no?
CAPÍTULO V.  LA CAJA FUERTE
Antonio Sanchez Varela. 19.12.16 Ampliar
Llamó al ascensor con la duda habitual al respecto de cuál sería su comportamiento a pesar de que tenía la absurda sensación de que con la marcha de su vecina los problemas del ascensor habrían desaparecido. Las puertas se abrieron, pulsó el botón de la planta quince, y con su chirrío característico se cerraron lentamente para proceder a elevarse guiado por los carriles laterales que parecían querer eyectar la caja del ascensor a través del viejo tejado del edificio. Este era un sueño recurrente para Marcus: la sensación de ingravidez que sentía intensamente en sus sueños cuando la fuerza de la gravedad empezaba a vencer a la propulsión de la caja del ascensor, justo en ese momento en que el ascenso decide convertirse en un descenso. Era una sensación angustiosa saberse disparado dentro de algo que no te permitía saber cuándo ibas a estrellarte, simplemente se percibía la presión que ejercía la aceleración del lanzamiento, sentado en el suelo del ascensor guardando el equilibrio con las palmas de las manos apoyadas en la pared esperando ese momento de inversión en que la sangre tiende abandonar el estómago provocando ese inequívoco cosquilleo en la barriga como indefectible indicador del comienzo de una caída. A partir de ese instante los sudores y el frenético ritmo del corazón tenían su exacto reflejo en el cuerpo inerte de Marucs en la cama durante esa pesadilla: el instante en el que al final de la brutal colisión contra el suelo quedando atrapado en un amasijo de hierros. Todas las veces que tenía este sueño intentaba saltar en el justo momento para quedarse flotando dentro del ascensor evitando así ser víctima del impacto. Aunque como físico sabía que aún así se estrellaría contra el techo del ascensor debido al colapso del mismo, con idéntico resultado fatídico.

La venganza de Putin
Antonio Sanchez Varela. 13.12.16 Ampliar
El siempre sorprendente presidente Putin ha logrado amasar una fortuna de nada menos que 40.000 millones de dólares con un sueldo anual de 110.000 dólares. Esta nueva transformación del agua en vino comenzó su andadura allá por la década de los noventa cuando Vladimir Vladimirovich Putin siendo alcalde adjunto de San Petesburgo adquirió una casa en Alicante. Curiosamente, de las arcas de esta ciudad desaparecieron millones de dólares hacia Tewnty Trust, la empresa que financió la casa del oligarca en Torrevieja. El camino desde una modesta vivienda hasta una dacha en el Mar Negro valorado en más de mil millones de dólares parece un camino casi imposible de imaginar y menos de recorrer. Por ese motivo Estados Unidos consideraba que la reacción más eficaz contra la anexión de Crimea por parte de la Unión Soviética no debería ser una confrontación armada, si no atacar al patrimonio económico de todas esas fortunas que han crecido a la sombra del bueno de Vladimirovich.

¿Como le dices a Dios que no?
   CAPÍTULO IV.  KATHERYN

Antonio Sanchez Varela. 12.12.16 Ampliar
Ya sólo faltaban dos días para la última prueba de calibración del detector de antimateria en la que estaría presente el Doctor Akira Abbe. Todo marchaba según lo previsto. ¿Qué datos nuevos podría aportar el detector una vez estuviese instalado en la Estación Espacial Internacional? ¿Se podría realizar algún descubrimiento revelador acercar del Big Bang y los albores del universo?, o al menos, de este universo. Por su parte, Marcus se esforzaba por estar a la altura de las circunstancias a pesar de Katheryn y la desaparición misteriosa del Doctor Siwon. Pero no todo eran complicaciones: para su sorpresa, acababa de recibir una llamada del taller para decirle que su maltrecho descapotable ya estaba de nuevo listo para la acción. No podía creérselo, después del estado en que lo había dejado hacía escasamente veinticuatro horas.  Al parecer, el cuadro de mandos y la parte eléctrica habían sobrevivido al diluvio. Para la húmeda tapicería e interiores el horno de infrarrojos había sido suficiente. Una vez salido de¨ la secadora¨, como si de ropa se tratase, sólo quedó comprobar su estado. En apariencia el viejo coche llegado de la helada Suecia seguía en forma para más rock and roll. Ese coche significaba mucho más que un simple medio de transporte para Marcus; llevaba con él dieciséis años, y ahí seguía al pié del cañón su viejo Saab 900 turbo. Muchas veces se había dirigido a un concesionario con el ánimo de traicionar a su inseparable sueco, y cada vez que llegaba el momento de la verdad no encontraba el carácter distintivo de ese diseño mezcla del minimalismo nórdico y de los conocimientos que Saab atesoraba.

