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Jacinto Martinez Anton

Artículos publicados en malaka.es
Este partido socialista no es socialista.
Jacinto Martinez Anton. 22.04.19 Ampliar
Después de la dictadura, antes no se podía, comencé a manifestar mis preferencias políticas adhiriéndome al pensamiento y sentimiento representado por el PSP (partido socialista popular) que defendía los valores que me han acompañado durante toda mi vida adulta. Esta formación política fue arrasada y absorbida, a mi modo de ver de una forma poco transparente, por el PSOE (partido socialista obrero español) de entonces.
El PSOE de entonces, que en nada se parece al de ahora, continuaba defendiendo casi todos, no todos, los valores que representaba el PSP; por esta razón la mayoría de los anteriores seguidores de este último partido, nos convertimos en seguidores del PSOE. Creímos en él, y afortunadamente, con él, continuó el cambio iniciado por la UCD, para modernizar España y volverla a situar en el mundo.


Caminando con matones
Jacinto Martinez Anton. 15.04.19 Ampliar
En la España marginal, como otro tipo de delincuentes, separatistas, totalitarios anti españoles y terroristas y sus afines, se han hecho fuertes en zonas de sus ciudades, -que son por encima de todo- nuestras ciudades. Son los matones del barrio; deciden quién entra o sale, lo que se habla o no, los símbolos que se permiten, y hasta a quién hay que votar; a cambio ofrecen “protección”.
Hemos asistido, unos con horror y otros como el partido socialista, a su cabeza el presidente del gobierno, a la sazón secretario general del mismo, manteniendo un clamoroso silencio cómplice, a diversos hechos de coacción social. Estos hampones baratos, mediante agresiones verbales, intimidación y violencia física, intentaron impedir manifestaciones de expresión política legal y libre en sendos “territorios comanches” de Cataluña y Vascongadas.


¿ Estarían dispuestos los políticos?
Jacinto Martinez Anton. 12.04.19 Ampliar
¿Estarían dispuestos los políticos, del signo que sean, a ser tratados como cualquier otro ciudadano?. Estarían dispuestos en pro de la mejora y el mantenimiento del estado de bienestar a renunciar por ley a sus privilegios?.
¿Estarían dispuestos a disminuir el número de escaños en congreso, senado y parlamentos autonómicos?. Eso supondría un notable ahorro en sueldos, dietas, desplazamientos, primas y pensiones vitalicias, amén del coste de mantenimiento de despachos y dependencias.
¿Estarían dispuestos a renunciar a sus pensiones vitalicias, obtenidas con apenas unos años de parlamentario, igualando el tiempo de cotización al del resto de los trabajadores españoles?. ¿Estarían dispuestos además a reducir la cuantía de sus pensiones hasta, como mucho la pensión máxima autorizada actualmente?. Vayan sumando.

El precio del voto.
Jacinto Martinez Anton. 07.04.19 Ampliar
Tenemos, soportamos, un gobierno convencido de que nuestro voto tiene un precio, que nuestra voluntad se puede comprar viernes a viernes. Está tan convencido, que pacta con etarras que no solo han subyugado a la población vasca, sino que además han tenido en jaque durante años al resto de España, y encima continúan exigiendo privilegios a costa del esfuerzo del resto de los españoles. Está tan convencido, que ya tiene establecido bajo cuerda, incluso con plazos de ejecución -véanse en las hemerotecas las palabras de Izeta-, la separación de Cataluña del resto del país por el módico precio de mantener el poder. Está tan convencido, que se permite despreciar y humillar a las fuerzas de seguridad del estado en el parlamento Vasco, en una votación miserable de la mano de otros separatistas, PNV y Bildu, aliándose una vez más con los que pretenden romper España.

Suicidio colectivo
Jacinto Martinez Anton. 30.03.19 Ampliar
Siempre hemos oído y leído sobre la actitud cainita de los españoles, nuestra tendencia al frentismo, las dos Españas, el guerracivilismo, etc; pero parece ser que vamos dando pasos hacia nuestra destrucción masiva, hacia nuestra autodestrucción.
No hay que tener siquiera una memoria superior a la de un pez, para recordar la devastadora crisis económica reciente, agravada por la ineptitud del gobernante de turno que además de tener una absoluta ausencia de previsión, negó la realidad – y nos lo creímos -, y además despilfarró nuestras escasas reservas, haciendo padecer a numerosas familias, y haciendo retroceder quince años a nuestro país.
Bien pues ahora, al menos según auguran todas las encuestas, estamos a punto de realizar un nuevo intento de suicidio. Según todos los organismos económicos internacionales, según también el banco de España y con la amenaza de un brexit devastador, estamos a las puertas de una nueva gran crisis económica. Nuestro actual gobierno, vuelve en esta ocasión a negar la mayor y cada viernes, viernes de despropósitos y despilfarros, a los que eufemísticamente llama viernes sociales, vuelve a volcar un poco más nuestra hucha, a tirar nuestra escasa reserva económica, para comprar voluntades en forma de voto. Nosotros, como si fuéramos miembros de una secta, absorbidos por una letanía que no resiste la lógica más simple, nos creemos sus bondades, y decidimos darle continuidad en un próximo gobierno.

Más Maduro
Jacinto Martinez Anton. 11.03.19 Ampliar
Después de reposar el bombardeo informativo sobre el día internacional de la mujer, me vienen a la memoria las concentraciones que concitaba Franco en la madrileña plaza de Oriente. Con el mismo mecanismo, es decir convocado por las instituciones, con un paro patronal, que no una huelga ya que fue convocada por instituciones y gobierno, por cierto con mucho menos aforo.
En ese afán de capitalizar políticamente el día dedicado a defender la igualdad de género, fragmentaron en siete pedazos el mensaje plasmado en el manifiesto de la convocatoria, con lo cual quedaron ocultos o relegados los mensajes en pro de las mujeres. Resultado, lo que menos importaron fueron los derechos de la mujer; lo que importaban eran las consignas de enfrentamiento entre géneros, en muchas ocasiones de contenido sexista y expresión zafia, grosería y actitud vergonzante, que son la única razón de ser de determinados colectivos, grupos o incluso partidos.

