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Jose Maria Barrionuevo Gil

Artículos publicados en malaka.es
Campanillas, campanadas y campanazos
Jose Maria Barrionuevo Gil. 15.12.19 Ampliar
Parece que fue ayer y han podido pasar más de cincuenta años. Es que los años se nos cuelan entre la vida de todos y, cuando queremos acordar, los vemos todos juntos, de golpe, como si entre “los trabajos y los días” no hubiera habido solución de continuidad, como si los trajines diarios no tuvieran la parsimonia de las horas, por lo menos, y hubieran sido convocados por los demonios de la prisa. Cuando pequeños, la campana de la catedral nos avisaba de la cadencia de las horas y de los cuartos de hora, cuando estábamos en la Graduada de la calle Fresca. Cuando, los domingos íbamos a misa con el colegio, o sea, con los maestros, ya que las niñas iban con las maestras, los monaguillos nos alertaban con el toque o repiqueteo de las campanillas desde el “Sanctus” de la misa hasta en el momento más central de la consagración. Nuestros padres también iban a misa, pero aparte, porque esa separación parecía, en aquellos tiempos, que nunca  nos podría llegar  a romper la sagrada unidad familiar. También para ellos sonaban las campanillas, pero en otros templos de la ciudad. Era así, a pesar de que el padre Peyton nos insistía que “la familia que reza unida permanece unida”. Las campanillas eran un recurso polivalente, pues también podía servirle a un superior de algún colegio religioso para darle en la cabeza a algunos de sus pupilos, ya que “la letra con sangre entra”. Así a esa letra no le faltaba su acompañamiento musical, el tintineo de la misma campanilla, ni el gesto de un aproximado “miserere”.

Piquetes   de   salvación
Jose Maria Barrionuevo Gil. 08.12.19 Ampliar
A pesar de que “no está el horno para bollos”, hay todavía personal que no puede dejar de meter manos en la masa y bollos en el horno. Vuelven “las oscuras golondrinas” a pesar de que ya podemos estar en otoño. Vuelven las rosas de antaño, aunque podemos pensar que no son las de Ronsard. Sin embargo, “Las añoranzas” no nos han dado las espaldas. La nostalgia de los poderes de hace tiempo e incluso de casi siempre, hace levitar a los deteriorados cuerpos, hace asomar descaradamente los impenetrables rostros y hace resucitar las desalmadas almas de los que nos mintieron, de los que nos robaron, de los que se fueron de rositas y nos dejaron las espinas, de los que quieren que sus epígonos vuelvan a ser su imagen y semejanza.

Magisterio
Jose Maria Barrionuevo Gil. 01.12.19 Ampliar
Hasta la Santa Madre Iglesia nos habla de Magisterio. Ser maestro o maestra es ser algo y alguien más, que se dedica a que este mundo mejore y que sean más los que aprendan a mejorarse para mejorar nuestro entorno. Nunca se nos ausenta de nuestros pensamientos el recuerdo de aquella persona que fue aquel maestro que nos entendió. Nunca se nos olvidarán aquellos ojos que nos miraban de distinta manera, solamente por ser nosotros quienes éramos. Nunca, a pesar del regimiento de ruidos que nos asedian, dejaremos de oír aquellos silencios cómplices que nos sonaban a perdón. Nunca veremos más capacidad de empatía que, cuando el humor, incluso imprudente, saltaba de nuestros labios, recogía velas y esperaba a que pasara nuestra ventolera...
No siempre los maestros ni los pupilos tuvieron la misma suerte. Si San José de Calasanz abogó y emprendió una obra de magisterio para todos sin distinción de clases, pero, sobre todo, para las clases menos favorecidas, lo pudo hacer porque se marchó y se quedó en Italia. Era seguidor de las propuestas educativas de Juan Luis Vives, que también se tuvo que largar de España por las movidas inquisitoriales de los Reyes Católicos (y tanto). En España, en 1623, según hemos sabido, Felipe IV, contemporáneo de san José de Calasanz y de toda la cultura del Barroco, prohibió enseñar a leer  y escribir en los pueblos de España. Se necesitaban manos esclavas e ignorantes.

La    Biblia
(Religión aparte LIII)
Jose Maria Barrionuevo Gil. 24.11.19 Ampliar
A estas alturas de los tiempos y a estas bajuras de nuestra civilización, no estamos, por lo que se puede ver, a la altura del tiempo que nos acoge durante todos nuestros días. De casi todos es sabido que la Biblia es el libro más leído de la historia de la humanidad. Recordamos cómo desde finales  de los años sesenta del pasado siglo proliferaron los vendedores de Biblias a domicilio y entre amigos. No podemos decir que todos los que adquirieron el Libro en aquellos momentos le dedicaran mucho tiempo a su lectura. Con todo, podemos pensar,  asistiendo a la movida cultural, social y política que nos ha tocado presenciar, que no ha sido el libro más entendido. Hemos convivido  con la diáspora del mismo texto, que también ha sido esparcido en infinidad de fascículos y cuyas interpretaciones han bailado al son no solo de los tiempos, sino  también al son de las letras, incluso de cambio, de una gran multitud de intereses.


