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Cuentos y relatos globales


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Artículos publicados en malaka.es
Molino de papel
La carta que no llegó
Cuentos y relatos globales. 08.11.20 Ampliar
*Hay cosas que a cierta edad deben decirse, por amor o por lo que sea…
Escribe; Walter Pimienta Jiménez.- Cuando ya no se tiene tiempo para hacer el ridículo, sin temor al qué dirán, hay cosas que a cierta edad. Por amor o por lo que sea, pueden decirse para reírnos de nosotros mismos… Hoy me referiré a cierta carta que una vez escribí a una compañera de colegio de quien estaba enamorado de mis. Tenía 15 años. Mí admirada también. Y para entrar en materia diré al respecto algo desde todo punto de vista impensado .Le dije esa vez en las primeras líneas-: “Eres todo mi existir”…, cuando la verdad más grande era que yo dependía total y completamente de mis padres… Qué tal… Decirle aquello me pareció “una frase de enganche”. No podía faltar. Y no me quedé en eso. También le dije: “Eres mi mejor noticia del día al verte en el colegio. La que hace a mi corazón convertirse en un vivo volcán que ruge en la explosión abrazante de la sangre de mis venas. Me conmueves todo. Emerges de pronto y el tiempo se detiene… ¿Quién me salva? Sólo tu mirada de gloria, de dicha y de amor”.

Molino de Papel - “El Mono de Átala”-
El final de la "Café malo"

Cuentos y relatos globales. 01.11.20 Ampliar
*-Mijo, escúchame bien y apréndete esto:  vaca que no baja al corral, que niega la leche y se queda en la loma, mugiendo llama al tigre hambriento pa’ que se la coma”.
Escribe; Walter Pimienta.-
Nunca fue mansa. Jamás.  Nació “malcriada”, como lo son algunas mujeres. Mi abuelo no pudo amansarla del todo. En ella no hizo mucho efecto bañarla con orín de mujer del que mi abuela recogía para tal fin.  Siempre fue la vaca de las tres sogas: una para enrejarle el ternero al pie de la pata, otra para sujetarla de los cuernos y una más para maniatarle las dos traseras porque pateaba.  Todo un personaje de novela la “Café Malo”, que así la bautizó él por lo difícil que era sacarle una gota de leche en una guerra de anatemas y de excomuniones. “La bendita cuadrúpeda”, escondía la leche para su ternero y a su dueño solamente le daba media bote, de esos en los que venía antes enlatada la “Avena Quarer”. Y había días en que se adentraba en los montes y no baja al corral para nada. Nadie la encontraba. Esto lo hacía cuando el hijo ya estaba grande y ella quería destetarlo y así no volver al pastoreo.
Al caer la tarde, cuando de su ternero se cansaba de berrear en el chuiquero llorándola, ella, alegre y despreocupada y cuando ya no era la hora del ordeño, se aparecía y con voz de vaca anunciaba su vuelta. Mi abuelo le soltaba   el hijo y, juntos, los dos, se perdían en el monte mientras el becerro, hambriento, pegado a sus tetas, entre   el vientre y el anca, la seguía dándole cabezazos.
Mi abuelo la llamaba por su nombre cada mañana:  ¡Café Maaaalooo! ¡Café Maaaalooo! Como tocaba; pero bajaban todas las vacas: menos ella.

Miedos

Pedro Biedma. 25.10.20 Ampliar
No voy a negar que tengo miedo a la muerte, esa última etapa que tarde o temprano todos debemos atravesar. No puedo desmentir que temo a lo que pueda suceder tras su llegada, creo que todos somos conscientes de esa gran incógnita. Los que son creyentes se aferran al cielo prometido por su Dios, en mi caso esta opción no me reconforta, pues mi condición de agnóstico no me permite visualizar un futuro tan placentero.
Siento pavor al pensar que puedo contraer una enfermedad dolorosa y que en mis últimos días solo reine el sufrimiento en mi ser.
Pero debo confesar que lo que más terror me causa es la idea de que la maldita enfermedad llamada alzheimer se apodere de mis neuronas. No soportaría el perder los miles de recuerdos que mi mente almacena, buenos y malos, no quiero que el olvido se instale en mí.

Molino de papel
“El Mono de Átala” 

Cuentos y relatos globales. 25.10.20 Ampliar
Escribe Walter E. Pimienta Jiménez.- Había una vez un pueblito, muy diferente a este, ni muy grande ni muy pequeño, y donde todas las personas que allí vivían se querían mucho, eran amables y compartían todo lo que tenían:  la yuca, las mazorcas, las papayas, el guandú, los frijoles, el queso, la mantequilla, los bollos, los huevos de gallina, los animales de caza y nadie se costaba sin haber comido. Ah… y que cuando alguno de ellos se enfermaba, los demás lo visitaban y le llevan un pollo pelongo de tres meses para que se lo hicieran en caldo y se recuperara…y se apoyaban unos a otros y como la ropa lavada la ponían a sol para que se secara, cuando venía la lluvia, a gritos de: ¡Recojan la ropa que se les va a mojá! Le advertían de buena voluntad a otros En ese mismo pueblito, las niñas practicando para mujercitas, iban a las casas vecinas y con un “déjame lávate los platos y bárrete la casa”, jugaban a ser adultas y se sonreían cuando el hijo de la colindante, enamoradito y en agradecimiento, les picaba el ojo…

Molino de papel
Relatos de “El Mono de Átala”
La tienda de Justo Yance…
Cuentos y relatos globales. 18.10.20 Ampliar
Escribe Walter E. Pimienta Jiménez.- Justo Yance, cerro su tienda. Lo quebró el coronavirus. “La tuve hasta donde aguanté”. Me contó en su historiasin quitarse el tapaboca…Y con rostro de tristeza, agregó: “La inauguré el23 de mayo de 1981.  Fueron 39 añosde trabajo.  En su comienzo era la mejor de aquí, de “Todos juntos” (así se llama el caserío donde vive). Luego vino la competencia de los cachacos, pero me sostenía a pesar de los fiaos y de algunos favoresespeciales y consideraciones; los tenderossiempre pasamos por esto. Se imagina usted como sele arrúa a uno el corazón cuando Cita Flores, mandaa Rosalio, su peladito como de siete añosy le dice a uno: “Yance, a mi amaque, si le puede mandaruna libra de arroz,un cuarto de manteca y unalata de sardinay me dala ñapa” …
Y diciendo esto, JustoYance se pasó la mano derecha por el rostro, como evitandomostrar una lágrima.
-Todo me lo acabó la pandemia- dice.

MOLINO DE PAPEL (Relatos del “Mono de Átala")
Cuentos y relatos globales. 04.10.20 Ampliar
Nunca entendí este juego: si pensaba, perdía y si no pensaba ganaba…
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez..-  En el colegio nos están enseñando a jugar al ajedrez; me parece interesantemente aburrido. Es un juego que tiene comienzo pero creo que no tiene fin (¿?). No tiene escape…En cambio en el laberinto de mi casa viva, jugando conmigo mismo tengo 12 puertas abiertas y un portón para salir corriendo… me late más divertido…pasando de un cuarto a otro y a otro o a la sala o al comedor, asi también al corredor, a la cocina, a la troja y a la calle en suerte de segundos…dos segundos punto treinta tengo hasta ahora en el record de mi propio entretenimiento…
No tiene el ajedrez el trote del fútbol que tanto me gusta ni el cabezazo furtivo al balón saltando 1. 270…y tenga…!Goooooollllllll¡ Tiene en cambio sí, la propiedad de un par de muertos enemigos…
Me dirán que el ajedrez es el juego ciencia, algo así como para sabios e inteligentes pero yo, dando de patadas a un balón de cuero en el patio de mi casa viva, no concibo una hora del día sin actividad…Soy el segundo mejor del mundo yendo y viniendo a pie de la finca de mi abuelo que queda a 8 kilómetros del pueblo, caminando entretenido por un camino de arena sombreado y con frescas corrientes del Arroyo Grande…y, entonces creo que soy feliz y que más exigencia física y mental encuentro al leer y al escribir absurdeces…algo que también me gusta…

Finalista en III concurso de relato corto “el libro en blanco” 25-10-2019
Trabajo de sociales

Pedro Biedma. 04.10.20 Ampliar
Llegó el día señalado por Don José, el profesor de sociales. Hoy sus alumnos mostrarían los trabajos realizados sobre el tema cuestionado la semana anterior. Cada uno de ellos debía de analizar la relación que mantenían con sus respectivos padres, en concreto solo con la figura del hombre.
Considerar si estos les dedicaban el tiempo suficiente para ayudarles con sus tareas escolares. Algo que en los últimos años se ha puesto de moda, ya es un añadido casi obligado, que aparece al final de los deberes:
En caso de dudas, consultar con vuestros padres.
El primero en salir a la pizarra fue Adán, cuyas notas destacaban por la cantidad de suspensos.
Al oír la llamada del profesor se levantó decidido, se plantó frente a sus compañeros y papeles en mano comenzó a leer:
Buenos días, me llamo Adán Álvarez y tengo 12 años. Mi familia está compuesta por mis padres, mi hermano mayor Juan y yo. Aunque la asignatura es de sociales, me he basado en las matemáticas para realizar el trabajo, una ciencia que nunca falla.