El paseante de tumbas
Jacinto Martinez Anton. 10.03.19 Ampliar
Desde hace poco tiempo, nuestro presidente ha creído hallar un filón de regeneración política en las tumbas. Comenzó con la tumba de Franco a quien se empeñó en exhumar, resucitando así el frentismo de las dos Españas. Ahí le vio color al tema, y continuó con los exiliados de la república de cuyas tumbas quiso sacar un rédito necrófilo, arrogándose el falso mérito de haber sido el primero y el único en homenajearlos. Ahora va por los cementerios del país vasco, eso sí, acercándose a invocar a los muertos que pueden serle útiles para posibles pactos postelectorales que lo aúpen al gobierno. A aquellos muertos por el terrorismo de ETA, cuyas tumbas estaban muy cerca, incluso de su propio partido, los ha ignorado porque no le rentan. Veremos ahora por donde sigue la turné por las tumbas de estos necrófagos.

¿Para que sirve la ley?
Jacinto Martinez Anton. 09.03.19 Ampliar
Al entender de los políticos independentistas y de aquellos que les siguen, lo que ellos llaman democracia está por encima de la ley. Repetir una y otra vez el paradigma falso y sedicioso de que votar está por encima de la ley, no lo hace cierto. Lo peor es que el gobierno; tanto este como el anterior; le compra ese discurso, en lugar de hacer valer, de fortalecer, los pilares del estado de derecho, que marcan con claridad que sin ley no hay orden, ni democracia, ni paz social, ni seguridad, ni justicia.
La palabra democracia significa gobierno del pueblo; así era en las ciudades estado de la antigua Grecia. En un concepto más amplio, y quizás más actual, democracia es una forma de organización del Estado, en la cual las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo mediante mecanismos de participación, directa o indirecta, que confieren legitimidad a sus representantes, para que estos asuman y ejecuten las leyes que emanan del parlamento, de acuerdo a una Constitución previamente establecida y sancionada por el pueblo. Cuando esos representantes anteponen sus ambiciones políticas al bien del pueblo al que juran servir, ponen en peligro, o incluso atacan a la democracia que les otorga la opción de ser representantes del pueblo. Peligrosa paradoja.

Carnaval político
Jacinto Martinez Anton. 01.03.19 Ampliar
Estamos en tiempo de carnaval. Es tiempo de disfrazarse, de ocultarse, de adoptar papeles que no tendremos nunca en la vida real, en nuestro día a día. Coincide que todos los políticos de nuestro país están preparándose para unas próximas elecciones, y curiosamente, en paralelo con el carnaval, se disfrazan, se ocultan e interpretan verdaderos papelones con más intensidad que nunca.
En este carnaval político vemos como un gobierno, prácticamente en funciones, utiliza su poder ejecutivo, uno de los tres poderes fundamentales del estado, para atropellar, pisotear y ningunear a otro de los poderes fundamentales del estado, el legislativo; es decir, dicho de otra manera, utiliza el mecanismo del decreto ley, permitido en nuestro ordenamiento constitucional sólo para situaciones excepcionales, para ejecutar acciones que no han podido conseguir en el parlamento, sede del poder legislativo, y por tanto del pensamiento político plural de nuestra sociedad. Se refugian, apoyados por periodistas que asimismo se tienen por sesudos, o por políticos mariachis, en el discurso de que como antes se ha hecho, están legitimados a hacerlo. Es como si estos medios, de seso de plastilina sobrevalorada, justificaran el asesinato, o la violación, porque antes lo habían hecho otros. Inaceptable e insensato.

Desazón.
Jacinto Martinez Anton. 22.02.19 Ampliar
Siento una gran desazón, mezcla de ansiedad, miedo, desesperanza, estupefacción, decepción, inseguridad, perplejidad y depresión cuando pienso en quien hemos permitido que nos gobierne estos 8 últimos meses. Esta sensación aumenta cuando observo la cantidad de trivialidades, frivolidades, mensajes de autobombo, falsedades interesadas y hasta un manual de autocomplacencia en el que utiliza, sin ningún escrúpulo todo y a todos, para disimular sus enormes deficiencias; y aún así no lo consigue.
Siento una gran desazón, pensando en que la historia puede repetirse, a la vez que siento una enorme vergüenza ajena al comprobar como miserables militantes de su partido; y llamó miserables a aquellos que lo critican a su espalda y lo justifican y defienden ante los medios de comunicación para no perder sus prebendas; justifican lo injustificable, defienden lo indefendible, aún a consta de destruir a una formación política que ha tendido una importante y honorable participación en el desarrollo de nuestra historia reciente.

¿Volveremos a dejarnos engañar?
Jacinto Martinez Anton. 16.02.19 Ampliar
Dicen que cuando a uno lo engañan una vez, la culpa es del que engaña, pero que cuando esto se repite dos o más veces, la culpa es del engañado, por que dejarse engañar. Acaba de terminar una legislatura de engaños, dislates, traiciones, y sobre todo deslealtad para con el pueblo. Comienza ahora una nueva fase de propaganda en que dándole la vuelta a la verdad, los políticos nos van a vender todo aquello que hemos considerado malo, y que incluso muchos de ellos nos han vendido como malo, como la mejor opción. Y lo peor, lo que me da miedo es que una vez más nos dejemos engañar, y caigamos en la trampa.


Secuestrados
Jacinto Martinez Anton. 07.02.19 Ampliar
Tengo la sensación, intuyo que compartida por muchos, que los españoles cada vez nos sentimos más secuestrados por un presidente que se apoya en un sistema político muy deficiente. Nuestro sistema político permite coaliciones que suman votos emitidos de forma fraccionada, y a la vez diferenciada, a formaciones cuyos programas pueden estar diametralmente alejados. Permite por tanto el fraude legal a unos electores, que confiando en unos programas determinados, votaron para que cumplieran las promesas expresados en ellos.

De sátrapas, tiranos y dictadores
Jacinto Martinez Anton. 01.02.19 Ampliar
Satrapía, tiranía y dictadura, son términos que se usan indistintamente y, sin embargo, no significan exactamente lo mismo. Es cierto que en las tres situaciones se establecen regímenes autoritarios, aunque no en igual medida, y culto o realce de la personalidad del líder. También utilizan con frecuencia el populismo como herramienta de engaño, manipulación y convencimiento de las masas.
El dictador llega al poder, en la mayoría de las ocasiones a través de un golpe de fuerza, sustentado en las Fuerzas Armadas, pero en cualquier caso sin haber sido elegido democráticamente. Una vez en el cargo, restringe de forma generalizada los derechos y libertades de sus súbditos, se rodea de una elite afín, a modo de coraza de protección, a la que concede privilegios muy por encima de los de la población general. Establece un control absoluto de todas las actividades de la vida pública y privada a través del terror. Induce el colaboracionismo como medio de mantener la desconfianza entre los habitantes, y por ende mantiene una red de confidentes que le aseguran por un lado la información al detalle, y por otro el mantenimiento de la sumisión de los no afines.