Lucecitas
Jose Maria Barrionuevo Gil. 17.11.19 Ampliar
A todas las aves diurnas las despiertan las luces del alba. Todos los días, las primeras luces del día nos ponen los ojos en ristre para que podamos atender a todas nuestras obligaciones y para que, de camino, no dejemos ir aquellas cositas que nos llaman la atención y nos divierten y apartan de tantos imperativos. Es lo que tiene tanto trajín, que nos convoca a diario, para que no nos podamos instalar en el aburrimiento.  Por otro lado, son las campanadas de la tradición las que, a lo largo y a lo ancho del año, nos llaman a las consabidas rupturas de tantas cotidianas rutinas.
Ahora resulta que ya llevamos unos cuantos años en que el verano está más que inquieto y que el otoño no tiene muchos espacios para quedarse tranquilo, para asentarse, como lo hacía, cuando éramos pequeños. Ya el otoño, como estamos viendo, dura más o menos un fin de semana.
Con todo, el mandato bíblico de “trabajarás con el sudor de tu frente” ya ha sido intervenido por una nueva tradición  como es el dictado del consumismo y del turismo. Ya llevamos más de un mes con la apertura de despachos temporales de roscos y mantecados, que endulzan, pero también empachan. Todas estas cosas tienen su aquel. “Que no te amarguen la vida” nos repiten cada dos por tres, con tal de que nos pongamos hasta lo alto de azúcar. Se trata de una almibarada consigna más que nos presiona con la ventolera de las navidades que se acercan sitiándonos los sentidos. Los sabores y los olores, las canciones y  las luces se tiran a la calle para que no sintamos tanto frío.

Tiranías  varias
Jose Maria Barrionuevo Gil. 08.11.19 Ampliar

Sin tener mucha experiencia ni mucha ciencia, todos hemos oído alguna vez hablar de la tiranía y de los tiranos (los “amos”). En el más vulgar de los casos, le endonamos este apelativo a ciertos personajes, más que históricos, histéricos, que se han creído dueños del mundo. Sin embargo la Historia ha dado tanto de sí, que nos ha ido mostrando los perfiles (incluso en las monedas) de todos los tiranos, que han hecho su poder mediante una apropiación indebida a la divinidad, apropiación de ese fuego que era patrimonio de los altos cielos: la máxima autoridad. Así, investidos de  ese señuelo divino que se cifraba ya en el Génesis con aquellas “diabólicas” palabras que la serpiente diría a nuestros inocentes padres: “seréis como dioses”, los tiranos tomarían carrerilla cada vez que pudieran hacerlo. La historia nos concede una muestra que no es nada despreciable y que, además, ha hecho escuela, aunque no hayan pasado por la Universidad, e incluso, muchísimas veces, precisamente por ello.   
Los tiranos, ahora, son llamados dictadores, porque el término parece más escolar y didáctico, aunque no sea más amable. La palabrita parece más “egregia”, precisamente porque sobresale de la grey o rebaño, si bien a todos los egregios y gregarios los adorna una buena dosis de miopía académica “en lo universal”. En un terruño que ya de por sí nos aterra, hace buen juego el aterrador mayor. Ya en las Partidas de Alfonso X se nos muestra este extremo interesante: «...estos tales pugnan siempre, que los de su Señorío sean necios e medrosos, porque quando tales fuessen, non osarían levantarse contra ellos, ni contrastar sus voluntades». Está claro cómo tienen que ser los súbditos, pues la falta de ciencia no es precisamente la que espabila la conciencia. “Camarón que duerme se lo lleva la corriente”.

Sísifo se va de elecciones
Jose Maria Barrionuevo Gil. 02.11.19 Ampliar
Podemos decir ahora que la gente, que hace unos añitos dejamos el colegio, pensábamos que ya no volveríamos nunca, porque habíamos cubierto una etapa de nuestra vida y de nuestra sabiduría. Los conocimientos que habíamos adquirido nos habían lanzado hacia el futuro por méritos propios sin raras concesiones ni extrañas convalidaciones. Ya éramos personas preparadas, pues habíamos superado la Enseñanza Obligatoria, que nos abría las puertas de la juventud. Con unos añitos más ya conocimos algo de la mitología griega y latina. Para nosotros eran curiosidades que nos abrían la mente a otras maneras de pensar y hasta de creer.
Podemos pensar ahora que entonces no nos venía mal el conocer esas alternativas a la religión dominante, que fue para nosotros todo el cuerpo bíblico, presentado como histórico, aunque tuviera una buena parte de pensamiento mítico también.
Podemos pensar que hoy también proliferan los dioses, aunque sean más cercanos y se hayan encarnado en figuras políticas, que la mayoría de las veces mantienen las distancias y solo se nos acercan para hacernos creer en sus palabras, de tal manera que no veamos la realidad que nos rodea. Solo vienen a pedirnos el voto, pero sus argumentos cortan por lo sano y solo sirven, como mucho, para sostener sus propuestas, aunque no nos aclaren verdaderamente cuáles son sus propósitos.

«Opus iustitiae pax»
Jose Maria Barrionuevo Gil. 27.10.19 Ampliar
En junio del año 2015, nos recordaba el Papa en Sarajevo que “la paz es obra de la justicia”. Nos lo dijo citando al profeta Isaías. Sabemos de sobra que no solo por su autoridad, sino también por su sabiduría el Papa sabe de lo que nos está hablando. Sin embargo, en nuestro terruño, es raro que haya alguien al que no le suene aquella canción que empezaba: “Yo soy un hombre del campo, ni entiendo ni sé de letras...”. Hoy con tanta democracia, que ha sido tan manoseada, nos encontramos en una situación de gravedad en lo que a sabiduría se refiere. Las urbanizaciones y las burbujas inmobiliarias no nos han ayudado a ser sabios, porque, a nuestro parecer, nos han obligado a estar desconectados unos de otros. Los guetos han proliferado de acera en acera. Los vecinos no conocen a los vecinos y no digamos si son incapaces de conocer “al alcalde que eligen los vecinos o a los vecinos que elige el alcalde”. La desconexión es tan poderosa que incluso el intercambio de tanta información, mediante tantos móviles, no nos mueve nuestros pobres pensamientos; mediante tantas redes sociales, solo nos engancha nuestras neuronas en las concertinas de la superficialidad; nos pone hasta las trancas de datos, pero nos impide ser sabios, poder “saborear” los conocimientos...