Relatos  del “Mono de Átala”
Te recuerdo “Regalito” 
Cuentos y relatos globales. 20.09.20 Ampliar
*Quien no  le  da  de  comer  a su  vaca,  no  tiene  derecho a ordeñarla…
Escribe; Walter E.  Pimienta  Jimenez.
- TE RECUERDO “REGALITO”, la vaca de mi casa, la vaca de mi casa viva. La conocían todos los vecinos de la Calle del Repaso por mansa, buena madre y lechera y, además, porque, a su paso, yendo o viniendo de Cazuela, el cercano terreno que fuera de mi tío José Martín, donde pastaba, educada saludaba con la cola a Ernestina, la de José del Carmen; a Telesila, la de Nelson Vargas; a Tomás Alfonso y Carmen Lucila; a las hermanas Coronell y a los hijos e hijas de Cayetano e Indalecia, que tanto la querían y, quienes, asomándose a la puerta, al verle pasar, conociéndole el nombre, le decían: “Adiós “Regalito”…Y ella, mugiendo perentoria, guiñándoles el ojo izquierdo, por respuesta levantaba una ceja, la del mismo lado, y yo que aquello lo interpretaba como si les estuviera diciendo: “Y a ustedes qué mosca les picó. No me duele nada .Váyanse para la escuela a estudiar que ya es tarde”
Te recuerdo “Regalito”, la vaca de la casa, la vaca de mi casa viva…Fuiste mi primera vaca; un regalo de cumpleaños que a los 8 años de edad me diera mi abuelo Hernán, cuando ella era una novilla preñada apenas. Por eso lo de tu nombre: “Regalito”. Un nombre convertido hoy en esta reminiscencia, que tiene sabor a leche de tu leche en mis labios, vértigo de una imagen, la tuya, “Regalito”, benigna, suave y maternal…

 Relatos de “el Mono  de  Átala”
-Para qué escribir lo  que  no  se  ha  visto-

El  día  que  supe a qué olía  y  sabía  el  cine de  Barranquilla

Cuentos y relatos globales. 06.09.20 Ampliar
Escribe;  Walter  E.  Pimienta  Jiménez.- Lejanas vacaciones de  diciembre., soplaban los agradables vientos alisios del año 1969. Los  mismos  a  las  que el  famoso Tony  Zúñiga, en  su  disco: “Brisas  de  diciembre”,   así  cantaba: “Diciembre llegoooo con su ventolera mujeres/ Y la brisa estaaaa que llena el mundo de placeres/Diciembre llegó,  llegó con su ventolera mujeres/ Y la brisa  estaaaa que llena el mundo de placeres…/ Tenía yo 16 años. Pasaba unos  días  en  Barranquilla en  casa  de  mis  queridos  tíos  Julia  y  José  Martín,  residentes en  el  barrio  Las  Delicias,  a una calle  de  por  medio  del  teatro  del  mismo  nombre (  Teatro  Delicias).  Hora, 6:00 P.M., Anunciaban  en  cartelera el  estreno  de  la  Película “Tengo el  corazón  contento”, con  el  reparto  estelar  de Angélica  María, el  ya mencionado  Palito  Ortega, Armando  Manzanero  (quien  cantaría  las  canciones  “Adoro” y “Somos  novios”), y Raúl  Rossi en el  papel de antagonista y quien  el  desarrollo  de  la  trama,  sería el que le   tiraría  los  perros  a  Angélica  María,  novia  de  Palito… me  entienden….
Era  el  boom de la   nueva ola,  término con el que se denominaba —principalmente en los países latinoamericanos— a los grupo de músicos e intérpretes que como  Sandro, de  América,  Raphael,  de España,  Enrique Guzmán, Roció  Ducal, Marisol y José José,  entre  otros, influenciaban en  la  juventud convertidos el  patrón  cultural de los jóvenes de ese  tiempo.

Relatos de “el Mono de Átala”
-Para que escribir lo que no se ha visto-
EL LADRILLERO
Cuentos y relatos globales. 30.08.20 Ampliar
*Sobre el ladrillo... El primer material creado por la inteligencia humana, con barro, sol, aire, agua y fuego, hizo el hombre el mundo…
Escribe Walter E. Pimienta Jiménez.- Con picas, palas, cavadores, baldes y un armado paralelepípedo de madera con tres moldes, igual que cada mañana acontece, ahí va, calle abajo, el ladrillero o el alfarero (como dice él al referirse con orgullo a su oficio). Le acompañansus cuatro hijos rumbo a la ladrillera que queda a las afueras del pueblo, rumbo a la tarea acostumbrada de ablandar el barro de todos los días, camino al deber de pisar y pisar, como bailando solo, la pegajosa argamasa de barro con que Dios proclamó la creación del mundo e hizo, con tierra de la tierra, al hombre a su imagen y semejanza en el día sexto.
Ah…y también le acompaña un perro criollo por si acaso en el camino sale un conejo…
El ladrillero lleva puesto su sombrero. Lleva puestas las mismas abarcas de siempre, la misma ropa de siempre y, a su paso, diciéndonos el agradable adiós de siempre, lleva también la misma cara de optimismo de siempre. Si el pudiera, en la puerta de su casa, en una tablita colgada, ya hubiera puesto este aviso. “Aquí no entra la tristeza”.
Él es el rey del ladrillo.

El labriego y su hijo
Natividad Castejon Valero. 31.07.20 Ampliar
En una ocasión tuve un problema gordo con una niña del colegio.
Creo que iba a segundo, y tendría yo unos 7 años. La niña que se sentaba a mi lado en el pupitre (en aquella época los pupitres eran para 2 niños), me había dicho que si me juntaba con otra niña, ya no sería más mi amiga.
Y el caso es que tampoco éramos tan amigas, pero como la seño nos había puesto juntas, pues me tocaba aguantarla todo el trimestre, si no todo el curso... En cambio, con la otra niña sí que me llevaba muy bien.
Así que con 7 años, y mis gafas recién estrenadas, me encontré con mi primer conflicto de intereses.
El abuelo Cayetano era muy largo, y en cuanto me vió la cara, supo que algo me preocupaba. Le conté lo que me había pasado, y él me contó esta historia, que luego he visto escrita en otros sitios (pues se trata de una de las fábulas de Esopo), pero con otro estilo...

Relatos del  “Mono de Átala”
-Porque me  gusta  escribir  lo  que he  ha  vivido-
LA BICICLETA AZUL
Cuentos y relatos globales. 26.07.20 Ampliar
*De pelado, y enamorado, mi bicicleta alquilada tenía los  pedales en mi corazón
Escribe; Walter E.  Pimienta Jiménez.- Sólo yo entendía el imbécil hecho de pasar 20 veces repetidas por el frente de su casa en bicicleta para que me viera. Me veía todo el pueblo, menos ella…Eso lo hacía los domingos en la mañana, después de la misa. Alquilaba por media hora siempre la misma: la azul.
El pueblo tenía en ese tiempo, conmigo, 296 muchachos que promediábamos en la misma edad y ella miraba a 295, menos a mí que era el 296.
Yo vivía a una calle de la suya y de las calles más lejanas venían otros chicos que sí la miraban asomándoseles a las cuatro abiertas ventanas de su casa.
Jesús Mercado, algo mayor que yo, me alquilaba la bicicleta azul por $ 3.50 los treinta minutos. Él era el encargado de administrarle, desde un local contigua a la casa cural, el negocio al padre Alzate.


La lámpara familiar
Cuentos y relatos globales. 19.07.20 Ampliar
*Hay dos maneras de difundir la luz... Ser la lámpara que la emite, o el espejo que la refleja. (Frase de Lin Yutang)
En  el  recogimiento pacífico y  moribundo de  la tarde,  mi  casa viva, envuelta en una semi penumbra; poseía la adivinación de  la cercana noche; hora  en  que, en el  pueblo, todos hacían lo  mismo: a  falta  de alumbrado eléctrico, limpiar  con esmero el humo  del  tubo de  vidrio de la lámpara  de  gas kerosene provicionandola  en  su  reducto del  mismo  combustible, deshollinando el borde de la  mecha quemada la  noche  anterior y regulando  la intensidad de encendido del  pabilo  de  luz triste que, poco a poco, derrotaba en  su  encierro  o  colgada,  el  reino de  la oscuridad.
Tenían aquellas horas, enclavada  entre la  media  luz, el  encanto contagioso de un  grillo que, oculto en alguna parte, le  contestaba a otro o a otra”pensando en lo mismo”, en el  amor…
Un  penetrante  olor  a gas y humo, que lo  llenaba  todo, lo  aturdía. Y  mi  mamá  decía:
  -Salgan al  patio mis  hijos y  miren el  cielo para  que sean ustedes los primeros en ver la primera  estrella.