Cuando nos gobierna un macarra
Jacinto Martinez Anton. 26.01.19 Ampliar
Definitivamente nos está gobernando un macarra; su talante incluye prácticamente todas las acepciones que le otorga al término el diccionario de la real academia de la lengua. Tiene un lamentable pero evidente comportamiento chulesco, hasta el punto de saltarse a instituciones de la soberanía popular, como el Senado, si le viene en ganas. Es también pendenciero, cuando busca de forma permanente el enfrentamiento entre españoles, o purga en el seno de su partido a quienes discuten sus políticas. Y es claramente vulgar, como expresa en su comportamiento diario de nuevo rico, a costa del dinero de todos los españoles, y despreciando de modo obsceno, como lo haría un sátrapa, a la gente que lo está pasando mal, mientras al mismo tiempo, de la forma más cínica imaginable, dice defenderla, esperando, además, que todo el mundo lo crea.

Viva España! señor presidente
Jacinto Martinez Anton. 23.01.19 Ampliar
Si, ¡Viva España! señor presidente. Dicho con orgullo, no porque uno sea o no de su partido. No ningunee a los que con toda honra nos sentimos españoles, a diferencia de usted, que utiliza a España y a su bandera para sus más que dudosos intereses particulares. Si señor presidente, nos sentimos orgullosos de trabajar por España, muchísimo más que usted que solo trabaja, si es que lo hace en su propio beneficio personal, y tanto o más que aquellos que oían en el mitin sus palabras sin abuchear el tono y las maneras con las que utilizaba usted la exclamación, para mí muy honorable, de ¡Viva España!, a pesar de sentirse abochornados por sus estúpidas gracietas.


Los colores de España
Jacinto Martinez Anton. 22.01.19 Ampliar
Si convenimos que el embrión de la Nación española comienza con la unión de los reinos de Aragón y Castilla, mediante la boda de los Reyes Católicos en 1469, podemos observar que los colores que la representan son el rojo y el amarillo.
El extenso reino de Aragón que además de Aragón incluyó el condado de Barcelona, hoy Cataluña, parte del sur de Francia, los reinos de Baleares, Valencia, Sicilia, Cerdeña y Nápoles, tuvieron en sus pendones y en sus escudos los colores rojo y amarillo barrados. Muchas de estas zonas aún conservan estos colores en sus escudos o banderas.
El reino de Castilla también aporta los colores rojo y amarillo en su pendón, antecesor de la bandera; en él, dividido en cuatro rectángulos, hay dos de ellos en diagonal donde se representa un castillo amarillo sobre fondo rojo; en los otros dos, también representados en diagonal, hay dos leones rampantes rojos sobre fondo blanco.

No digamos más tonterías
Jacinto Martinez Anton. 19.01.19 Ampliar
No digamos más tonterías porque el decirlas nos define como tontos. Tontos útiles, tontos inútiles, o como diría el periodista Luis del Val, tontos solemnes. En este último grupo se sitúan cada vez mayor número de nuestros políticos, sobre todo aquellos politiquillos de medio pelo que no habiendo entendido nada, se ven impelidos a repetir ocurrencias y monsergas que consideran propias de su supuesto ideario político.
Todas las ideas, y, sobre todo, todas las personas, son dignas de respeto, pero no por ello hay que creer en ellas. Algunas, muchas, de las ideas que expresan los que juegan a la política, van contra la razón y son claramente tonterías, letanías inútiles, cuando no dañinas para la convivencia, el respeto al que piensa de forma diferente, o el que se opone a lo que nosotros defendemos.

Háblennos claro
Jacinto Martinez Anton. 13.01.19 Ampliar
Señores políticos háblennos claro. Utilicen palabras que entendamos todos. Déjense de retóricas vacías que no entienden ni ustedes, y que pretenden decir una cosa y la contraria. Por favor, dejen de intentar manipularnos. Piensen en la trascendencia de lo que dicen y en el daño o el bien que pueden hacer utilizando la potencia de las tribunas que los ciudadanos ponemos a su disposición.
Si, señores políticos, háblennos claro porque los ciudadanos queremos entender qué nos están vendiendo, que pretenden hacer con nuestras vidas, las de nuestras familias y amigos, el futuro de nuestros pueblos o ciudades y la solidez, cohesión y proyección de nuestra nación. Sean lo suficientemente claros como para llamar a las cosas por su nombre, sin inventarse un idioma nuevo, el politiqués, cuando no hacen nada por defender, no sólo en el mundo sino en la propia España, al español.
Los ciudadanos pretendemos, la esencia de la democracia nos faculta para ello, decidir nuestro futuro mediante la utilización de nuestro voto; pero, para ello, necesitamos tener claro que es lo que nos están ofreciendo en cada uno de los puestos del mercadillo en el que han convertido la política. No necesitamos verduleros ni charlatanes de feria; necesitamos a personas como nosotros, que se relacionen con nosotros, que sufran y rían como nosotros, porque son parte de nosotros y tienen nuestras mismas vivencias, aún a pesar de que se hayan procurado poltronas privilegiadas y espacios protegidos donde no les da el frío aire de la realidad.

Volvemos al frentismo
Jacinto Martinez Anton. 11.01.19 Ampliar
Volvemos al frentismo, como si hubiéramos olvidado nuestra historia; probablemente porque nos la han hecho olvidar, y nosotros lo hemos consentido. Determinadas fuerzas políticas con el consentimiento y el silencio del resto, han consentido que se truque la historia, omitiendo que el frentismo, iniciado por el llamado frente popular, llevó a nuestro país a una terrible guerra civil, y además, no dejándonos olvidar aquello que dividió a los españoles de una forma tan profunda.
El gran valor del pueblo español en su conjunto fue el consenso alcanzado para facilitar la transición pacífica desde la dictadura hasta la democracia; hasta una democracia valorada recientemente como una de las 20 democracias más sanas del mundo, concretamente en el lugar número 15, según publica the economist en su llamado índice de democracia. En este consenso se restañaron heridas, se cedió por todas partes, y se hizo un enorme esfuerzo de concordia y convivencia que nos ha servido para vivir los 40 años de paz y prosperidad más brillantes de nuestra historia reciente.