“Mariposas” en el Museum
Jose Maria Barrionuevo Gil. 21.10.19 Ampliar
Estamos de apertura en un mundo que nos parece que está intentando que se nos cierre la sensibilidad. Sin embargo, estamos de inauguración en el Museum de Jorge Rando, de Málaga. "Pasen y vean", nos dicen sus puertas abiertas. Y además, gratis. Solo se nos pide que demos unos cuantos pasos y que levantemos la mirada desde nuestros inmóviles móviles. No se nos pide más. Y a la vista queda esa galería de mariposas que nos reclaman volver, volando, si es posible, a la sensibilidad. Porque la sensibilidad es nuestra, si sabemos abrir los ojos hacia la belleza, aunque, como toda belleza, nos pese con todas sus agilidades y con todas sus fragilidadades.
El pasado lunes, día 14 de octubre, pudimos asistir a la apertura de esta galería de mariposas que Rando nos ofrece a todos. Siguiendo con nuestros ojos esta muestra de mariposas, nuestra mirada, al posarse, ya empieza a aletear, a querer subir, a querer dejarse y alejarse de tantas ataduras, a subir como una más que cálida espuma. Nuestra mirada se queda un momento en cada cuadro y también quiere volar, porque también se inquieta, porque también juega, porque también salta, porque también busca espacios, aunque sea entre los seres humanos.
Las mariposas hacen que nuestras miradas, aunque solo sea por un momento, se queden huérfanas de la rutina, que es la peor madrastra que hasta hoy hemos conocido y padecido. La belleza de las mariposas no nos suele atraer por sus cantos de sirenas, ya que siempre nos enseñan a amar el silencio, también el de esta exposición. Sí, ahí tenemos expuesta esta inquieta belleza que nos hace parpadear, pero en silencio.

“La moncloalición”
Jose Maria Barrionuevo Gil. 13.10.19 Ampliar
En estos tiempos que corren, pero de verdad, sabemos que “se pilla antes a un embustero que a un cojo”, a no ser que el embustero sea cojo, que en ese caso se coge al cojo, y por embustero también. En política, en toda la política, la de las prisas y la de las dilaciones, la de los los tiempos sin temple, solamente nos redimen las hemerotecas. Solo nos salva que podamos hacer uso de la memoria y siempre que podamos contar con ella, si no nos la echan a perder con tanto mantra como nos endiñan encima, para que no podamos levantar cabeza ni dar un garbeo a nuestras desasistidas neuronas. Coalición hace referencia a un crecer juntos; si nos dejan, claro.
La orfandad política en la que nos encontramos, nos obliga a buscar cuanto antes una política putativa que nos adopte, no sea que llegue el invierno político y nos coja en cueritos vivos a todos. Ya, sin permiso de la campaña electoral, los pretendientes a ser padres de la patria, nos están mostrando las telas con que nos cubrirán todas nuestras desnudeces, incluidas las mentales. Los paños son de vistosos colores y de ambiciosas dimensiones, pero no sabemos con qué medidas nos los van a cortar o recortar.
A más de uno de los candidatos, ahora, el tiempo les sabe a poco, aunque ya hayan dado muestras de parsimonia, cuando tenían que dedicarle tiempo a dialogar, a hacer política, a aprovechar las rondas de visitas, a concluir las entrevistas, a ponerse de acuerdo.

Religión y neoliberalismo
(Religión aparte LII)

Jose Maria Barrionuevo Gil. 06.10.19 Ampliar
Ya apuntábamos los otros días cómo Donald Trump había contraprogramado una Reunión sobre Libertad religiosa y se apartó en pocos minutos de la Conferencia Internacional del Cambio Climático de este año. Así pudo justificarse diciendo que estaba muy ocupado y no reparar en ningún compromiso con la Cumbre del Clima, tal como nos tiene acostumbrados, por su desmarque sobre el tema. A partir de ahora su tema prioritario va a ser el de la Libertad religiosa. No es de extrañar, ya que sabemos que su vicepresidente, el cristiano evangélico Mike Pence es un adalid de esta confesión. Incluso el pastor Robert Jeffress, elogió a Trump por enfocarse en la libertad religiosa en lugar del cambio climático. Ya sabemos que el electorado evangélico es una base de apoyo muy importante para el mandatario estadounidense.
De siempre, o de casi siempre, hemos sabido que las religiones son hijas de su tiempo y que todos los credos han tenido un clima, más o menos propicio, para su difusión y para su implantación como pensamiento para mejorar las condiciones de vida de los seres humanos, aunque algunas, como el cristianismo, hayan sufrido, a través de la historia, incompresiones y hasta persecuciones.
Si echamos una ojeada al desarrollo de las religiones, podemos comprobar que han terminado, en muchos casos, protegidas por el poder, sobre todo cuando se han constituido en su mano derecha que ha ido ayudando a la aceptación de las condiciones sociales en que los creyentes se hallaban.