Relatos de  mi casa viva…
De la vez en que me dieron paperas
Cuentos y relatos globales. 12.07.20 Ampliar
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Pienso en mi primera enfermedad; creo debió ser una ligera gripe que mi madre me curraría con tres “Mejoralitos” bebidos cada ocho horas en medio vaso de agua de azúcar y ya…pero de lo que sí hago claros y vívidos recuerdos es de aquel padecimiento en que, sin ganas para levantarme de mi cama y alistarme esa mañana para irme a la escuela, sin alientos ni para ir a desayunarme, como lo hacía de costumbre, esa vez no me fue posible ni pude hacerlo.
Mi madre, notando lo anterior, me despertó; me veía des-compuesto el semblante y, poniéndome una mano en la frente, me dijo: “Tienes fiebre”- y agregó- hasta la sábana está caliente.
Y, amorosa, ordenando me pusiera de pie, me revisó todo. Tenía mareo, me dolía la cabeza y me dolía la garganta, me palpó el cuello y otra vez dijo:
-Tienes paperas.
Inquieto y asaltado por el temor le pregunté:

De  ciertos  protagonistas de  la  vida
EL INQUILINO, ese  visible  e  invisible  personaje…
Cuentos y relatos globales. 05.07.20 Ampliar
Siempre será  un nuevo  vecino, un inesperado… alguien imprevisto, una  contrariedad, un desconcierto… alguien que  invariablemente  se  va…
Escribe Walter E. Pimienta Jiménez. Vive en estado de  interinidad.  El  inquilino, ahora está  por  siempre y  dispuesto a quedarse para siempre…, pero ahora también, por  siempre, es su  partida y  su  llegada a otro lugar, a otra  parte…Pareciera  que  sólo viviera minutos…
  El  inquilino tiene una particular  manera de mirar  el  horizonte, parece le  perteneciera avizorando nuevos sitios y  otras estadías; su  alma está sujeta a un hilo de andar gitano…El  inquilino es una metáfora de polvorientos  caminos usados, de sendas por  las que se  van  y  se regresan los  últimos  caminantes de andar  eterno, inmodificables en  la  voluntad de ser libres de sí  mismos.
  El  inquilino  no  carga  con su  casa porque  nunca  la ha tenido, carece de ella, es  transitorio  en la de otros advirtiéndose su  presencia,  visible e  invisible, cuando otros  dicen de él…”Ya vino” o, “Ya se fue”…, dejando  a su  paso la destilación del perfume de  su  ropa bañada con agua de buen olor; pero,  antes, en el  caso de irse, encierra en  su  cuarto bajo llave,  su invulnerable soledad que le espera…

De lo  típico y  nuestro…
“MOGOLLA”, un estilo, una pinta y un humo que se fue…
Cuentos y relatos globales. 28.06.20 Ampliar
“Yo  conocí la pobreza/ y allí entre los  pobres, jamás lloré” (José Alfredo  Jiménez)
Con el  aprecio   de  siempre, para: Teresa, “Chuchú”, Jorge, Orlando, “la Niña Nare”, Orlando, Maruja y “la nacho”,  sus  hermanos…y  para  todo “el  Palenque”
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Su  nombre:  Rafael; pero era  mejor decirle como  le decían: “ Mogolla”, apelativo que  le  volvió  conocido y  prototipo del  vacile,  y le  hiciera salir al escenario de  la  vida camino a ganarse el  cariño de  la  gente de su  tiempo perturbada por  la  obsesión del  buen vestir, del  buen lucir, en una élite que  todo lo criticaba y  en  la que él  permaneció  pleno de lo  que pensaba, de  lo  que  hacía  y  decía.
En aquel  tiempo, veía  pasar a  “Mogolla” por  una de  las ventanas  de mi  casa en  la perplejidad de su  negrísimo y  brillante pelo engominado correctamente  peinado hacia  atrás, capaz de llevar en el  ojal  de la  camisa blanca una flor aunque las emanaciones del polen le  hicieran estornudar, y  la calle toda  era pequeña gritando de  fino perfume en zangoloteo de sus zapatos tres  coronas blancos  o  de dos tonos y  en el estribillo de una canción ranchera llevada  entre  labios…


Richard
Cuentos y relatos globales. 21.06.20 Ampliar
*Quisiera  creer que  vives,  que estás  en  mi  casa viva,  que  me estás  esperando   escondido  en uno  de sus  cuartos  para  encontrarnos  y  ponernos a jugar...
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez..- Ricardo Enrique, Richard, fue siempre para  nosotros una tumba o, mejor, un nicho…Richard, así alcanzaron a decirle, fue un angelito que apenas con año y medio de vida, voló al cielo dejándonos de recuerdo apenas su nombre. “Vayan al cementerio y me le llevan a Richard, de parte mía, estas flores” –nos decía mamá a Cristina y a mí, el día de la Fiesta de Todos los Santos.
Y allí, allí en el cementerio del pueblo existía él, allí, vía él, el segundo hijo de mi madre y de mi padre marcado por la tragedia, motivo misterioso de un niño que sufrió una sola vez y que se fue en busca de la luz de la que vino porque allá, allá no se sufre…y, en medio del dolor que padeciera, sonriendo como señal de despedida, se fue casi enseguida; pero antes, antes dejó a mi mamá el recuerdo de sus tibias cobijas.
Alguna vez, de niño, soñé con mi hermano Richard. Me dijo: “Dame una flor amarilla”. Y en mi sueño se la di como un ajuar funerario de amor; era tan amarilla, tan vibrante, alegre y cálida que le hizo feliz…y con ella en la mano fue corriendo al dormitorio de mis padres y, allí, en la cabecera de la cama de ellos, la dejó y otra vez se fue…
 

Crónica del que en  la pandemia  dijo…
“QUE NO ME CIERREN EL BAR DE LA ESQUINA”
Cuentos y relatos globales. 13.06.20 Ampliar
El vino es la leche de los ancianos. Platón
Escribe Walter Pimienta.- Llegó la pandemia y el desdichado del alcalde del pueblo, a Paredes Pardo, un viejo jubilado de la construcción, de 77 años de edad, 57 de ellos de diaria milonga y vino, le cerró el bar de la esquina. “Asunto de salud y orden pública”, dice el papel pegado afuera.
…Y a Paredes Pardo, lo redujeron desde entonces a tres despropósitos diferentes: al de “no puedes papá salir a la calle” –que le dijeron terminantemente los hijos- Al del intrascendente uso él tapaba bocas como escudo contra el coronavirus, y al de escuchar al presidente a las 6 de tarde en televisión en si auto novela de no creer titulada: “Así va el coronavirus en el país”.
...Y, allí, allí en la esquina de su calle, ligado a lo más entrañable del corazón, el cerrado bar en el que la callaron los himnos de sus boleros de traga níquel y sus rancheras de balas perdidas…A Paredes Pardo le cerraron su segundo hogar, promesa cotidiana de vinos y cervezas, de alegrías y desamparos; pero también sitio de la últimas esperanzas escritas en papel servilleta mientras apura el vaso y en ella escribe temas de la vejez para la vejez y pide de Perales, “Canción de otoño” y de Nicola di Bari, “Sé que bebo, sé que fumo”…letras de un romance que se quedó en espera….
Qué excluyentes fueron las autoridades con Paredes Pardo. Él es uno de esos viejos que hacen de los asiduos bares de esquinas, otra patria sin tiempo para el tiempo. Que hacen de la ciudad otra ciudad de espalda a ellos en la geografía conocida de la misma calle, los mismas casas y los mismos vecinos; dueños de un territorio donde permanecen pero borrados por otra generación la generación del desarraigo y pobre de historias…

Relato-testigo
Mi maleta de cuarentena
Cuentos y relatos globales. 07.06.20 Ampliar
Uno vuelve siempre /A los viejos sitios/Donde amó la vida/Y entonces comprende/Cómo están de ausentes/ Las cosas queridas… (Cesar Isella).
A quienes confinados  por la  pandemia, igual  que  yo,  no  han  podido  regresas a las cosas queridas
Escribe;  Walter  E.  Pimienta Jiménez.- .Mi  maleta de  cuarentena se  ha  quedado en  el  rincón  de  un  cuarto, allí duerme  sus  ganas  de  viaje sin visa ni  tiquete de regreso  ni  pasaporte. Nadie  viaja. El  mundo se detuvo y  la muerte ronda. Es imprescindible quedarse en casa donde la  vida  reside y  no nos  habíamos dado cuenta.
  Cada  uno  tiene una maleta que  le  identifica;  la  mía es de  color marrón militar y  con  ella tengo entrañables relaciones de viajero; conoce  mis secretos… sabe  que en los  aviones me  gusta el  puesto del pasillo…Miro  mi  maleta y  me seduce viajar, pero la  pandemia me  ha  hecho,  por  cinco  meses, echar  raíces donde  ahora  estoy imaginando  caminos y  ya, sin  darme  cuenta,  me  estoy pareciendo a los de  por  aquí…Anoche le  pedí a  mi  esposa me  mandara por  “wasat”  una nueva foto de ella para no que  no  se  me  olviden ni   su  cara ni  sus  besos y  así  no se  me  olvide quererla…Y, entonces, es posible que los  lunes,  cuando  por  el  ultimo digito de mi  cédula salgo a  la calle,  con  los  demás,  termine  confundido en el  olor a  tinto  recién colado que  cada  mañana inunda al  pueblo de café sembrado…

Hoy, de parto, se murió la Valentina
Cuentos y relatos globales. 31.05.20 Ampliar
(Dejó 8 perritos huérfanos de un  día  de  nacidos)
Un buen perro nunca muere. Siempre se queda. Camina junto a ti en los días de otoño cuando la escarcha está en los campos y el invierno se acerca. Su cabecita siempre estará en tus manos.
“Valentina”,  “Vale”,  como  te decía, no  quiso la  vida que estuviera a  tu  lado hoy, en  el  día  de tu  partida. No lo quiso…No  te  alcanzó la vida para  que me  volvieras a ver y  para yo  abrazarte otra  vez como  el  día que te rescaté del  refugio donde, por  tistes circunstancias familiares, casi  por  un  año,  me  vi precisado a dejarte con  indolentes extraños  que sé  no  te  trataron  bien no  obstante que te mandaba puntuales recursos para  tu sostenimiento.