La falacia del género impostado
Jacinto Martinez Anton. 07.01.19 Ampliar
El español, castellano para otros, es la lengua común para los españoles; observen que siendo plural no acaba en “o” ni en “a”, y sin embargo incluye a españoles y españolas; digo bien, incluye, no segrega. En la lengua engrandecida por Cervantes por la que nos comunicamos y que permite que nos comuniquemos. El plural es inclusivo, termine en la vocal que termine, porque hace referencia a un conjunto de personas; pero en su grandeza el español permite también plurales para ambos sexos, cuando el género es un elemento diferenciado. En el singular, al hacer referencia directa a individuos, diferencia específica y precisamente entre femenino y masculino.
La interesada y creciente corriente que utiliza nuestra lengua y presiona a cuantas instancias tienen relación con el uso o preservación de la lengua, pretende tildarla de machista, cuando como he comentado antes es inclusiva y precisa con el género. Inventa palabras; que curioso un plural que acaba en “as”; inventa palabras, decía hasta el límite de la estupidez, el ridículo y el sin sentido. Refleja también, a mí modo de ver, una incultura larvada y una escasa afición a la lectura.

Oportunismo, negocesión y negotraición
Jacinto Martinez Anton. 06.01.19 Ampliar
Siempre he tenidos a los catalanes, creo que de forma compartida con muchos españoles, como gente hábil, despierta y pragmática a la hora de resolver los escollos cotidianos; por esa razón no dejo de sorprenderme por el manejo que están teniendo de la extorsión independentista, lleno de vaivenes y cabriolas, que en muchas ocasiones impresionan de improvisadas.
La última noticia es la opción oportunista, presentada por Izeta a los independentistas, de aprobar los presupuestos del gobierno catalán a cambio de que ellos aprueben los presupuestos del gobierno central. Partiendo de la base de que, para mí, es bastante sorprendente que los catalanes que votan socialismo mantengan a un sujeto tan metamórfico como Izeta a la cabeza del partido socialista catalán, y teniendo presente la habilidad innata del pueblo catalán, sigo sin entender el afán de cesión de los militantes socialistas en general por ceder todo lo que haga falta a cambio de mantener un sitio en la Moncloa.

Ya vienen los reyes magos…
Jacinto Martinez Anton. 05.01.19 Ampliar
Ya vienen los reyes magos. ¿Que pedirían a los reyes, al margen de lo estrictamente personal, en lo social, en lo político, incluso en lo familiar o en lo laboral?
Yo les pediría vivir en una sociedad justa, libre, equilibrada; en la que no exista el mal o esté controlado; en la que no haya discriminación, ni positiva ni negativa. Pediría respeto para mí, para mis opiniones y para las de los demás, así como que me lo exigieran a mí.
Les pediría tener unos dirigentes elegidos democráticamente, después de exponer un programa que estuvieran dispuestos a cumplir, y que se comprometieran a dejar sus cargos en caso de incumplimiento. Desearía que los programas electorales fueran una hipoteca, un contrato con los ciudadanos cuyo vulneración estuviera sometida a sanciones severas; pero sobre todo desearía que no hubiera políticos dispuestos a engañar, a sus compatriotas, en su propio beneficio.


Omertá socialista
Jacinto Martinez Anton. 04.01.19 Ampliar
El franquismo ha sido siempre un filón para los discursos del partido socialista, de la izquierda en general, hasta el punto que no dejan de agarrarse a él, incluso cuando dirigentes de ambos grupos cometen tropelías que el antiguo régimen nunca cometió.
Como alternativa al franquismo se nos ofreció, en tiempos en que tenía razón hacerlo, un viaje apasionante a la izquierda donde encontraríamos una serie de valores encorsetados, restringidos o prohibidos durante la dictadura. Tras los gobiernos, que por cierto asumieron el mayor esfuerzo y el mayor riesgo de la transición, de los señores Suárez y Calvo Sotelo, la población ilusionada con las promesas de cambio votó mayoritariamente socialismo.
Entonces había grandes figuras en el partido socialista, pero sobre todo se albergaban en su seno valores largamente deseados por los españoles. Se hablaba entonces con valentía y honestidad, porque lo que importaba no era salir en las listas u ocupar sillones, sino transformar una España que, fruto del aislamiento internacional, se había quedado desfasada.

¿Debemos dejar que nos tome el pelo?
Jacinto Martinez Anton. 03.01.19 Ampliar
¿Debemos seguir dejando que el Sr. Sánchez, actualmente presidente del gobierno del reino de España, nos siga tomando el pelo?
¿Es de recibo que haga una moción de censura para quitar a un gobierno y convocar elecciones, y luego se atornille al sillón de la Moncloa, o más bien al del Falcon, a toda costa, incluso a costa de los intereses de su partido, o lo que es peor, de España?
¿Es de recibo que el presidente de España cometa impunemente fraude en la elaboración de su tesis doctoral, sin que las autoridades académicas no le anulen el título, y sin que los políticos que se sientan con él o enfrente de él en el parlamento no lo fuercen a dimitir?
¿Es de recibo que el presidente de España, que ha jurado cumplir y hacer cumplir la Constitución pacte, llegue a acuerdos, con quienes no solo no la respetan, sino quienes la mancillan y la quieren destruir, con tal de seguir diciéndose presidente del gobierno, y gozar de sus privilegios?

La palabra Constitución
Jacinto Martinez Anton. 01.01.19 Ampliar
La palabra Constitución, esa palabra que tanto le costó pronunciar al rey en su discurso navideño, esa palabra que fue sustituida sistemáticamente por "convivencia", en ese mensaje institucional, merece, sin embargo, ser pronunciada con orgullo y gratitud.
Con orgullo porque representa un enorme esfuerzo de convivencia para todos los españoles, que nos fue legado por un conjunto de hombres y mujeres que en una época de incertidumbre en la que sonaban tambores de guerra, tuvieron la valentía y la generosidad de ceder convicciones y aceptar controversias en aras del bien común. Campa, sin embargo, la incultura de muchos que no vivieron ese momento, y la osadía del ignorante, que sin haber leído ni escuchado con atención el relato histórico del mismo, dicen: "a mi no me representa porque yo no la voté"; pero, ¿la habéis leído?, ¿habéis reflexionado sobre cada uno de sus artículos?, y si es así ¿sabéis como, porqué y para qué hacer una nueva?, u ¿os basta con torpedearla cuando y para lo que os conviene, sin ofrecer una alternativa sólida y viable?.