El  otoño  del  planeta
Jose Maria Barrionuevo Gil. 29.09.19 Ampliar
Una vez más nos tenemos que perdonar la manera de señalar. Siempre se ha dicho que “cuando un dedo señala a la Luna, siempre hay un idiota que mira al dedo”. Sin embargo, en este tiempo de otoño, cuando empezamos a recoger las velas del verano, podemos regresar a puerto, sobre todo, antes de que sea más tarde. Ha pasado el verano, pero este verano nos ha dado a todos una pasada de calor y de agua, para nuestro tacto, y de truenos, para nuestro oído, y de relámpagos, para nuestra vista, que nos han hecho sentir con todos los sentidos, ya que nos ha dejado, además, un mal sabor de boca, para todos nuestros gustos, y un olor a chamusquina, en todos nuestros olfatos, que ninguno de los que vivimos por estos andurriales podemos negar. Como vemos, “a la vista está”, pero las sensaciones nos cogen de lleno todo el cuerpo.
No estaría nada mal que las sensaciones tan desagradables que soportamos nos hicieran despertar el sentido común, que, al parecer, es el único que todavía no se ha visto influido por las catástrofes sufridas recientemente y ya tan cerca.

LOS GRITOS DEL SILENCIO II por El noi del sucre, grupo de Utrera
Jose Maria Barrionuevo Gil. 29.09.19 Ampliar
https://www.youtube.com/watch?v=xA91mJvqPYM

Veo pasar el tiempo,
Que arranca mi juventud,
Juventud asesinada,
De hormigón es mi ataúd.

Ataúd que va en silencio,
Navegando en el olvido,
Lleva dentro el tormento,
De mis gritos no hay testigos.

Uña  y  carne
Jose Maria Barrionuevo Gil. 21.09.19 Ampliar
Muchas veces nos encontramos como extraños, cuando nos vemos obligados a sobrevivir. Aunque esta palabra, sobrevivir, tenga más letras y más sonidos, nos rompe siempre la armonía que pueda llevar un sencillo vivir. Sobrevivir nos estira el arpegio de nuestro vivir y nos obliga a forzar nuestra existencia, sin permitirnos poder dar la nota. Desde pequeños hemos ido, no sin esfuerzo, pero sí con un natural propósito de conocernos, “pasito a pasito”, descubriendo nuestras posibilidades. Incluso antes de ponernos de pie, descubrimos nuestras manos y nuestros pies y, aunque sea sin querer o sin poder, llegaba un momento en el que inconscientemente nos preguntamos: “Pies, ¿para qué os quiero?”. El arriesgarnos a andar ya nos suponía una vivencia extraordinaria. Nos permitía más autonomía, incluso más libertad, ya que las manos se nos quedaban libres para alcazarlo todo, eso sí, menos nuestros sueños.
Con los pies y las manos libres ya podíamos, poco a poco, ir pensando en su funcionalidad, hasta que un día, sin que nos lo dijeran los padres de la patria, ya podíamos hacernos un par de preguntas, aunque no tuviéramos una respuesta totalmente acertada ni adecuada. Nos cuestionábamos el cometido de nuestros pies y de nuestras manos y les podíamos preguntar: “Pies, ¿adónde vamos?”. “Manos,¿qué hacemos?”.   
En nuestra andadura humana y social, pues no queremos simplificar diciendo “nuestra andadura ciudadana”, ya que hay personas que no viven en ciudades y ni siquiera en pueblos, si es que viven, muchos hemos conseguido solamente sobrevivir social y políticamente.

Actividades para el mes de septiembre en Antequera
Jose Maria Barrionuevo Gil. 16.09.19 Ampliar
El cambio climático es una realidad. Desgraciadamente, las inundaciones que se están produciendo estos días en el Mediterráneo son otro ejemplo devastador más de los efectos de un orden que ha creído que podía consumir todos los recursos naturales, construir donde quisiera y no alterar el frágil equilibrio que existe en la Naturaleza.  Estas catástrofes han existido siempre, pero la gravedad y la cantidad de ellas se han incrementado en las últimas tres décadas, como consecuencia de lo que están haciendo quienes dirigen el mundo en el que vivimos. Un orden criminal, sustentado durante cientos de años en la sistemática explotación y rapiña de seres humanos y recursos naturales. Su análisis, es lo que nos lleva a tener la certeza de que no sólo existen unos límites de crecimiento económico, sino que el capitalismo es insostenible.  Desde hace décadas, diferentes organizaciones ecologistas han propuesto movilizaciones y luchas, en defensa del medio ambiente y frente a las políticas que han provocado este caos, muerte y destrucción de los diferentes ecosistemas. Por eso, la movilización por el clima convocada para septiembre es una más en este movimiento.  Quizá, muchas personas quieran ver algo nuevo en ella, por ejemplo, el querer frenar la sexta extinción de las especies, e incluso querer arrancar reformas y políticas medioambientales que palien la tendencia hacia el acabose.  

Nuevo  curso
Jose Maria Barrionuevo Gil. 14.09.19 Ampliar
Todos estamos ocupados y hasta preocupados por ver cómo nos lo montamos. El curso de la historia, por más que nos apriete el calor, no se nos queda seco. Sin embargo, después de tantas avenidas, trombas de agua y salidas de madre de este verano, nos metemos en un nuevo curso que nos está dando vientos en todos y cada uno de los palos del sombrajo.
Si empezó la avalancha mediática con el luctuoso accidente de Blanca, y su desbordamiento que rayaba a veces en las justificaciones más que justificadas, más que repetidas, más que excepcionales, que nos dejaba verdaderamente descolocados por imperativo mediático, político y social, porque sabemos que no se suele dar semejante dinámica y despliegue en todos y cada uno de los casos en que se nos pierde un ser querido o conocido. Así,  parece que ahora ya se ha engrasado tan bien la maquinaria mediática, que ya llueve más que sobre mojado en todos los campos de nuestro existir.