“El  viejo Tomé” hablando cierta  vez  conmigo sobre algunas  cosas de  la  vida…
Cuentos y relatos globales. 03.05.20 Ampliar
*Mi amigo,  aún recuerdo  aquellos días cuando  andábamos  en  el vacile…
Escribe; “El  Viejo Pimie” –como  me decía él.- Cada  vez que “el  Viejo  Rome”  salía conmigo a  la calle,  a su  paso dejaba la estela de  su  loción favorita: “ María  Farina”. Alzaba la frente,  sacaba el  pecho,  se retocaba su  “capul embrilliantinado” cayéndole  sobre  la  frente y,  de Daniel Santos,  cantaba en  su  tomo  de  man  bacán: “Ya me  tiene jorabao/ con  eso  de  que le  ataque/ se  va  y  viene  el  almanaque/ y yo aquí en  el mismo  lao/ ataque compay/ ataque compay/ ataque compay/ ataque/”…
En  tal  oportunidad,  con  la fresca de los primeros alisios,  nos fuimos al parque. Llevaba puesto un  jean todo trabajo, camisa blanca de  mangas  largas arremangadas,  zapatos del  mismo  color…mocasines  y sin  medias. Esos mismos zapatos que para  referirse  a ellos, lo  hacía también cantando así: “ Tiene  los zapatos  blancos/ que  su  mamá  le  compró/” (uno  de  los apartes de  la  canción “Juana tiene un  perro  que se llama  Faraón”, que  canta Aníbal  Velázquez), y  en tal  momento iba sin  su distintivo sombrero de  pana negra. Queríamos congelar el paso del  tiempo y los dos  frisábamos  los 17.

Elegía… Murió mi padrino 'El Churre'
Cuentos y relatos globales. 26.04.20 Ampliar
“La muerte es el comienzo de la inmortalidad.” (Maximilian Robespierre)
Escribe Walter Enrique Pimienta Jiménez.- Cargado de años, 98, y de congojas, rompiendo la formación de los seres vivos, y dando media vuelta a su histórica existencia, murió mi padrino “el Churre”.
Me imagino se fue en dirección al cielo con la sonrisa de haber conseguido transformar su paso por la tierra en una victoria interminable derrotando pesares y aflicciones hasta la hora de su último suspiro y descargando con su postrero adiós, las contrariedades del corazón.
“El Churre, quien siempre para mi vivió viviendo, tuvo motivos más que suficientes para sonreírle por más de una vez a la muerte hasta el día en que diciéndole a esta con su voz ronca: “Aquí estoy. Tú verás a ve si me llevas. Tú verás a ve qué haces conmigo”, cancelando cuentas con el pasado, con ella se marchó para siempre pero antes, ganancioso como de costumbre, le diría: “…Pero tú me pagas el viaje, o no me voy.
Y la muerte, cumpliendo su promesa, sin más reclamos en el trato convenido, acercándole a los labios el último trago de “Ron Blanco” que le concediera, sabiéndolo aficionado a este, se lo dio a beber para alivio de su agonía.

Crónicas del otro “Macondo” -Historias para ganarle al olvido-
La nevera de Antonio

Cuentos y relatos globales. 19.04.20 Ampliar
*Agua fresca la da la tinaja, no de plata sino de barro. (Anónimo)
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Para historias, esta que así comienza… Acontece que, desde ahora y dicho con los requisitos e ingredientes del cuento, a fin de que todos conozcan este singular suceso, Antonio, en la obligatoria necesidad y ejercicio de refrescarse y quitarse la sed, tendrá que acostumbrarse a beber agua helada sacada de su nevera como desde hace algún tiempo suele hacerlo la gente civilizada y decente de Sabanalarga, su pueblo. Antes, él, la tomaba fresca y de la tinaja de la abuela quien la heredó de sus bisabuelos y estos, a su vez, de los tatarabuelos quienes fueran los primitivos dueños de la misma en la edad de barro y cuando el criollo y necesario “utensilio” del hogar, mucho más allá de la Época de la Conquista, fue considerado la más grande invención indígena junto con el desarrollo geométricamente progresista de saber nuestros nativos, el oculto secreto para dividir en dos partes estrictamente iguales, un calabazo dotando a esta (a la tinaja), de dos prácticas y útiles totumas como típicas piezas de una natural vajilla hecha de palo… lo que trajo en consecuencia la modificación total de una vida en la que la gente, en tiempos en que no existían los pozos artesianos, “acocorando” las manos, así bebiera el agua de las corrientes en los arroyos…

El  crucigramista, vida, pasión y  muerte…
Cuentos y relatos globales. 12.04.20 Ampliar
*Amor  es la palabra  que  resuelve  el  crucigrama
Walter  E.  Pimienta Jiménez.- El  crucigramista se  sabe la 6  bajando,  de 8  letras,  pero no  se  la  dice al otro,  también  crucigramista como  él,  porque  vive  el  orgullo de ser quien llene en el  entramado  de términos verticales y  horizontales,  si aquel,  aburrido y  cansado,  deja  el  periódico por  ahí mal  puesto … y,  cumplida su  tarea,  esa  noche duerme  tranquilo…
El  crucigramista tiene  una imagen  de  hombre  solitario,  típica de  viejo  en  camisilla  o bata levantadora, con lentes sobre  la  punta  de  la nariz y  lápiz  en mano.  Le  conoce  todos  los escondites  al diccionario y,  cuando  encuentra  la palabra,  ríe  por  dentro…Cualquiera  diría  que  el  crucigramista  es  mudo; pero  no. Explota  con  un ¡Listo! Cuando  llena cada  cuadro correctamente porque  él  es el  único  protagonista  de su éxito. Los  juegos  de  palabras son  su  título  académico.
Entre  crucigramistas,  nadie  conoce  a nadie…Y  nadie es  nadie…
El  crucigramista  se lee de pe a pa  el  periódico  porque  sabe que ahí,  escondida en   las  páginas  del  mismo, puede  estar  oculta  la  palabra que  no  le  deja  llenar  su juego. Para  eso  le  sobra  tiempo aparejado  con  un  cigarrillo  y  varios tintos. El  crucigramista,  o  es un pensionado hastiado o  es un indolente lector ausente en su  casa rodeado  de  todos…Ese es su  mundo…

Crónicas  del  otro  “Macondo” -Historias  para  ganarle  al  olvido-
El enigma de la escalera de la iglesia de mi pueblo

Cuentos y relatos globales. 29.03.20 Ampliar
*Todos quieren subir la escalera hacia el éxito y algunos no se dan cuenta de los dos primeros pasos. Lo que quieren es correr. “ —  Nicki Minaj rapera, cantante, compositora, actriz y modelo trinitense y estado anídense 1982
Escribe; Walter  E. Pimienta Jiménez.- De pronto, como si por encanto se hubiera desaparecido, la gente del pueblo dejó de ver la histórica larga escalera de madera que, apoyada a un costado de la iglesia, se usaba para subir a su alta torre y, una vez allá arriba, tocar y tocar hasta al cansancio las campanas.
La escalera en referencia era de guadua con empotrados peldaños de pulido carreto y, al parecer, ésta databa del año 1913, hecha por Julio Ferreira, carpintero de oficio caracterizado por la puntualidad en la entrega de sus trabajos y, según dicen, “estrenada” con motivo de la ruidosa llegada del padre Salvador Prada, quien, en el mismo año, arribó a la población para regir los destinos clericales de la parroquia.
De la remota escalera, nadie hoy da cuenta, y me pregunta mi amigo Israel Arteta (hijo) si, de pronto sé algo al respecto…Pero qué pena “socio”, le digo que, prácticamente, nada de nada…y que, apenas, “removiendo” escombros, alguien de mi entera confianza, en un dato poco creíble por ambos, me dice que le dijeron que la última vez que otro alguien vio la susodicha sube y baja, fue en el taller de carpintería de Silvestre donde este le arreglaba los primeros cuatro peldaños partidos.

Crónicas  del  otro  “Macondo” -Historias para ganarle  al olvido-
Marceliano y 'El campesino'

Cuentos y relatos globales. 01.03.20 Ampliar
Los  voceadores de  prensa son  el  último  eslabón de la  primera noticia
Escribe Walter E. Pimienta Jiménez.- Montado en una bicicleta “Monark” de turismo,  de las 12 que de Medellín trajeron al  pueblo el  padre  Miguel  Ángel  Alzate y  el padre Marcos Lopera entre los  años 1969 a 1970, a  fin de alquilarlas a  los  jóvenes como  negocio  y,  de  paso,  impulsar entre  nosotros el  uso de estos  vehículos, Marcelino,  el  de “la Niña Ramona”,  a los abonados  del  semanario,  casa  por  casa,  llevaba “El  Campesino”,  así  como  también el  correo que  con  unas gracias sonrientes le  encargaba Teresa  Picón, la  telegrafista.
Cuenta él que,  en  cumplimiento de  su “hipérbole  generosa”,  sin  una moneda por  pago, y  sólo por  el deseo de  montar  gratis en  la cicla, recorría las  calles y  callejones de  la  población siendo el  portador de las noticias del  agro seguido por  algunos  perros que,  ladrándole,  avisaban en sus  casas la  llegada de “El Campesino” o de alguna carta inesperada. Tendría entonces no más de 20  años.