Se acaba el año
Jacinto Martinez Anton. 30.12.18 Ampliar
Se está acabando un año que se ha saturado de angustia, ansiedad y a la vez de expectativas, en lo social, en lo económico y en lo laboral.
En lo social ha estado sacudida, sobre todo, por el fenómeno migratorio que por lo masivo y aparentemente desordenado ha sorprendido a propios y extraños, y ha superado nuestra capacidad de absorción, quizás por falta de previsión, quizás por falta de planificación y organización; también, aunque en menor medida, ha tenido resonancia la rebelión de los pensionistas que ha hecho que los partidos se replanteen programas y proyecto de presupuestos.
En lo económico, el panorama ha estado definido por un conato de salida de una crisis sin precedentes, con un aumento del consumo y un cierto repunte de la inversión, y a la vez, por una amenaza creciente de la entrada inminente en una nueva crisis; simultáneamente y de forma amenazante, la irrupción masiva y sobretodo desordenada de inmigrantes que demandan una protección social a cargo del erario público, supone una sobrecarga que al no poder ser absorbida por el mercado laboral existente, hace más inciertas las expectativas de mejora.

Victimismo catalán.
Jacinto Martinez Anton. 23.12.18 Ampliar
La mitad de los catalanes se lamentan del supuesto abandono del Estado; la otra mitad, de que España les roba. La cosa es lamentarse. Lamentarse porque la queja continua, de uno u otro signo, siempre les ha producido beneficio en forma de riquezas que, originadas en el resto del país, se desvían de forma insolidaria hacia Cataluña, ante la mirada atónita de los moradores del resto de las comunidades españolas.
No recuerdo esta actitud mendicante en ninguna otra comunidad española, porque en la otra comunidad, que por ahora dice querer separarse del resto de España, se aducen “derechos históricos”, como si los demás no tuviéramos Historia, y se emplean métodos coactivos y violentos, recientemente copiados y adaptados a sus intereses y estilo por los independentistas catalanes.

La tarde de Navidad
Jacinto Martinez Anton. 22.12.18 Ampliar
Cuando llegan estas fechas, se acumulan en mi recuerdo sensaciones familiares que sólo se producen en esta época del año. En la tarde de Navidad se superponen año tras año, olores que se mezclan. Es verdad que cada vez menos por diversas razones, se cocina menos, se dispone de menos tiempo, hay más oferta de productos manufacturados a la venta, etc.
Recuerdo olores en la tarde de Navidad a borrachuelos, pestiños y roscos fritos, en una cocina alborozada donde se reunían miembros de la familia de diferentes edades. Se hacía la masa, en su caso se hacía el relleno y luego se iban friendo. Entretanto los niños entraban y salían, metiendo mano en aquellos manjares de olores irresistibles. Al mismo tiempo se mezclaban los olores de la cena de Nochebuenaque se iba haciendo al mismo tiempo. A tope los fogones y el horno, animados por un suave olor a anís en el ambiente.

Habilidad independentista, ineptitud nacional
Jacinto Martinez Anton. 15.12.18 Ampliar
Los independentistas en general, y los catalanes en particular, con su desafío continuo, con su chulearía permanente, con su prepotencia supremacista, con su desprecio a la ley y a la legalidad que en su día votaron, han conseguido que se hable sobre cuál es la mejor vía para conseguir el independentismo, la eslovena, la escocesa o la canadiense; sin embargo de lo que tendríamos que estar hablando es de cómo acabar de una vez por todas con esa provocación interminable.
Mientras tanto, los sucesivos gobiernos de nuestra nación, silban mirando para otro lado, haciendo dejación clara de sus funciones que se resumen en cumplir y hacer cumplir la ley. Una de estas leyes, la ley de leyes, es decir la Constitución, establece con claridad la indivisibilidad del Estado español. Por tanto, ¿a qué estamos jugando discutiendo cuál es la mejor forma de que una parte de España se desgaje del resto?


La virtud no está en los extremos
Jacinto Martinez Anton. 08.12.18 Ampliar
La frase “en el término medio está la virtud” encierra un pensamiento asumido por la mayoría, que viene a aconsejarnos que huyamos de los extremos. Sin embargo, pienso que los extremos son necesarios para señalar el precipicio por el que podemos caer si nos acercamos demasiado.
Hace muy poco que han resurgido los extremos políticos en nuestra sociedad. Primero surgieron los extremismos de izquierdas, aprovechando, como hacen siempre, el descontento social, y utilizando las vías democráticas a las que critican y contra las que se manifiestan, se colaron en las instituciones. Pronto se les empezó a ver el pelo de la dehesa, exhibiendo sin pudor un inaceptable matonismo que sin embargo ha sido tolerado por la sociedad, quizás por complejo, quizás por miedo, quizás por pensar que era lo “políticamente correcto”, quizás vayan ustedes a saber porqué. Llevaron ese matonismo a las calles, promoviendo intolerables acosos a los que se denominó eufemísticamente escarches; apabullaron a los representantes del pueblo cercando el congreso, y, finalmente, lanzaron a sus hordas a las calles para agitar a la gente ante la irrupción, tan legitima como la suya, del extremismo contrario, el de derechas, en la política.


¿Realmente importa lo que diga el pueblo?
Jacinto Martinez Anton. 06.12.18 Ampliar
¿Realmente importa lo que diga el pueblo, o lo que importa es lo que interpreten los políticos?. Tras las recientes elecciones andaluzas, políticos de uno u otro signo se apresuran a arrimar el ascua a su sardina para reordenarse la supuesta opinión de los ciudadanos. Y lo hacen interpretando, de forma a todas luces interesada, los resultados electorales. Y digo yo, ¿somos tan tontos los andaluces que no sabemos lo que hemos votado?.
Para unos, lo que hemos votado es no a la izquierda, porque la suma de votos de la izquierda es menor que la suma de votos de la no-izquierda. Para otros, sin hacerle ascos al centro, lo que ha pasado es que hemos votado una mayoría progresista, y se apresuran a publicar en todos los medios a su alcance este mensaje; es imperativo no perder la poltrona.
En esa idea de mantener o conseguir la poltrona, se postulan por el momento tres presidenciables, y se arrojan unos a otros diferentes argumentos para justificar lo difícilmente justificable.

Caudillismo frente a Democracia
Jacinto Martinez Anton. 03.12.18 Ampliar
Prácticamente todos los politólogos están de acuerdo en que la democracia no es un sistema de gobierno perfecto, pero es el menos malo. La Democracia requiere la aceptación de la voluntad de las mayorías, con la misma intensidad que el respeto a las minorías.
La historia cuenta con ejemplos, que se repiten de forme sistemática, de cómo personajes que terminaron siendo caudillos, accedieron al poder desde las urnas, Hitler en Alemania, Chaves en Venezuela, …. Estos individuos han tenido la habilidad de bordear el margen de las leyes, y a veces sus vacíos, para retorcer los resortes del poder que les confería el mandato democrático, e ir actuando a su favor mediante políticas populistas para modificar la opinión pública.