Investidura  y  embestidura
Jose Maria Barrionuevo Gil. 08.09.19 Ampliar
Ya todos los medios, e inclusos los extremos, unos con más ganas y otros con menos, nos están hablando de la próxima investidura. Sin embargo, no sabemos todavía si se ha vuelto a elegir el paño, para no quedarnos, otra vez, solo en pañales. Tampoco sabemos si se han tomado algunas medidas. Aquí nos permitimos hacer un aparte y nos acordamos de lo que nos contábamos en aquellos primeros días de mili:
   -Oye, 'vieho', ¿no decían que aquí te daban la ropa a medida?
   -Sí. A medida que va viniendo.
Ahora la política va y viene con cierta parsimonia, como si le afectara el síndrome postvacacional y resulta que se están tomando medidas, aunque con cierta desgana y sin muchas prisas, porque “las prisas son malas consejeras”. Eso sí, luego pasa lo que pasa y entran las bullas, que son más peligrosas que las prisas. (Lo mismo al PSOE no le afectan, ya que tiene un paradigma a su favor, como es la mayoría absoluta que ha conseguido en Bullas (Murcia).

La mar de migrantes
Jose Maria Barrionuevo Gil. 31.08.19 Ampliar
Ya hace tiempo que hablamos, más o menos, de que, derribado el muro de Berlín, mandado a la chatarrería el telón de acero y disuelto el Pacto de Varsovia, no habíamos conseguido que la pacificación y el entendimiento hubieran sido un poco, un tanto o un mucho contagioso, de tal manera que hubiera debilitado las excusas para mantener igual o más viva, si cabe, la Alianza de la OTAN. Han pasado y siguen pasando los años y henos aquí con que la OTAN está más fuerte que nunca, ya que el gendarme mundial no quiere renunciar a hacer lo que le venga en gana.
La OTAN sigue presente y fortaleciéndose lo más posible, solo que cambiando el mapa y girando las fronteras. Si antes estaba atenta a los demonizados desmanes de los países del Este, ahora se nos ha antojado desatender, en lo posible, los meridianos, para desarrollar “nuestra labor humanitaria de libertad”, siguiendo los paralelos, para que quede claro que los enemigos, ahora, viven en el Sur y vienen del Sur. Sigue siendo la puerta trasera de la ONU, por donde USA tiene sus propias salidas.

El ruedo hispánico
Jose Maria Barrionuevo Gil. 25.08.19 Ampliar
Nos dan verdadero pánico los chistes fáciles. Sin embargo, en el embrollo de las palabras y en la república de las letras, siempre hay atisbos de alguna que otra luz que se asoma por debajo de las puertas y que nos da cierta tranquilidad por no sentirnos solos. Puede pasar que estemos solos, pero no nos lo sentimos, aunque la luz que vemos asomarse tímidamente esté tan sola como nosotros. Con estos pensamientos, aunque no sea a las claras del día, se nos aclaran algunas ideas y se nos confían algunos sentimientos.
Sin andarnos con más rodeos, podemos afirmar que no queremos inquietar a nuestros vecinos los portugueses y, por ello, tampoco queremos plagiar a Valle-Inclán con el titular de su “Ruedo ibérico”. El paso del tiempo nos trae novedades, aunque no todas sean amables ni luminosas y muchas se nos pasen de inquietantes.
A estas alturas de los tiempos y con este vértigo que nos embarga, nos rodean tantos acontecimientos que más que rodeados nos sentimos sitiados. Además, los fuegos se prenden fácilmente, se propagan tristemente y se extinguen con demasiadas dificultades. Luego donde hubo luz queda el luto de las cenizas. En política, también se prenden soflamas, que son difíciles de extinguir, porque se calientan las rotativas además de las bocas, que son las que se convierten en verdaderos lanzallamas, en este innumerable espectáculo de circo. A tal consideración llegan los numeritos, que una amiga nuestra nos dijo, hace unos días, que si a algún político de izquierdas se le hubiera ocurrido antes, para no plagiar a nadie, lanzar competitivamente huesos de aceitunas, le hubieran dado “la del pulpo”. Las etiquetas de de desprecio y ridículo habría llenado los tendidos.


Vacaciones
Jose Maria Barrionuevo Gil. 18.08.19 Ampliar
No nos lo podemos creer. Nos han dicho que ya tenemos vacaciones. Las vacaciones son un lujo que nos permite el alejamiento de las fatigas diarias y la cercanía de los seres queridos, siempre que, en una diáspora estacional, no se nos alejen más de lo que estábamos por “los trabajos y los días”, que esta modernidad tiene el vicio de servirno. Hasta el ejecutivo no quiere renunciar a ellas, aunque sean cortas, pero, eso sí, lo más anónimas y escondidas posible. El ejecutivo tiene la firmeza de ejecutar sus vacaciones y que no se las conviertan en un martirio en manos de las agencias de la información.
El ejecutivo sabe que las medios son insaciables y que en vacaciones les puede apretar la sed de noticias, que ávidamente están dispuestos a llevarse a la boca, eso sí, para después darle largas. El ejecutivo sabe que los medios no tienen bastante con los eventos ni tampoco con los tan traídos y llevados fichajes de futbolistas, porque luego se nos echa la liga encima y no podemos empezar con las calzas ni las calcetas bajas.

Con la A: agosto y abstenciones
Jose Maria Barrionuevo Gil. 10.08.19 Ampliar
Con la A, podemos empezar este agosto que se nos promete poco descansado y nada fresco. Y todo porque los aires, además de no venir nada fríos, nos pueden llegar enrarecidos también políticamente. Es lo que tiene la contaminación, que no está dispuesta a abstenerse ni siquiera un momento. Se nos antoja que los abanicos no nos van a servir para cambiar de aires, sino solamente para remover los aires más insanos que se nos puedan acercar.
Acabamos de comenzar a vivir agosto y ya hemos empezado a tener que atender a las malas y hasta aburridas malas interpretaciones del significado de las abstenciones. Los abonados del PP disfrutan cuando las abstenciones les resultan favorables, pero se acaloran, y bastante, cuando las abstenciones acaban por ignorarles o atenderles con una sencilla y saludable defenestración. En estos casos les abruma sobremanera el no acertar al intentar convencer con sus asertos y verdades. Las abstenciones acaban convertidas en apoyos endiablados de supuestos pactos, ahora con Bildu, como hemos podido ver en Navarra, aunque Maroto estuviera más a gusto y cercano con Bildu en tiempos pasados, hasta por el olvido de sus señorías del PP. Para mayor ceguera, no han visto que las abstenciones han sido las justitas, no como aquella tan generosa del PSOE a M. Rajoy.