Yuliana no puede volver a casa
Antonio Sanchez Varela. 09.12.16 
La violencia la condujo al Cauca y, la violencia, también la condujo a Bogotá: la última ciudad que llegaría a ver con sus siete años.
Como en un supermercado donde se pueda apoderar de la infancia, de la inocencia, de la vida… de un niño; Rafael Uribe Noguera paseaba con su coche eligiendo la victima que más se adaptase a su perturbada mente, en la que el deseo únicamente se encuentra limitado por la situación social. Para desgracia de Yuliana Andrea, la vida le había marcado con el estigma de la pobreza en la que tantas vidas de mujeres se diluyen a manos de animales a los que nadie se atreve a poner barreras por ser personajes relevantes, por ser hermanos de abogados de prestigio que aconsejen que entrar con una supuesta sobredosis de cocaína en un hospital pueda constituirse en un atenuante para haber violado, asfixiado y finalmente estrangulado a una niña de siete años que lo único que hacía era evadirse de su injusta situación diaria juagando en la calle, jugando en el escaparate del supermercado de los depredadores sexuales.
Yuliana quiere volver al Cauca, pero no tiene dinero para hacerlo.

Mujeres en la tormenta
Antonio Sanchez Varela. 07.12.16 
Todavía continúo preguntándome ¿cuál era su nombre?, ¿cómo sería su vida en Rumanía antes de acabar en un bajo rodeada por una riada? Me pregunto ¿qué es lo que hace que una mujer huya de una inundación hacia la parte más baja de una vivienda? Todavía me produce un escalofrío pensar en la agonía que supuso saber que los bomberos eran incapaces de entrar en el infierno en el que ella vivía; aunque es muy probable que simplemente esta cruel fatalidad la terminase liberando de todos esos hombres que deseaban su cuerpo a cambio de un dinero que ella nunca vería. Me sigo preguntando ¿por qué no pudo escapar?, y no puedo evitar recordar todos esos prostíbulos a pie de carretera donde las verjas en las ventanas no están para proteger si no para evitar que mujeres a las que les han robado su vida puedan recuperar algún día lo que quede de ella. Unas terribles lluvias han arrasado con viviendas, negocios, coches… en Málaga, Alhaurín y Mijas, donde el tiempo hará que nos olvidemos de esa mujer fallecida en un sótano a pesar de que las marcas de agua en las paredes de las viviendas seguirán recordando todo lo que unas tormentas se llevaron.

Lucha de gigantes, Chapecoense
Antonio Sanchez Varela. 01.12.16 Ampliar
Lucha de gigantes, convierte el aire en gas natural. Me da miedo la enormidad donde nadie puede oír mi voz¨.
Muchas veces me he preguntado qué es lo que hace que un simple mortal se convierta en un héroe, en un modelo a seguir por llevar un balón pegado al pie, por meter una canasta desde siete metros cuando sólo queda un segundo, por ganar un mundial dando más de setenta vueltas con márgenes de centésimas, por… hacer realidad los sueños de todos aquellos que han renunciado a los suyos encadenados a la realidad de sus vidas. De tanto en tanto estos héroes transcienden a su virtuosismo físico para regalarnos personajes que han movilizado masas con su activismo, con una coherencia que les terminó conduciendo al ostracismo. En el caso del modesto club de fútbol Chapecoense, se dará la circunstancia de que la sombra de su recuerdo será, desgraciadamente, más grande que la hazaña que estaban protagonizando: no es muy frecuente que una ciudad como Chapecó, de escasamente dos cientos mil habitantes, en el estado brasileño de Santa Catalina, albergue a un equipo que consigue arrastrar al olvido del día a día a todos sus seguidores en la ilusión de una competición continental. 

¿Como le dices a Dios que no?
  CAPÍTULO III.  LA HUÍDA DE SIWON

Cómo le dices a Dios que no. 29.11.16 Ampliar

Una novela de  Antonio Sánchez Varela

A la mañana siguiente Marcus se dirigió al laboratorio, como la mayoría de los días. Pero esta vez no iba en su coche. El infortunado automóvil estaba siendo sometido a un proceso de secado y restauración después de la lluvia a la que había sido sometido. Tan poco era un día normal; era azul, y doblemente soleado: doblemente, porque los elementos así lo habían determinado, y azul y soleado, porque todas y cada una de las células de Marcus así lo percibían.
    Al llegar al laboratorio, lo primero que hizo fue preguntar si el Señor Wislow había llamado para comunicarles alguna novedad acerca del paradero del desparecido Doctor Siwon.
    -Profesor Rusell, disculpe que le interrumpa.
    -No se disculpe, y entre, por favor.
    -Quería saber si tiene alguna información acerca del Doctor Siwon.
    -Me acaba de llamar el Señor Wislow. Ha pedido disculpas porque hasta el momento no ha sido capaz de contactar con el Doctor.
    -Es francamente desconcertante que una agencia gubernamental no sea capaz de ponerse en contacto con alguien al que han seleccionado. ¿Realmente considera Profesor que estos son los compañeros adecuados para el viaje que vamos a emprender?