Jornada de reflexión
Jacinto Martinez Anton. 29.11.18 Ampliar
En pocas horas nos toca reflexionar “oficialmente” sobre aquello que al parecer en los últimos cuatro años, o en toda nuestra vida adulta, no hemos tenido tiempo de hacer; sobre nuestro futuro como sociedad.
Cada cuatro años los políticos tocan a arrebato, despertándonos de esa modorra de cuatro años en los que hemos estado sumidos, soportando indolentes como en nuestro nombre, con el aval de nuestro voto, se han cometido tropelías, injusticias, corrupción; todo ello costeado por nuestros impuestos que nuestros políticos electos mueven siempre al alza, aunque a veces nos vendan que a la baja, y nosotros mansamente se lo compremos.
Nos toca balar en concierto, eso sí, sin salirnos del redil sabía y concienzudamente elaborado por nuestros dirigentes que amablemente, y siempre por nuestro bien, nos ofrecen el pasto que, según ellos, más nos interesa.

Empatía
Jacinto Martinez Anton. 26.11.18 Ampliar
Hace unos días hablaba con una profesora de la escasa empatía de nuestros adolescentes. Si por empatía entendemos la frase clásica que la define como la capacidad de meternos en los zapatos del otro, de intentar entender los sentimientos y circunstancias del otro; en definitiva de interpretar los problemas, necesidades y demandas del otro, sin necesidad de que nos lo cuente; si esto es la empatía, nuestros jóvenes, no sólo los adolescentes sino algunas generaciones más, carecen de ella.
Podemos preguntarnos si tener empatía es bueno o malo. Las últimas generaciones la han abandonado, mientras que generaciones anteriores la reivindican.
¿Para qué sirve la empatía?. ¿Es útil?. La respuesta a estas preguntas puede explicar la diferencia entre estos dos grupos generacionales. Podemos aproximar empatía a cercanía emocional, a solidaridad, a afectividad, a amistad, incluso a compasión. Por el contrario podemos aproximar la falta de empatía a frialdad emocional, indiferencia, desdén, individualismo egocéntrico, indolencia, despego, o incluso a crueldad.

Volver a empezar
Jacinto Martínez Antón . 18.11.18 Ampliar
En esta querida y bendita tierra nuestra, Andalucía, parece que estamos continuamente condenados a vivir el mito de Sísifo. Desde la recuperación de la democracia repetimos en nuestro territorio la misma cadencia de hechos: oímos con escaso sentido crítico lo que nos cuentan los políticos, cada uno cree aquello que le viene mejor creer, y luego votamos para que durante cuatro años ejecuten las mentiras que nos han contado. Finalmente, pasado este periodo, volvemos a empezar.
La analogía es clara. Para Sísifo, la historia empieza cuando es cegado por los dioses; nosotros nos dejamos cegar por las promesas que nos hacen los políticos en sus campañas electorales. Seguidamente Sísifo es condenado a subir monte arriba un enorme peñasco; nosotros somos condenados a soportar durante cuatro años el incumplimiento de sus mentiras, subvencionándolas con nuestros impuestos y manteniéndolos con nuestro trabajo, cuando lo tenemos. Finalmente a Sísifo cuando ha llegado a la cima, debido a la inercia generada por la pendiente se le cae la piedra monte abajo, para volver a empezar; a nosotros después de esos cuatro años, en los que hemos sufrido una gestión netamente mejorable, se nos hace volver a ir a las urnas para volver a repetir la misma historia, como si estuviéramos sometidos a una maldición de la que no podemos librarnos.


Hablemos de valores….
Jacinto Martinez Anton. 12.10.18 Ampliar
Soy de la opinión de que una sociedad carente de valores está abocada a la destrucción, o al menos a su transformación en otra cosa, aún no definida, aún sin nombre, en la que la convivencia estará permanentemente amenazada.
Los llamados valores son, casi diría que han sido, una serie de conceptos básicos de respeto a uno mismo y al prójimo que han permitido un desarrollo social ordenado y en paz. Incluyen elementos como respeto, honor, solidaridad, honestidad, honradez, generosidad, equidad, justicia, o esfuerzo; todos ellos compartidos en general por cualquier pensamiento o sentimiento religioso, que además añaden otros, que omito conscientemente, no menos contundentes.

De pícaros, pillos, granujas, tunantes y listillos.
Jacinto Martinez Anton. 07.10.18 Ampliar
Tenemos constancia a través de la llamada novela picaresca surgida en la transición entre renacimiento y barroco de nuestro glorioso siglo de oro, y aún antes en la obra del Arcipreste de Hita, o en la Celestina, de la existencia en nuestro país de unos golfos que ganaban su sustento a costa de los ciudadanos honrados a través del engaño. Este género literario nos dibuja la figura del pillo como un individuo ingenioso, hasta gracioso, que valiéndose de artimañas truculentas hurtaban, robaban, engañaban al prójimo para comer. No para enriquecerse, porque su economía era una economía de mínimos, y por eso su existencia y sus andanzas son tratadas en los escritos citados de manera amable. Por supuesto en esa época, y aún mucho antes, existían tunantes ilustres, pensemos por ejemplo en el Gran Capitán, pero ellos estaban protegidos por su posición y su poder que les daban la impunidad que necesitaban.

La Europa esclavista. El nuevo tráfico de esclavos
Jacinto Martinez Anton. 18.08.18 Ampliar
Aunque en la memoria colectiva queda Norteamérica como principal país esclavista, el llamado viejo continente se implicó y participó de forma tan vergonzosa como notable en el trafico de seres humanos. En aquella ocasión los hombres y mujeres sometidos, procedentes fundamentalmente de África, no querían salir de sus pueblos o aldeas; eran secuestrados, encadenados y acarreados allí donde había demanda de mano de obra barata.
En la actualidad, hombres, mujeres y niños, salen de sus lugares de origen y abandonan sus raíces, forzados por una civilización que ha esquilmado a sus pueblos sumándolos en una espiral de pobreza, desesperación y en ocasiones también de guerra, tras las cuales están los intereses de otros países.