Ni orgullo ni prejuicio
Jose Maria Barrionuevo Gil. 04.08.19 Ampliar
Cuando empieza a apretar el calor, muchas veces se nos desvanecen hasta los sueños. Si no dormimos es por el calor. Si no soñamos es por el calor. El calor físico se nos mete en el cuerpo y nos produce verdaderos estragos, aunque no demos en la locura. Eso sí, se nos atrofia algo la sesera y nos lanzamos, sin ton ni son, a esas calles que ahora vemos más desiertas debido a la calurosa estación que no tiene la culpa, si se calientan los ánimos. La calima nos acompaña y no nos deja ver claro. La “mirada clara y lejos” se queda más de a mitad de camino. Nuestras miradas son detenidas por las torpezas políticas y por las atrofias sociales. Así se puede clamar y poner el grito en el cielo, pues la tierra también se nos vuelve hostil, cuando se nos viene a nuesto vecindario patrio el “orgullo gay”.
Supongamos que  el ambiente está tenso en estos días en que el “Orgullo” establece plaza, y calle, entre nosotros. Supongamos que podemos hacer la vista gorda y que “el ojo del amo no engorda al caballo” y el orgullo tiene que seguir caminando. Sin embargo ya es demasiado tarde para no saber que las calles son nuestras, de todos, no de un político insigne, y que la visibilidad tiene que ser patente y no patentada por la autoridad competente.

Flexiones  y  reflexiones
Jose Maria Barrionuevo Gil. 29.07.19 Ampliar
Cuando, con el tiempo, las articulaciones se endurecen, echamos manos a artículos y a unciones que pueden darnos algo de flexibilidad. Sin embargo, la flexibilidad no nos conlleva a las dichosas flexiones, que pueden ser hasta dolorosas y hasta dejadas de lado, olvidadas por el desuso o apartadas de nuestra movida o movilidad vital. Pensamos y sabemos que son las flexiones las que nos dan flexibilidad.
La  rigidez mental no cuenta con tanta ayuda clínica como la rigidez física, pero puede contar con  soluciones más económicas y hasta  más próximas, porque la asistencia personal está al alcance de la mano, por la sencilla convivencia, y por el cuidado que nos pueden prestar los amigos, sobre todo, los del alma.
Cuando se hacen ejercicios físicos, no nos basta con hacer calentamientos, sino que hay que añadir estiramientos, que nos lleva por derroteros distintos y complementarios de las flexiones. Cuando la gente es muy estirada, se suele prestar poco a realizar flexiones y reflexiones y nos muestra una cierta rigidez que nos choca por su dureza, ya que nos deja fuera de poder aportar nuestras desinteresadas reflexiones.

Julio
Jose Maria Barrionuevo Gil. 20.07.19 Ampliar
Ni Juan ni Juanillo, ni Julio ni Julián. Están los días sobrados y nos sobra calor hasta por las noches, en las que el Sol se nos oculta, pero sin dejar de molestarnos por los regalitos de estos días de Julio. Ni a Julio César le valió su “Tu quoque, fili mi”, ni a Julianillo Valcárcel el vivir en la Corte.
Ni el desasosiego de las calores, que nos aumentan la temperatura, ni la asombrosa y asombrada marcha política, nos deja encontrar una sombra con buena sombra. Es que hasta Julio se nos ha transformado en un impenitente dilema y los dilemas se reproducen como las ostras y nos muelen con una cantidad de perlas, dialécticas, sobre todo, políticas que nos quedamos a la intemperie de los mismísimos aires acondicionados.
Después nos dirán que podemos enfermar, pero no son nuestros aires los que nos enferman, sino las ventoleras de las rachas de los vientos de los ventoleras, que se crecen después de haberse colado por las rendijas de los medios y de los medioestorbos de comunicación, que nos comunican tanto y tan repetitivamente que ya nos estorban más que nos informan.

La casta naranja
Jose Maria Barrionuevo Gil. 13.07.19 Ampliar
La castidad, de siempre, ha sido una virtud. Según nos dijeron, es una forma de la virtud de la templanza, que controla de acuerdo con la recta razón el deseo y el uso de aquellas cosas que aportan los mayores placeres sensuales. La sensualidad en general puede tener muchas estribaciones y puede ser que llegue a ramificarse por territorios de la política. La política puede tener estribaciones, bastante rocosas, que pueden enrocarse anímica y políticamente. Sin animosidad política podemos pensar que la pura y casta naranja se mete siempre en más líos de los que puede soportar,  precisamente por su raigambre autoritaria, cuando se pasa de frenada política que no ciudadana, cuando solo se mete allí donde puede sacar rédito mediático para poder sobreactuar como víctima. Su castidad de papel de fumar se rompe fácilmente con los derrubios de las lágrimas  que va buscando en todos los ríos revueltos y, sobre todo, en los que revuelve motu proprio.