Un  cuento de  la  juventud
'Nunca más supe de ti'

Cuentos y relatos globales. 23.02.20 Ampliar
*De  lo  que suele  ocurrir  cuando  no  se dice a tiempo: “Yo  te amo”… y  se  da  la espalda  al  verdadero  amor.
Escribe; Walter  E.  Pimienta Jiménez.- Nunca supe  más  de  ella hasta el  día en que  la encontré, 50 años  después, por  la  internet. La pensé por décadas, susurraba  su  nombre. Allí estaba su foto con  su  sonrisa  de  los setenta y,  del  otro  lado de  la  red, en  mi  computadora fría y  muda,  la  frustración de  un primer amor que  nunca le  declaré.
Habían  pasado cincuenta años y,  de  nuevo,  en  mis  oídos, su  cálida  voz juvenil  cantando de  Gibliola Cinquetti aquella canción que  tanto le gustaba: “No  tengo  edad/ no  tengo  edad para amarte/ y  no  está  bien/ que salgamos  solos dos/No sé qué más/no sé qué más puedo decirte/tu sabes bien, muchas más cosas que yo/Deja que viva este amor tan romántico/deja que llegue el día soñado/mas ahora no/...
Ahora,  ella y  yo, pasamos  de  los sesenta, pero allí, allí  en  la  pantalla    del  monitor,  está  su  rostro  joven de antes y de ahora. La última  vez que la  vi fue  en el  colegio. Estudiábamos  juntos.  Tardé una eternidad en  encontrarla.
El internet me  dijo dónde estaba y lo que escasamente de su  persona quería  se supiera de  su  vida.  Yo  me  casé, ella también. Vinieron hijos,  luego nietos y las  carreras de la  vida…Yo,  tiempo  después, me separé. Nunca me  pasó por  la  cabeza soparme;  pero fue  algo que  llegó y  ocurrió…

Belleza interior divina
Pedro Biedma. 22.02.20 Ampliar
Indudablemente Eva a sus 28 años no se trataba precisamente de una mujer agraciada físicamente, más bien todo lo contrario.
Las humillaciones e insultos que recibía por parte del resto de los niños y las miradas descaradas que percibía de los adultos, le hicieron vivir una niñez y adolescencia que podía definir cómo un verdadero infierno.
Sus pequeños ojos se perdían en una inmensa cara redonda donde el mayor protagonismo se lo llevaba su perfilada nariz, para colmo su estatura se encontraba por debajo de la media considerada como estándar. Lo único que nunca le faltó fue el enorme amor que siempre le demostraron sus padres y hermanos, siempre mostrando numerosos gestos de cariño e intentando convencerla de que su belleza interior era un verdadero regalo divino.
Ella siempre agradeció estos impagables actos de afecto y apoyo aunque en el fondo no la reconfortaba y simplemente se limitaba a disimular para no defraudarlos.

De mi libro: 'Mi casa viva'
LA ESCOPETA
Cuentos y relatos globales. 16.02.20 Ampliar
A quien tiene escopeta, guitarra, reloj y mujer, nunca le falta que componer.
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- La escopeta de mi padre, marca “Arieta”, tenía en mi casa viva su lugar propio: en un rincón de su cuarto, prevenidamente descargada, con el cañón hacia arriba, la dejaba en reposo después de cada jornada de montería, trayendo, casi siempre, como resultado de la partida, tres o cuatro conejos que recitaron esa vez su últimos versos de la vida en los parajes escabrosos de Cazuela, tras el acierto de un disparo de fuego retumbante en el silencio de la noche.
Recuerdo a mi padre con su indumentaria de cazador: ropa caqui de monte, cinturón o carrrillera de cartuchera, lámpara en la frente, amarrada a su espalda la carga de carburo que daba luz a esta y, terciada al hombro, su escopeta de asombro… llevando para él, en la mochila, algo de beber y de qué comer si le fuere menester.
En ocaciones, mi padre cazaba en compañía de Juan Gutiérrez, amigo de la casa, conocido buen cazador de la región. Ponía el tiro donde el conejo le decía. Dueño, además, de unos perros criollos que, metidos en el monte, cuando él no iba a la faena, le traían a su familia a domicilio las piezas en sus boca con derecho a cobro y como les era costumbre.

Crónicas del  otro  Macondo” -Historias  para  ganarle  al  olvido-
Un justo y merecido reconocimiento en vida…
EL PROFESOR  ALVAREZ
Cuentos y relatos globales. 09.02.20 Ampliar
* Estoy en deuda con mi padre por vivir, pero con mi maestro por vivir bien (Alejandro Magno)
Escribe;  Walter  E.  Pimienta  Jiménez.- El  profesor Álvarez dejó su  sitio desocupado entre  nosotros hasta hoy para irse a  trabajar  a  Barranquilla donde,  con  los  suyos,   reside. Y con  su  traslado dejó también,  en  mi  pueblo  viejo, un espacio deshabitado que,  por  respeto y  deferencia  a su rememorado nombre,  no  se  le dio a otro…y  que  allí permanece en  su  ausencia como  en  la  cabecera de  la  mesa  familiar se deja la  silla  vacía del  padre que se espera y que  aún no  llega para la  hora  de  cenar…
Tuve  el m privilegio de ser  su alumno  ( a  lo  mejor  me  corrige  porque  no  escribí  su estudiante)…, quizá  el  único que en  cuarto  año  de  bachillerato le  frustraba el  placer de  no  saberme la  poesía “Los camellos” de Guillermo Valencia diciendo… “Dos lánguidos camellos,  de elásticas cervices,  de verdes ojos claros y  piel  sedosa y  rubia”…,  estrofa de  la que no  pasaba porque yo pa’ esa vaina no salí  muy  bueno…Al  tiempo que, en  su  clase,  dubitativo transitaba en  las formas impersonales, “poco seductoras” y  correctas del  verbo haber con  sus: Hay,  ha  habido,  hubo,  había,  habrá,  habrá habido, habían, han  habido… que todavía  no  manejo  muy  bien… y  que  dejé postergadas  en  mi  libro de español de Luis M.  Sánchez quien  si  se  las  sabía todas…entretanto  él,  trataba de enderezarme correctamente mis entendederas  gramaticales por  encima de  mi  lenguaje de esquina encimándome  la tarea de  aprenderme de Bécquer “las  golondrinas” y de quienes  el  famoso  poeta,  cual  pájaros  perdidos,  dijo: “Volverán  las oscuras golondrinas en  tu balcón sus  nidos a  colgar, y  otra  vez con  el ala a sus  cristales jugando llamarán”…Pero  de allí  tampoco continuaba en  la  tristeza de  que mis pobres  “pajarracos”,  por  mi  olvido, ni iban  ni   volvían  de  parte  alguna…

Adios 'Minina'
Cuentos y relatos globales. 02.02.20 Ampliar
No sé si a su  muerte,  hallaré las palabras suficientes para despedir  a  “Minina”  y expresar lo que ha dejado en Carmen  Rosa  y  en mí,  durante los años que nos  dio  su  grata compañía, centinela de los crepúsculos, caricia de músculo de  acero, pelambre  de  la suavidad, círculo de paz girando a nuestro alrededor cuando llegábamos  cansados a la casa en las tardes de verano y su presencia era la humanidad de cuatro  patas con  rabo, la ternura felina que en el aire se hacía amor, y la suave reverberación de la quietud diciéndonos  “Miau. Miau”….  Que  era  su  manera de  decir “los  amo”…
Nos  dejaste “Minina”  tus  huellas en el alma y  los  jardines  silvestres y  húmedos  de    “Balcones  de  Catalina”  ahora  en  silencio…Allí  tenías tu  mesa, tu  cama,  tus  platos,   un  lugar  en el  mundo  para ti,  tuyo  y  solo  tuyo.  A veces  te  tocaba  la  cabeza y  tu  mano con su  garra  que  no    faltaba….Con  todo y  tu  genio  de gata,  fuiste  una gata  dulce. Alegrabas  a Carmen,  le  sacabas  rabias  pero  también alegrías y  pechiches…En  Barranquilla,  mientras  allí  vivimos,  tenías  alas  de  pájaro  y  los  cazabas jugando  con  el  viento… y,   escondida,  en la  oscuridad de  la  noche,  tú  sabías  donde estaban los ratones y las ratas y  los  matabas y  nos  los mostraba y  jugabas  con  el  último  pedacito  de sus  rabos…y  la  luna,  con su  luz,  se metía  en  tus  ojos. No  sabes  cómo  nos  duele    tu  muerte…Gata negra… te  fuiste  sin  preguntarnos  sin  aún  te  necesitábamos dejándonos  un  vacío  en el  corazón y  clavando  con  tu  ausencia un  dolor no  sé dónde.

Crónicas del otro “Macondo -Historias para ganarle al olvido-
Memoria carnavalera de… LOS CAPUCHONES DE “LA NENË”

Cuentos y relatos globales. 25.01.20 Ampliar
*Todos vamos disfrazados de algo a la fiesta de la muerte y de la vida.
Escribe; Walter E.  Pimienta Jiménez.- En  el  principio,  como lo  dice  la  Biblia, en  el  Libro de  Génesis,  capítulo  1,  versículo  1, siendo  la  más  optimista de  las  comerciantes que en  el  pueblo existiera, “la  Niña  Nene”,  para  este  tiempo,  tenía  ya colgados en  su  alma y  casa de  la Calle  Grande,  previo  el arribo del  carnaval, sus coloridos capuchones…y,  entonces, los desempolvaba y, en el  visible rincón de siempre, en  ganchos de ropa,  uno detrás de  otro los  exhibía,  listos para ser  aquillados en “ la  fiesta  de  la  vida”; vestimentas del  jolgorio que, dándose un año entero para ser otra vez usados, esperando  que alguien,  hombre  o  mujer, oculto  el  rostro, en  la  picardía propia del  disfraz,  en el  colectivo  de  la  locura,  reviviéndoles de nuevo por  un  milagro de  Momo, de  Baco y  de  los rones,   por  unas  horas, con  ellos puesto  bailara  en  los  salones.