La ineptocracia
Jacinto Martinez Anton. 12.08.18 Ampliar
Hace unos días, me pasaba un amigo un artículo en el que el escritor Jean d’Ormesson acuñaba el término de ineptocracia. Para este académico francés, fallecido en diciembre del año pasado, la ineptocracia es el sistema de gobierno en el que los menos preparados para gobernar son elegidos por los menos preparados para producir.
Si analizamos las dos premisas de esta definición y las aplicamos a los diferentes gobiernos de Europa, o si no queremos ir más lejos al gobierno central o a los gobiernos autonómicos de nuestro país, podemos encontrar muchos ejemplos de ineptocracia.
Pero démosle la vuelta a la oración y preguntémonos ¿Por qué los menos preparados para producir eligen a los menos preparados para gobernar?. Para el autor que nos ocupa la respuesta está en que los menos preparados, o los menos dispuestos a procurarse su sustento, son regalados con bienes y servicios, pagados con los impuestos confiscatorios sobre el trabajo y riqueza de unos productores, que además son un número descendente. Esta podría ser una explicación que encajaría, en la jerga de nuestros politicastros, con los términos de voto cautivo o voto pagado. Pero quizás haya otras explicaciones.

El vértigo de la inmediatez
Jacinto Martinez Anton. 22.07.18 Ampliar
Ahora, las verdades, las mentiras y los rumores se difunden a tal velocidad y han creado opinión antes de confirmarse. Esto favorece una abigarrada confusión en la que interviene la inabarcable cantidad de medios por las que circula algún tipo de información. Medios no todos de igual calidad, a los que, en cualquier caso, les es cuando menos difícil, contrastar la veracidad de lo que transmiten.
Esta rapidez, además de lo anterior, impide una mínima reflexión, necesaria ante cualquier toma de decisión. Consecuentemente se toman decisiones erróneas que sustentan acciones erróneas.
Si llevamos este planteamiento a cualquier ámbito de la vida, encontraremos explicación a muchos de los aparentemente incomprensibles acontecimientos cotidianos, cuya vertiginosa sucesión no nos deja tiempo a reaccionar de forma adecuada.
La gran pregunta sería, ante la imparable, y al parecer contagiosa, necesidad de respuestas inmediatas, ¿las acciones irreflexivas son la solución?.


Liberticidio y libertinaje
Jacinto Martinez Anton. 15.07.18 Ampliar
Liberticidio y libertinaje son dos palabras, dos conceptos aparentemente enfrentados, aparentemente contradictorios que sin embargo cohabitan en nuestra sociedad.
El liberticidio es ejercido e impulsado por las instituciones con el apoyo de los partidos políticos que las sustenten en cada momento. Asistimos a adoctrinamiento en las escuelas, a inmersiones lingüísticas forzadas, a presiones ideológicas, acosos incluidos (no me gusta la palabra escarche), a políticas migratorias hipócritas, a políticas económicas insolidarias, a justicia de género que desequilibra la balanza hacia uno de los lados, a discriminación positiva, a reconocimientos sectarios. En fin, a un largo etcétera de situaciones en las que nos dirigen, bajo el supuesto, también dirigido, de que es “lo que quiere la sociedad”, se justifican.A veces me pregunto a qué sociedad se refieren, ¿a la real? o ¿a la que conviene a los intereses de las clases dominantes?


Cuando dejamos los valores en manos de quienes no los tienen
Jacinto Martinez Anton. 08.07.18 Ampliar
Tradicionalmente han sido las religiones, en nuestro País la católica, las garantes y custodias de nuestros valores individuales y sociales.
El laicismo galopante de nuestra sociedad actual, lejos de haber cogido el testigo de la defensa de esos valores, como debiera haber hecho, los ha cedido a otras instancias como partidos políticos, medios de comunicación y otros grupos añejos.
Los nuevos “garantes” instrumentalizan, a veces de modo simbiótico, estos valores para obtener unos fines muy alejados de los mismos y a veces, muchas veces, opuestos. Con el poder que les cede o les tolera el Estado, dicen lo que debe hacer la sociedad y organizan grupos de presión que encorsetan y acomplejan la libertad individual, de tal modo que intentar ir contra esa corriente se vuelve una tarea imposible.


Justicia mediática o Justicia real
Jacinto Martinez Anton. 24.06.18 Ampliar
Sin quererlo, sin darnos cuenta, vamos aceptando como normal, sobre todo cuando los enjuiciados no somos nosotros, que los medios de comunicación juzguen y condenen, sin aportar ninguna prueba, porque la mayoría de ellas están en investigación o bajo secreto del sumario, y sin el más mínimo respeto o incluso con desprecio a la presunción de inocencia que todos querríamos para nosotros.
Sucumbimos a la presión del grupo, a través de los medios de comunicación, y olvidamos, o no tenemos en consideración, que disponemos de una Justicia real, basada en unas leyes que nos hemos dado a nosotros mismos a través del parlamento (poder legislativo). Esos mismos legisladores, a la sazón políticos de diferentes grupos e ideologías, critican a la Justicia real (poder judicial) por aplicar las leyes que ellos mismo (me refiero a los políticos) han generado en el parlamento.

¿Por qué? Y ¿para qué?
Jacinto Martinez Anton. 23.06.18 Ampliar
Por qué estamos donde estamos; porqué se ha producido una moción de censura apoyada en partidos separatistas; por qué los políticos siguen una senda cada vez más separada del bien común, del interés de TODOS los españoles; porqué se mantiene el desgaste de los valores sociales; porqué se continúa manipulando, utilizando y acogotando a los ciudadanos, y sobre todo porqué no reaccionamos como sociedad civil madura, es algo que puede tener muchas posiciones y visiones distintas según nuestra ideología, nuestra forma de pensar, nuestros sentimientos y nuestras percepciones. En cualquier caso es algo en lo que no voy a entrar pero que me gustaría someter a vuestra consideración y reflexión.
Aún me interesa más considerar para que hemos cambiado de gobierno, porque desde el punto de vista práctico es lo que nos interesa altos ciudadanos de a pie. ¿Para tener un gobierno de cartelera digno de un rutilante cartel de Hollywood, o para cambiar las situaciones en que supuestamente han llevado a hacer ilegítimo, aunque fuera legal, al gobierno anterior?.