Nuevo  testamento
(Religión aparte LI)
Jose Maria Barrionuevo Gil. 06.07.19 Ampliar
Ya hace tiempo, hablábamos de que en España había una serie de reinos de Taifas, que podríamos considerar algo así como sucursales del Estado Vaticano, pero que gozaban de notable independencia o,  al menos, autonomía, como podíamos comprobar cada dos por tres. En estos reinos había cierta o bastante distancia con lo que el Estado Mayor Vaticano pudiera decir al mundo, incluyéndonos a nosotros. No nos extraña nada que el tiempo pase y tengamos que seguir hablando de cierta herencia recibida, a la que nos resulta difícil renunciar. Durante bastante tiempo hemos querido despejar nuestras mentes, para que los neurotransmisores no nos metieran en conductos y conductas de pensamientos nada flexibles. Claro, que un testamento es un testamento.
Es verdad que no hemos sido citados a ejercer ni siquiera como testigos y, como además estamos en nuestras cosas, podíamos seguir disfrutando de este “buen tiempo”, que nos trae fritos. Sin embargo, cuando un enviado y, ahora, llamado del Vaticano, nos dedica una calurosa despedida, nos puede entrar por el cuerpo y por el alma “una caló”, que se nos hace ya demasiado asfixiante.

La  suerte  está  echada
Jose Maria Barrionuevo Gil. 29.06.19 Ampliar
Dede que César tuvo el atrevimiento de saltarse la frontera del río Rubicón y meterse en una guerra civil, sabemos por las crónicas y hasta por el boca a boca, que ha llovido mucho. A veces nos han caído hasta chuzos de punta, cuando el ambiente no estaba nada “sereno”. Ahora con el cambio climático que nos estamos ganando a pulso o, por decirlo de otro modo y mejor, por estar perdiendo el pulso de los acontecimientos, se nos va colando poquito a poquito, el poder omnímodo de la ultraderecha, que es bastante desértico.
Aunque, en el fondo, no queremos que avance el desierto, que todo lo verde lo seca, en las últimas elecciones del pasado mayo, los españoles nos quitamos precipitadamente el sayo y el que más y el que menos se fue a la playa. A la vuelta nos encontramos que habíamos pasado el Rubicón sin mojarnos, pie enjuto por el nuevo mar rojo, que se nos había descolorido bastante, y poder ver al día siguiente que nos habíamos pasado de frenada y las urnas estaban clamándonos que “la suerte estaba echada”. Nos habíamos jugado la participación a los dados, que son esas piezas hexagonales con puntos negros. También las fichas del dominó tienen los puntos negros, pero nos podrían ayudar a justificarnos, cuando pasamos de turno y de tema, porque no tenemos la ficha adecuada. Sin embargo, con los dados que nos han tocado, no podemos pasar. Los resultados de las urnas, sin acusarnos ni insultarnos a nadie, pues no habían aprendido los modos, modales y maneras de algunos políticos, nos dieron el cante de que los dados habían caído sobre la piel de toro y ya eran inamovibles para nosotros.

Salsa política
Jose Maria Barrionuevo Gil. 08.06.19 Ampliar
En principio podemos estar tranquilos, porque no vamos a hablar de sopa boba ni de, ¡por favor!, pesebres. Ya sabemos que hay guisos más escuálidos, más duros, más resecos, más acartonados, más reacios y que no pueden ser tragados. También sabemos que un adobado, un jugoso empanado, un aderezo a la romana, una guarnición (con perdón) ... pueden hacernos más agradable un yantar tan colectivo como se nos ofrece, cada dos por tres, en la vida política.
Las ofertas se nos cuelan por todos sitios ya en la campaña preelectoral, que a veces empiezan sin que se hayan apagados las ascuas de unas anteriores elecciones. Este año ha sido pródigo en atizar los fogones de todos los partidos. Se trataba de mantener el fuego tan divino, para que nadie tuviera que alzarse para robarlo a los cielos, en un asalto sin precedentes, y que los demás dijeran que se estaba jugando sucio. El problema lo hemos tenido en que “las prisas son malas consejeras” y en esta carrera electoral, los candidatos, además de tragar millas, han intentado hacernos tragar máximas, consignas, mantras... y hasta dicterios, en una frenética carrera que ha dejado en ridículo las vertiginosas carreras de los programas televisivos de masterchefs, de chefs y de minichefs.


Nuestras doloridas retinas
Jose Maria Barrionuevo Gil. 24.05.19 Ampliar
“¿Qué tienes en la mirada?” es una obra de Pedro Muñoz Seca, en la que nos monta una historia de hipnotizadores y de sus hipnotismos. Hoy día nos cuesta trabajo desembarazarnos de nuestras miradas, porque el mundo de la imagen visual nos trae de calle, y de casa y de bar y de todo cuanto se tercie, porque seguimos servilmente con un condicionamiento clásico que se nos retuerce ya en condicionamiento operante y estamos verdaderamente hipnotizados por un sinnúmero de pantallas y pantallazos. Es que las pantallas con su poderío nos pueden. Sin embargo podemos recuperarnos y ser conscientes de las imágenes que nos llegan y también poder buscar y desentrañar qué imágenes se nos sirven.
A duras penas y con cierto trabajo pudimos hacer un recorrido por algunos noticiarios el día Primero de Mayo, día del trabajo y de los trabajadores y de las trabajadoras. Para nosotros fue una sorpresa, verdaderamente sorprendente, tal como está el patio, que en TVE1 nos informaran, dentro de un orden, tan bien de la Jornada Sindical y sus manifestaciones. Observamos, con un poco de extrañeza, cómo se nos informaba de las distintas movidas sindicales del día. Pudimos ver que nos servían imágenes de las  manifestaciones legales y callejeras de diversos y distintos sindicatos, unos seis que tienen una representación relevante en nuestra piel de toro. También se nos informó de diversas manifestaciones obreras en varios países del mundo.