Crónicas del otro “Macondo” -Historias para ganarle al olvido-
“Amor en el aire”… cantaba la Durcal…

Cuentos y relatos globales. 12.01.20 Ampliar
*En los ojos están todas las verdades que la boca no puede decir…
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- En aquella ocasión, un sábado del mes de mayo, viajé de Juan de Acosta a Barranquilla para ver, en el Teatro Colón, a la Durcal cantar “Amor en el aire”, la película de moda, la misma que llevaba el título de la canción éxito a sus 17, y cuando yo estaría de unos 15…En mis cuadernos navegaban las fotos afiches de la Durcal…Ella era la verdad de aquel momento…
La Durcal era para mí uno de esos amores imposibles por lo imposible…Solo era eso… un amor de libreta escolar donde escribía sus canciones…Con ella, con la Durcal, abrí el corazón al amor y aún no lo he cerrado… anda por ahí como que en un crucero por el Caribe…
Nunca conocí a la Durcal más que por fotos; fueron durante mucho tiempo mis compañeras de cuarto asesinando noches, concibiendo besos separados por la maldad de la vida…motivo pleno de un deseo, hora menor de la madruga para quedarme dormido concurrido por su cara de niña en el afiche de la pared…

Crónicas del  otro “Macondo” -Historias  para ganarle  al  olvido-
La nevera de Antonio

Cuentos y relatos globales. 05.01.20 Ampliar
*Agua fresca la da la tinaja, no de plata sino de barro. (Anónimo)
Escribe;  Walter  E. Pimienta Jiménez.-
Para historias, esta que así comienza…  Acontece que, desde ahora y dicho con  los requisitos e ingredientes del cuento, a fin de que todos  conozcan este  singular suceso, Antonio, en la obligatoria necesidad y ejercicio de refrescarse y quitarse la sed, tendrá que acostumbrarse a beber agua helada  sacada de  su nevera como desde hace algún tiempo suele hacerlo la gente civilizada y decente de Sabanalarga,  su  pueblo.  Antes, él,  la tomaba fresca y de la tinaja de la abuela quien la heredó de sus bisabuelos y estos, a su vez, de los tatarabuelos quienes fueran los primitivos dueños de la misma en la edad de barro y cuando el criollo y necesario “utensilio” del hogar, mucho más allá de la Época de la Conquista, fue considerado la más grande invención indígena junto con el desarrollo geométricamente progresista de  saber nuestros nativos,  el oculto secreto para dividir en dos partes estrictamente iguales, un calabazo dotando  a esta (a la tinaja), de dos prácticas y útiles totumas como típicas piezas de  una natural vajilla hecha de palo… lo que trajo en consecuencia la modificación total de una vida en la que la gente, en tiempos en que no existían los pozos artesianos, “acocorando” las manos, así  bebiera el  agua de las corrientes en los arroyos…
…¿Qué por qué digo que en adelante Antonio debe acostumbrarse a beber agua helada como lo acostumbra la gente civilizada y decente de Sabanalarga? –se preguntarán ustedes- … y la respuesta es de lo más sencilla, porque las cosas tenían que suceder como sucedieron…y sucedió que él, Antonio, en consideración al progresista desarrollo de su pueblo, invitando a amigos y familiares para que  fuésemos testigos de lo que ahora narro, se compró una  nevera.

De Don José, era el burro
(Texto navideño)

Cuentos y relatos globales. 29.12.19 Ampliar
Escribe Walter E. Pimienta Jiménez..-  Silvestre, el  carpintero, y  en  tal  tiempo  a  la  vez  sacristán de  la  iglesia  del  pueblo en  ocasiones  del  padre  Hernández,   quiso  prestar,  de  buena  fe,   su  burro prieto para que en este, en la novena personificada  de aquella  Navidad, la Virgen  María, a punto de dar a luz, de casa en  casa,  seguida  del  abnegado  San  José, al mundo  pidiera cristiana  posada. Pero  había  un  problema, el  asno en  referencia,  era algo  arisco y hosco cuando le  tocaba  las  orejas y,  de  una,  dando  un  fuerte e inesperado jalón  hacía  abajo, tumbaba al  distraído jinete…Y  ya  tocaría imaginarnos lo que acontecería a  la Santa Madre de Jesús de darse aquello…
La “Niña Ramona”, como  siempre,  organizadora del bíblico  evento, advertida  de  la  mala  maña del  burro  de  Silvestre,  pensó entonces en  un  burro  manso,  dócil  y  bueno,  que sustentando con buen millo, hierba fresca y maíz desgranado,  justificara  lo  que se comía siendo   dueño  de  una conducta asnal  intachable como  paga  por  su  buen  trabajo…
-Tiene  que  ser  paciente, sosegado y  pasivo, ¿Quién  tendrá  un burro  así?- Se preguntaba ella.

Crónicas del otro  “Macondo”-Historias  para  ganarle  al  olvido-
El gallo Juancho en la Misa del Gallo (Tema  navideño)

Cuentos y relatos globales. 22.12.19 Ampliar
*Era aquel  un  gallo  que nació  para  que  Dios,  agradecido,  le  oyera su  canto…
Escribe;  Walter  E.  Pimienta Jiménez.-
  Era Juancho Tejera, el gallero, quien en la misa de gallo, llevaba su gallo color giro, manso, de buena cría y estampa que, puesto allí, en el portal de Belén que la “Niña Ramona” hacía con cartulinas y papeles brillantes, en medio de la Virgen Madre, de San José y el Niño Dios, cantaba y cantaba diciendo al mundo, a las doce de una hora en que aún es noche y también comienza el día, avisaba con su potente clarín que el Rey de los Cielos acaba de nacer…Esa era su misión, para eso había nacido…para que Dios, agradecido, le oyera su canto…
El gallo de Juancho cantaba en el pesebre y doy fe que las ovejas de pasta, presentes en el bíblico establo, se asustaban, no tanto así el rumiante buey que con su vaho caliente daba calor al cuerpecillo tembloroso del recién nacido. Los camellos, ni se inmutaban, venían de muy lejos, habían atravesado el desierto, venían sedientos, arribaban procedentes de oriente siguiendo con sus cabalgaduras una estrella como guía… Pero el gallo de Juancho, no venía de ninguna parte; él lo traía de su casa, era cantarín y hacía vibrar el aire de la noche fresca con su trompetazo de fiesta y, aquel 24 de diciembre, que yo lo vi, estuvo como siempre atento a su oficio de ser el primer ser viviente que en la tierra anunciara al orbe la buena nueva de tan esplendoroso día.


Crónicas  del otro “Macondo” -Historias  para ganarle  al  olvido-
De los matrimonios de antes, pero no de los de ahora

Cuentos y relatos globales. 15.12.19 Ampliar
Escribe;  Walter E. Pimienta Jiménez.- La gente de antes, restaurando un poco la fachada de su casa; mandando a limpiar y remendar cortinas y damascos; practicando en vivo y con la ayuda de una pianola los pases del vals "Tristezas del alma", dos horas cada noche; buscando, para la ocasión, qué ponerse o, mejor, con qué vestirse; sacando de los baúles simulados y antiguos esplendores; dándole una mano de barniz a los desvencijados muebles; reduciendo en un rincón los cacharros viejos que no debían verse porque avergonzaban; ensayando sonrisas radiantes para la hora de la foto; guardando la última gota de colonia que tenían; remidiéndose la ropa por si les quedaba estrecha o ancha; comprando de remate vinos y rones de mortificación y penitencia para el brindis; embetunando zapatos tristes y sin brillo en el alma; preocupada por qué comida ofrecer y que la  misma, repartida con sentido económico y de caridad alcanzase para todos; diciéndole a los niños que en ese momento se quedaran quietos en un mismo sitio so pena de recibir veinte azotes con la mirada; empeñando hasta la bacinilla que era de peltre legítimo con incrustaciones de oro bajo y sin pensar en nada distinto que no fuese el esperado suceso, habiendo previsto todos y cada uno de los naturales sobresaltos que en la vivienda de la novia se superaban a fin de que el festejo saliera bien y ninguno de los invitados al mismo tuviese motivos para criticar algún detalle, los domingos, en el día, se casaba y aquello era para siempre.

Elegía…
Murió mi padrino "El Churre"
Cuentos y relatos globales. 08.12.19 Ampliar
“La muerte es el comienzo de la inmortalidad.” (Maximilian Robespierre)
Escribe;  Walter Enrique Pimienta Jiménez.- Cargado de años, 98, y de congojas, rompiendo la formación de los seres vivos, y dando media vuelta a su histórica existencia, murió mi padrino “el Churre”.
Me imagino se fue en dirección al cielo con la sonrisa de haber conseguido transformar su paso por la tierra en una victoria interminable derrotando pesares y aflicciones hasta la hora de su último suspiro y descargando con su postrero adiós, las contrariedades del corazón.
“El Churre, quien siempre para mi vivió viviendo, tuvo motivos más que suficientes para sonreírle por más de una vez a la muerte hasta el día en que diciéndole a esta con su voz ronca: “Aquí estoy. Tú verás a ve si me llevas. Tú verás a ve qué haces conmigo”, cancelando cuentas con el pasado, con ella se marchó para siempre pero antes, ganancioso como de costumbre, le diría: “…Pero tú me pagas el viaje, o no me voy.