Taxón Lázaro
Antonio Sanchez Varela. 26.11.16 Ampliar
Desolado por todos los indicios  que me indicaban que se había extinguido, que no quedaba esperanza para un ¨buenos días, un ¨¿en qué  puedo ayudarle? Y justo cuando ya me había dado por vencido en la convicción de que la amabilidad y el trabajo bien hecho eran cuestiones de un pasado menos trepidante, me encuentro con él, con Roberto: un hombre amparado tras una viva mirada amplificada por sus grandes gafas, y abrigado por un contundente bigote, uno que muestra la misma determinación que él imprime en su buen hacer cada vez que alguien reclama su ayuda en el hospital para encontrar alguna consulta dentro de las entrañas de ese laberinto. Incluso, a veces cuando ve a alguien despistado es él mismo quien de motu propio se dirige a la persona para preguntarle en que le puede ayudar. Pena que Roberto, sea un ¨taxón lázaro¨ de nuestra sociedad; un ¨fósil¨ que consideraba extinto y, sorprendentemente por su singularidad vuelve a aparecer. 

Trabajos en 3D
Antonio Sanchez Varela. 23.11.16 
Decía Marx que ¨el trabajo libera a el hombre¨. En el colegio me costaba entender como una palabra que sólo me suscitaba: esfuerzo, sufrimiento, angustia una pocas veces y, otras justa recompensa, pudiese ser liberador. En este sentido coincidía más con mi incomparable Mark Twain cuando mencionaba que ¨trabajo venía a ser todo aquello que ser realizaba por obligación, y el juego lo que se hace sin estar obligado a ello¨.
Bueno; pues parece que estamos cercanos a la frontera en la que ambos conceptos podrán convivir de manera simultánea, por suerte o por desgracia, debido a las nuevas tecnologías que hacen robots cada vez más eficientes y autónomos, al mismo tiempo que nos dibujan cielos azules en el Caribe, cuando fuera de nuestra cabeza la realidad es un día lluvioso de invierno. Es muy posible que en un futuro que ya ha llegado para algunos, el trabajo se realice en un entorno virtual, y que sus relaciones se realizarán en la red, para algo más que pegar tiros o hacer carreras de coches. En cualquier caso, deseo pensar que nuestros hijos no trabajarán nunca porque harán aquello que les gusta. Y, eso: ya no se llamará trabajo.

¿Cuánto cuesta una vida?
Antonio Sanchez Varela. 21.11.16 Ampliar
¿Cuánto cuesta la vida de una persona?, de una inocente. Hace unos días ha sido una anciana, mañana será un niño o una familia, que obligados a emplear velas, estufas de leña, morirán porque su vida costaba menos que el recibo de la luz de unos meses. Después tendremos que escuchar la ignominiosa ristra de inculpaciones reciprocas entre compañías eléctricas y esos servicios sociales de los ayuntamientos que normalmente sólo dan amparo a funcionarios que le han cogido cariño a una silla y, que salvo honrosas excepciones constatan insitu la precariedad de muchas familias.

 La paradoja del cajón
Antonio Sanchez Varela. 18.11.16 Ampliar
En la memoria de mi infancia tengo perfectamente clasificados todos aquellos recuerdos que quedaron grabados con la impronta imperecedera de una vacuna o una enfermedad que me liberaba de las clases; eran pocas las veces que ocurrían, pero algunas dejaban un rastro que el simple olvido no podía borrar: las cicatrices en la piel hablaban de las tan temidas vacunas, otras se circunscribían al dolor de la gamaglobulina al cristalizar entre los glúteos. En definitiva, se tomaban pocos medicamentos y, cuando esto ocurría era que se necesitaba de verdad. Podríamos achacarlo a la precariedad de nuestro sistema sanitario en ese momento, o a una cuestión de racionalidad y gestión de recursos. La cuestión es que, quizás por ser un chaval, quizás porque lo habitual era sólo recurrir a la medicina cuando tu sistema inmunitario no había sido capaz de ganar la batalla por sí solo, los cajones de la cocinas únicamente guardaban los cubiertos a la hora de la comida. 

Me han matado, pero antes no me han dejado vivir
Antonio Sanchez Varela. 17.11.16 Ampliar
Sofía, el nombre de mujer más extendido en el planeta, podría representar a todas esas personas que día a día libran una batalla desigual desde su nacimiento en una sociedad que se empeña en limitar su realización personal encadenándolas a estereotipos ancestrales que no evolucionan al ritmo de los tiempos. Nos consolamos dirigiendo nuestras miradas hacia lugares donde se practican ablaciones o se las oculta bajo la ropa para que, como otra propiedad más no sean observadas por nadie más. Pero, ¿cuáles son los valores que se venden en películas, libros…? La respuesta no dista mucho de esos burkas, cuando escuchas a chicas felices de una amor opresivo justificado por la dicha de tener una pareja celosa que la controla, que limita sus relaciones, su forma de vestir y pensar, hasta que un día se ve aislada de la vida que le tocaba vivir. En otros casos en la que la fortuna ha sonreído más a Sofía, llega a alcanzar la independencia a lomos de un trabajo por el cual será retribuida con un veinte por ciento menos que sus compañeros. Lo cual conduce a una obviedad: si ya no se valora de igual forma su trabajo, será muy probable que la posibilidad de ascensos sea igualmente limitada.



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