Solidaridad es compromiso
Jacinto Martinez Anton. 17.06.18 Ampliar
La solidaridad es compromiso, adhesión voluntaria y consciente a una causa que consideramos justa. Ese compromiso es individual, y sólo se hace colectivo con la confluencia de voluntades en aras de un proceso que de forma colegiada consideramos adecuado, justo, importante, o incluso irrenunciable en nuestra condición de seres humanos.
La solidaridad es un legado de nuestra cultura judeo-cristiana. Va en nuestros genes y en la del resto de habitantes de países con las que compartimos legado histórico. No excluyo con esto a ninguna otra cultura, pero quiero centrarme en la nuestra.
La solidad, voy a más, es inherente al ser humano desde sus orígenes. Probablemente sin ella no habríamos sobrevivido como especie. Por tanto, utilizarla como bandera, adalid o propiedad ideológica o intelectual de cualquier ideología, religión, organización o partido político, es simplemente aberrante.
La solidaridad, en consecuencia, no puede ser impostada o impuesta; mucho menos utilizada con fines propagandísticos o interesados, ya que la solidaridad sale de dentro de cada uno de nosotros.

La España soliviantada
Jacinto Martinez Anton. 01.05.18 Ampliar
Creo firmemente que nuestro país se merece estar y vivir en paz, de una vez por todas; sin embargo, por muy atrás que echemos la vista hacia nuestro pasado, nunca ha sido así, o al menos no por mucho tiempo.
Somos un país rico en recursos tanto materiales como intelectuales, de buenas ideas, pero desgraciadamente también de malas, y quizás esto sea lo que no nos deja vivir con la suficiente tranquilidad para crecer de forma imparable, como lo hicimos en algunas etapas de nuestra Historia.
Hemos perdido, o quizás nunca hemos tenido, la capacidad de comunicación sincera y puesta en común de nuestras ideas, por muy diferentes que sean, para construir un edificio sólido de convivencia, a partir del empezar a crecer juntos. Por el contrario, nos dedicamos a ahondar en nuestras diferencias, procurándonos un escudo en el que parapetarnos para atacar a nuestro vecino, convirtiéndolo en adversario, en lugar de en nuestro colaborador.

Estado de Derecho o Estado de Confusión
Jacinto Martinez Anton. 25.03.18 Ampliar
Decía en un artículo publicado en este periódico el 24/09/2017 que había que resucitar a Montesquieu. Vivimos en una sociedad en la que la Política, o más bien, la versión más degradada de la misma, dada a componendas, fraudes, robos y corrupción, ha cambiado su clásica y noble razón de ser, el servicio público, por la lucha por el poder y el mantenimiento de sus privilegios a cualquier precio.
En nuestro fuero interno, sentimos, deseamos ser tan iguales como nuestro vecino ante la ley; sin embargo admitimos, toleramos, consentimos, que los políticos interfieran en la acción de la justicia, intenten desprestigiarla, y lo que es peor intenten modularla y en ocasiones sojuzgarla.
En el ya tedioso “tema catalán”, cuando la justicia interviene, los políticos según sus intereses, incluso utilizando, usando de forma sectaria las instituciones públicas ( léase de todos los ciudadanos sin excepción), para tachar su actuación de intromisión e ingerencia en la política, cuando son ellos, en estos actos y declaraciones los que intentan de forma torticera poner palos a las ruedas del desarrollo de la justicia en la ejecución de las leyes que todos nos hemos dado.

Jacinto Martínez Antón. 18.03.18 Ampliar
En un País donde se derrocha o se malgasta el dinero de nuestros impuestos, donde se pagan disparatadas pensiones vitalicias a políticos por “trabajar” escasos 3 años, desoyendo de forma partidista las necesidades de los españoles; donde se destinan enormes partidas a una supuesta “ayuda internacional “, pocas veces explicada a los españoles y desde luego nunca consultada y pocas veces entendida; donde se multiplica el gasto en 17 Autonomías, en las que, además de permitirse la duplicidad de cargos y funciones, se facilita la contratación de “asesores”, en ocasiones con sueldos superiores al del presidente del gobierno; donde vía corrupción y componendas se roba a todos los españoles; donde se financian con subvenciones a partidos, sindicatos e instituciones, a veces de dudosa utilidad pública; donde se rescata a una banca que continúa expoliando a sus clientes; donde…etc. etc.. En ese País, el nuestro, no hay dinero para pagar las pensiones para aquellas personas que se han dejado la vida produciendo para este País, mientras iban pagando religiosamente sus merecidas retribuciones a la edad de jubilación.

Llenemos los días de Vida
Jacinto Martinez Anton. 03.02.18 Ampliar
Cuando somos niños vivimos con absoluta normalidad, reímos, lloramos, amamos, apreciamos que nos amen, jugamos; en definitiva llenamos nuestros días y hasta nuestras noches, en sueños, de vida. Nos surge, como de un mala tila, la ilusión, la alegría, de la misma forma que nos surgen los sueños que llegamos a vivir intensamente.
A medida que “maduramos” vamos dejando poco a poco atrás esa capacidad innata de vivir, de sentir intensamente la Vida. Bajo la “necesidad” de asegurar la mejor existencia posible, entramos en la vorágine de la competencia, primero en los estudios, luego en el trabajo, adquirir propiedades, asegurarnos el futuro. En definitiva vamos cambiando de forma artificial el impulso original de vivir por la estrategia artificial de existir. En medio de todo esto, y para no sucumbir, pincelamos nuestra existencia, a modo de válvula de escape, de momentos de alegría que en muchas ocasiones encorsetamos de protocolos sociales, y por tanto le restamos naturalidad.

¿Será el agua?
Jacinto Martinez Anton. 05.11.17 Ampliar
Desde hace tres siglos, andaluces, extremeños, burgaleses, gallegos, etc., gentes de todas partes de España se dirigieron a Cataluña, a la sazón zona de España beneficiada históricamente por los diferentes gobiernos y regímenes, se dirigieron a Cataluña, decía, buscando supervivencia para ellos y sus familias, y después decidieron quedarse haciendo más grande esta tierra.
De hecho el 80 % de los actuales habitantes de Cataluña llevan en su sangre genes de otros lugares de España. Dicho de otro modo, compartimos en un 80% antepasados comunes catalanes y no catalanes.
Si esto es así, ¿qué pasa en esa tierra que vuelve a gran parte de los que deciden quedarse, egoístas, exclusivistas, insolidarios, e incluso los hace renegar de sus origines, que por otra parte son comunes a los de otros muchos rincones de España. ¿Será el agua que beben?. ¿Qué hay en el ambiente que transforma a los que despectivamente llaman charnegos, los que se autoconsideran raza pura catalana, en arietes enloquecidos de esa corriente supremacista?. ¿Qué pasa en esa querida tierra que genera mutaciones en aquellos que comparten un origen común?.


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