Carta de un ladrón de “Ladronera” a su primer robado (un agente de policía) Relatos de “el Mono de  Atala”
Cuentos y relatos globales. 17.11.19 Ampliar
Escribe; Walter  E. Pimienta  Jiménez.
Estimado robado:

A su aposento, un día como hoy, siendo medianoche y cuando usted y todos los tuyos dormían de lo más lindo, tuve la oportunidad de entrar como Pedro por su casa,  hace diez años, ¿recuerda? Desde entonces, es fácil suponer, mantiene encendida contra mí la llama de la indignación todavía, alimentada con el combustible inacabable de la ira, el enfado y la irritación… lo entiendo. Menos mal que no me conoce.
De su respetable persona (cuyo nombre y apellidos desconozco), sólo sé que es agente de la policía; si mal no estoy en el grado de coronel.
¿Qué por qué le escribo? Ocurre que  ayer le vi por los alrededores de la alcaldía de “Ladronera”; era usted, sin el menor equívoco, y como no me conoce me salvé de ser capturado porque,  no es mentira, se nota en el enojo de su rostro que anda buscando aún y  con afán a un vulgar y miserable ladrón desconocido que, le repito, hace diez años se metió en su casa e hizo  suyas algunas pertenencias de valor. No le miento, por respeto a sus canas quise entregármele porque ese ladrón no es otro que yo; pero sentí miedo no a estar tras de las rejas de la cárcel sino a una absurda injusticia que se  ensañe en mi contra, rebasando los años de castigo que me  merezca más allá de los límites de la condena y del valor económico que hubiese tenido lo que le robé.

Crónicas del otro “Macondo” -Historias para ganarle al olvido-
Vinieron los gitanos

Cuentos y relatos globales. 10.11.19 Ampliar
Para cada acción hay una reacción, y la reacción de un gitano es muy jodida
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.-
Empezaba a caer la tarde del jueves cuando volvieron los gitanos con su circo itinerante al pueblo. Hacía tiempo no venían. Recorrieron por todas las calles en medio de un ruido atronador con bombos, platillos, redoblantes y pífanos con los que anunciaban la exhibición de los más fabulosos acróbatas, contorsionistas,domadores,equilibristas,faquires, trapecistas, escapistas, mentalistas, magos, titiriteros, ilusionistas y malabaristas, jamás antes vistos. Las funciones, en vespertina y noche. Se darían en el Teatro Montecristo.
Un saludable alborozo se percibía en la gente y la emprendedora laboriosidad municipal dispuso del mejor ánimo para ir a ver el espectáculo que no regresaba desde los tiempos en que un faquir se enterró vivo en mitad de la plaza y resucitó a los tres días en medio de un concierto de turpiales, canarios y azulejos que se le paraban en los hombres y los presentes, con la boca abierta, perdieron el sentido de la realidad, del milagro, de la magia o del truco sin respuesta por lo que, sustituyendo el pánico por la fascinación y el hechizo de la proeza, en voz baja, entre conjeturas y más conjeturas cambiaron la idea de la muerte por la de un largo sueño del que es posible regresar si se poseían las claves del más viejo profeta hebreo. El asombro habrían de recordarlo por el resto de sus vidas como una sugestión del diablo por lo que no faltaron aquellos que, ante lo que vieron, rezaron el padrenuestro al revés como una efectiva a seguranza inquebrantable que hiciera huir al maligno pues sintieron en el ambiente un fuerte olor a plomo y a azufre derretido.

Crónicas del otro “Macondo” -Historias para ganarle al olvido-
El robo de la gorra de Roque (Historia post mortem)

Cuentos y relatos globales. 03.11.19 Ampliar
*Justo es que pierda lo suyo, quien robar quiso lo tuyo.
A sus recordados familiares, a sus vecinos y a mis amigos de la Calle del Palenque.

Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Hay robos que nunca deben hacerse (algunos, quizás, no lo discuto), pero este no; porque no fue el cometido el millonario hurto a un banco o a una prendería en medio de un violento tiroteo entre ladrones y policías, llevándose los primeros el valioso botín.
Aquella vez a Roque, el de Modesto, le robaron su gorra tradicional; el símbolo de su orgullo. Su gorra de tela azul de visible logotipo amarillo haciéndole publicidad a las “Pilas Varta”.
Y es que en este caso, hay que decir las cosas como son. Si para John Wayne, su sombrero era infaltable encima de su cabeza como distinción de su caracterización de hombre rudo del Oeste Americano en cada una de sus películas; si para el saludable cuáquero colorado y cachetón del pote de Avena Quaker, igual su sombrero alón fue una alegoría que le dio la vuelta al mundo en los teteros de los bebés y las coladas de los viejos de ancianato, para Roque, el de la Calle del Palenque, su inquitable cachucha azul con el logo de las “Pilas Varta”, fue una especie de meritoria corona elevada a la justa categoría de su verdadera identidad.

Crónicas del otro “Macondo” -Historias para ganarle al olvido-
El examen de álgebra
Cuentos y relatos globales. 27.10.19 Ampliar

*El álgebra sólo me enseñó, por la ley de los signos, que entre + amaba a mi primera novia, - me amaba ella…
Por Walter E. Pimienta Jiménez.-
A las 8:00 a.m., Santiago, el celador del colegio, sonó tres veces la campana, aviso con el cual iniciábamos el examen final de álgebra. Yo hacía cuarto de bachillerato en el Juan V. Padilla, estábamos en el mes de noviembre de 1970. Había estudiado toda la noche para aprenderme de memoria los cinco puntos de la prueba. Prácticamente estaba trasnochado.
Aquel sería el examen más temido de todos. La mayoría llevaban el promedio muy bajo; otros, creo que ni sacando 4 o 5, ganarían la materia…y los que a esa altura de las previas ya hechas llevaban dos materias perdidas, perdiendo la de álgebra, se tiraban el año. Aquello fue un lunes.



Crónicas del otro “Macondo” -Historias para ganarle al olvido-
“TIROFIJO”
Cuentos y relatos globales. 13.10.19 Ampliar
*Historia de un burro que se creía caballo, pero rebuznaba (Del imaginario costero)
-Escribe; el Hijo de ATALA-  Este “Tirofijo”, nada tiene que ver con un famoso guerrillero que existiera en cierto país y que con este apodo, hasta sus últimos días de la vida, con el pesar de sus muchos enemigos, con el pesar de los miembros del ejército, de la policía y de las autoridades, que no lograron matarlo ni capturarlo, como todo el mundo esperaba, murió de viejo en la selva atacado por una implacable diabetes tipo dos y algo prostático. Este otro “Tirofijo” aquí referido, natural de Ponedera, Atlántico, asistido y cuidado desde pollino por Rocha, era, en cambio, un burro al que su dueño nunca pudo vender, volviéndose así el cuadrúpedo una tradición de familia de suerte fatalista en el “mercado bursátil” donde se negocian toda suerte de animales domésticos y no tuvo allí, jamás, un comprador que se fijara en él…
“El Niño Adbe”, sabio en estos menesteres, mediando en el caso, le sugirió a Rocha le cambiara el nombre al burro. A su parecer este le daba mala fama y prevención, aduciéndole que quizás por esto no lo vendía y que le pusiera otro; pero existía la desventaja de que como “Tirofijo” era ampliamente conocido por su estampa en los catálogos de venta asnal distribuidos por los municipios de Suan, Palmar de Varela, Santo Tomás, Sabanalarga y Campo de la Cruz, el rebautizado fuese reconocido y, así, una vez más, su venta resultaría fallida.

Crónicas del  otro  “Macondo” -Historias  para  ganarle  al  pasado-
INTIMIDADES  DE  OCTUBRE
Cuentos y relatos globales. 06.10.19 Ampliar
*En  octubre, antes de morir, cada  hoja  es  una  flor…
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- De los  octubres  de antes,  me  gustaba lo  que  yo  llamo la  voz callada de la  lluvia. Esto  lo saben muy  bien los  campesinos que, amparados en algún  rancho  del  monte,  bajando  la  cabeza,  callados  y  respetuosos,  sienten a  dios  presente en  el  chorro de  las  canales que  se  convierten en  sustentadores de  su fe.
A Eduardo  Caballero  Calderón le  leí  alguna  vez,  refiriéndose a  octubre,  algo que  decía: “Octubre  llora con  el  corazón”…Y  en mi  pueblo lo  vi  llorar a través  de  las  ventanas de  mi  casa,  y  en  las  ventanas de  otras  casas empañando sus  vidrios…Y,  entonces concibo lo  que dijo Caballero  Calderón: octubre lloraba a  raudales sobre  los  tejados con  lágrimas que  quieren  volverse  mar…o rompiendo el  tiesto  de  barro donde mi  madre sembró  su  última mata ornamental pidiéndole la sembrara en  la  blanda  tierra…


Noticias de Cártama, 30 de septiembre de 2019
Cártama. 30.09.19 Ampliar
Este fin de semana se celebrará en Cártama el II Oktoberfest Valle del Guadalhorce

El municipio de Cártama albergará la II edición del festival Oktoberfest Valle del Guadalhorce, un evento temático inspirado en la tradicional fiesta que se celebra desde 1810 en la ciudad de Múnich y que se ha convertido en un referente internacional, con la cerveza y la cocina alemana como principales baluartes.
Este festival tendrá lugar del 4 al 6 de octubre en el auditorio del Parque Santo Cristo, siendo su inauguración el próximo viernes, día 4, a las 20.00 horas. Durante el sábado y el domingo, las personas asistentes podrán disfrutar de este evento desde las 12.00 horas.
Durante todo un fin de semana se podrán visitar un total de 28 stands que se montan para la ocasión y en los que los visitantes pueden deleitarse con una oferta variada de cerveza, donde no faltarán las cervezas elaboradas artesanalmente y las procedentes de distintos puntos del mundo. Además, los asistentes podrán sentarse en las típicas mesas y bancos largos para degustar también la diversa oferta gastronómica que se ofrecerá en este festival.

Crónicas del otro Macondo -Historias  para  ganarle  al  olvido-
El mono de Hilda y el cuarto de la tarde

Cuentos y relatos globales. 29.09.19 Ampliar
*Antes de torear, por  las  dudas  reza…
Escribe; Walter  E. Pimienta Jiménez.  “El Mono de Hilda”, o Teodosio Arteta, dos monos  distintos y un solo  mono  verdadero; es decir, el  mismo, el de  Hilda,  no se  ha  despedido  todavía del  toreo, del toreo de corraleja, aclaro; porque al de plaza monumental,  vestido de  luces, no  llegó. Tanto  así  que en la  reciente feria de la  Virgen  del  Carmen llevada a cabo  en el  pueblo, intentó  volver por  sus  fueros y  su  ley no  obstante aquellas  dos últimas recordadas cornadas casi  mortales y desastrosas que, en sendas  ferias  de la Inmaculada  Concepción, tiempo atrás,   sufriera.
Al parecer, “el Mono de Hilda”, o Teodosio Arteta, dos monos  distintos y un solo  mono  verdadero; es decir, el  mismo, el de  Hilda, no resiste la tentación ni  la piquiña ni el  prurito  y  el  hormigueo que  le  dan los toros en corraleja… La verdad, yo  pensé que  ya él se había  olvidado de esto y  si  esa vez,  según me cuentan,  no  manteó y no hizo  parte del cartel, fue porque las autoridades no aprobaron “las corridas”. Se  creía que lo haría, la gente habla de ello en las esquinas; pero no, no  hubo  toros y “el Mono de Hilda”, o Teodosio Arteta, dos monos  distintos y un solo  mono  verdadero; es decir, el  mismo, el de  Hilda, se quedó  listo…sin saberse nunca o  por  el  momento,  si  para  el  triunfo o  para  morir en esto…Ojalá  sea  para  lo  primero y  para  el  gozo y  crecimiento de su  fama y en otra será…A lo mejor, “el Mono de Hilda”, o Teodosio Arteta, dos monos  distintos y un solo  mono  verdadero; es decir, el  mismo, el de  Hilda, si insiste en regresar al  ruedo, es porque se siente fuerte, enérgico,  valiente y ágil… Considero.

El viaje
Pedro Biedma. 22.09.19 Ampliar
Curiosamente ese día, apenas encontró retenciones en la carretera, por lo que le resultó imposible “protestar” como en él era habitual, además hubiera sido en balde, pues esta vez nadie le acompañaba en su viaje.
Tampoco logró amenazar con “quedarse todo el mundo en tierra” por la carga excesiva de su maletero, con cientos de trasto inútiles, su coche no era un “tanque” y debía de cuidar muy mucho los amortiguadores, en esta ocasión solo llevaba lo imprescindible, como a él le gustaba hacer.
Por no llevar no se colocó ni su reloj preferido, en un acto más de su generosidad absoluta, unos días antes se lo regaló a su nieto Pedro. Sí, ese al que tanto le gustaba “cabrear”, siempre sin malas intenciones, el mismo al que le solicitaba una y otra vez que le contase el chiste del galgo.
Condujo completamente a sus anchas, por el carril de la izquierda y nunca superando los límites de velocidad establecidos, todo lo contrario, no existía prisa e iba el primero, ¿para que correr más?. Si alguno quería adelantarlo, disponía de todo el carril derecho para hacerlo, pero no, ese día nadie lo hizo, ni siquiera lo intentó.

Relatos  de “el  Mono  de Atala -Porque  lo  viví  lo  escribo-
El equipo de Mingo: Asombro, niñez y fútbol

Cuentos y relatos globales. 08.09.19 Ampliar
*Fútbol: seis letras, una palabra, un mundo, una pasión, un sentimiento, una ilusión…mi ilusión…
Escribe;  Walter E. Pimienta  Jiménez.- Algunas historias son fáciles de escribir, salen de un tiro. Otras, en cambio, son demasiado complejas, escurridizas, inabordables, duras, espinosas. Esta, nace a partir de una imagen,  de una fotografía que  me  encontré  por  ahí… cargada de sentimiento…Y yo la he llamado: “El equipo de Mingo”, conocido  también como “el equipo de la Calle del Repaso”, aquel que todas las tardes, en la esquina de su  casa como gradería, nos reunía y bajo su dirección, empezábamos  a dar de patadas a un balón de cuero  número tres que él nos prestaba y que inflábamos  con  la  boca. Fue Mingo Coronell, quien para  entonces viviera en  casa que después fue de Mateo  Higgins, quien primero  viera  absorto las jugadas de lujo de “Jose el de Anacolia”, quien  viera mis primeras estiradas de palo a palo  como  portero, quien viera  la marca férrea de “el Bombón”, la buena conducción de la pelota en los pies de Surí, la eficiente suplencia que de mí  hacía  Galo el del  Conchita cuando  yo  no  iba; los pases  de “la Golera” para  que  otro metiese el  gol  como  con la mano, los cabezazos de Pedrito  Alba, las asistencias de Sofanor Vargas, las paredes de toque-toque entre Juan Edgardo Molina y Gustavo, el  hijo de Mingo, el  problema resuelto si  faltaban jugadores  metiendo al  “Choyo”,  a Romelio, a Arecio, el de  Gastón, a Eduardo el “ Merocho”, a Edison el de Simón, a Jaime el de Josefa, a Juancho  el de Ana y a Nianito y  “el  Indio”, los  hijos de Feliciana…La historia  nunca lo explicará, pero la Calle del  Repaso o el  equipo  de  Mingo,  era imbatible… Imágenes que ahora  trato  de encadenar para armar  esta  trama y contarla… Historia que sólo  yo  conozco…Historia  hecha  voz…hecha asombro…

Palabras de septiembre
Cuentos y relatos globales. 01.09.19 Ampliar
*En septiembre, decía mi abuelo, el que quiera comer maíz que lo siembre…
Texto de Walter E. Pimienta Jiménez.- Septiembre tiene guardado debajo de las caídas hojas de los árboles, el recuerdo de amores viejos… de amores de otoño. Imagen de viejo con boina gris en un parque de pueblo y sentir de corazón tranquilo, de corazón de otoño…
En septiembre, los ojos se llenan del crepúsculo más rojo y del amarillo carotenoides de las hojas semimuertas que piden ser regadas con agua del alma.
En septiembre, la hiedra más pegada que nunca a la pared, es una enredadera que recoge las voces lentas de los ancianos y que en el estupor del fuego, vuelve cenizas la leña…
En septiembre florece el jacinto azul, dicen que es la flor de los anhelos…y de septiembre, dicen los poetas, tiene la virtud de hacer más candentes los besos como brazas…Y dicen también ellos, que en septiembre, la luna mirándose la cara, no quiere salir de los estanques…
En septiembre los árboles se desnudan para cambiar de vestido antes que el invierno los encuentre sin ropa…y uno se abriga con silencios de roció y saca el paraguas por si llueve…

Carta de un ladrón de “Ladronera” a su primer robado (un agente de policía) Relatos de “el Mono de  Atala"
Cuentos y relatos globales. 25.08.19 Ampliar
Escribe; Walter  E. Pimienta  Jiménez.

Estimado robado:

A su aposento, un día como hoy, siendo medianoche y cuando usted y todos los tuyos dormían de lo más lindo, tuve la oportunidad de entrar como Pedro por su casa,  hace diez años, ¿recuerda? Desde entonces, es fácil suponer, mantiene encendida contra mí la llama de la indignación todavía, alimentada con el combustible inacabable de la ira, el enfado y la irritación… lo entiendo. Menos mal que no me conoce.
De su respetable persona (cuyo nombre y apellidos desconozco), sólo sé que es agente de la policía; si mal no estoy en el grado de coronel.
¿Qué por qué le escribo? Ocurre que  ayer le vi por los alrededores de la alcaldía de “Ladronera”; era usted, sin el menor equívoco, y como no me conoce me salvé de ser capturado porque,  no es mentira, se nota en el enojo de su rostro que anda buscando aún y  con afán a un vulgar y miserable ladrón desconocido que, le repito, hace diez años se metió en su casa e hizo  suyas algunas pertenencias de valor. No le miento, por respeto a sus canas quise entregármele porque ese ladrón no es otro que yo; pero sentí miedo no a estar tras de las rejas de la cárcel sino a una absurda injusticia que se  ensañe en mi contra, rebasando los años de castigo que me  merezca más allá de los límites de la condena y del valor económico que hubiese tenido lo que le robé.
Lo anterior, a lo mejor, no explica las razones de mi delito y tiene usted razón al mostrarse irreductible y vengativo si diera conmigo… le presento excusas por el lastimoso episodio que en contra de sus intereses tuve que realizar…


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