“El  manantial  de  la  doncella” (y 2)
Jose Maria Barrionuevo Gil. 19.05.19 Ampliar
Como todos sabemos, un manantial es, en general, “una fuente natural de agua que brota de la tierra o entre las rocas”. De todos es conocido el tema, ya que nos atrae especialmente, pues en los manantiales el agua se nos ofrece naturalmente filtrada, sin más máquinas artificiales que se tengan que tomar las consabidas molestias. Siempre recordaremos aquel balde de zinc, lastrado en un lado del asa para que, al llegar al fondo del pozo, se volcara y recogiera con facilidad el agua que ya venía filtrada. ¡Cómo nos ayudaba la garrucha, aunque no nos cantara, para que no tuviéramos que subir el cubo a pulso!
 No se nos olvidará que, cuando apretaba el verano y el pozo que nos servía el agua venía a menos o a nada, íbamos a una finca vecina, que tenía una minilla, un poco larga, estrecha y bastante oscura, donde fluía el agua tan fresquita y transparente, que se daba con toda nuestra paciencia y nos dejaba beber, allí mismo, de aquel manantial. Luego volvíamos hartitos y satisfechos, con el cántaro y los botijos llenos, para nuestra casa.

“El  manantial  de  la  doncella”

Jose Maria Barrionuevo Gil. 11.05.19 Ampliar
Volviendo atrás podemos recordar que “volver atrás es bueno a veces”, como nos decía una canción de aquellos tiempos. Lo que pasa y nos pasa es que no siempre volvemos para remediar, para recoger los frutos de lo que sembramos, para vernos con los amigos de entonces, para engrasar nuevamente nuestras vidas de buenos afectos o para la ITV (Inspección Temporal de aquel Vecindario)...
Con el favor de una sesión de cineforum, hemos podido ver la película de Ingmar Bergman “El manantial de la doncella”, ya que se nos escapó, en aquel entonces, porque estábamos en la mili. Sabemos del imaginario y tribulaciones del autor y director de esta genial película, que obtuvo el Oscar a la mejor película extranjera. No nos esperábamos menos, porque hay visiones que hacen un verdadero travelling histórico, que se nos sirve en la bandeja de cualquier tiempo, para poder aprender  de aquello que nuestra falta de asistencia dejó atrás y sin poder contemplarlo en la vorágine de estos años, que nos hemos ido echando a las espaldas, quizá, sin más miramientos ni más contemplaciones.

Antología primaveral del 2019
Jose Maria Barrionuevo Gil. 04.05.19 Ampliar
“No la toques más que así es la rosa” nos decía, hace bastante tiempo, Juan Ramón Jiménez, sin saber lo que nos podría pasar cualquier día de estos. Porque estamos en primavera, porque ya hasta ha llovido fieramente, porque ya hasta ha salido el Sol sin despeinarse, porque ya todas las flores han tenido que aguantarse las ganas y que pasara a mejor vida este invierno tan loco que hemos tenido: en enero, tan “seco y 'helaero”, como siempre, y en febrero, “buscando la sombra” corriendo, y en marzo, terriblemente “ventoso”, y en abril, febrilmente “lluvioso”, que “hacen mayo florido y hermoso”...
Sin embargo, un amigo nuestro nos ha contado que, en un arriate de su casa, le ha florecido, premonitoriamente, el mismísimo sábado pasado, largo día de reflexión preelectoral, una hermosa rosa roja, que al parecer estaba deseando levantar cabeza.

Diversidad y perversidad
Jose Maria Barrionuevo Gil. 26.04.19 Ampliar
Ahora, que nos estamos volviendo hacia la Naturaleza más por interés que por vocación, ya que perdimos el norte y olvidamos lo que debíamos tener más cerca y más en cuenta, volvemos a sufrir en nuestras carnes y hasta en nuetra inteligencia los desmanes de los debates.
La Naturaleza marca la diferencia y nos marca las diferencias, pero, una vez más, las élites nos las corrigen estableciendo y estabulando las desigualdades. La libertad de los liberales no es la libertad de todos los demás, sino una libertad-traje hecha a medida de unos pocos. A los demás se los puede comer el frío por los cuatro costados. En nuestros años jóvenes, nos contó un amigo, que en los países del Este de Europa, unos turistas españoles, compañeros de viaje, se pusieron a despotricar de los países “socialistas”, con razones pero con ciertos modales, y nuestro amigo les tuvo que decir si habían pensado que Marruecos era un país capitalista. Y de la India ni hablamos.

No somos esclavos de nuestros genes (y 3)
Jose Maria Barrionuevo Gil. 20.04.19 Ampliar
Más de una vez nos han sorprendido las noticias con la gestión que estamos haciendo de este terruño tan redondo (que les ha salido a algunos), pero que a la inmensa mayoría nos toca darnos de bruces con las aristas. Siempre se ha dicho que la gente a la que le falta flexibilidad tiene una mente cuadriculada. Esta dotación de rigidez, de ver los hechos sin profundidad, en una superficie plana, sin profundidad alguna, puede estar predispuesta por los genes, que en muchos casos detentan un poder nada despreciable. Sin embargo, como ya hemos podido comprobar, la genética no siempre nos induce con un determinismo insoslayable.
Ahora bien, cuando el ambiente, sobre todo educativo y especialmente el familiar, puede ayudar a que todo el mundo pueda comportarse debidamente y en conciencia, a pesar de las circunstancias sobrevenidas, no se da por mal trabajo el poder abrir las mentes y ensanchar la mirada, sin prejuicios ni intereses inconfesables. Sin embargo, ya nos lo advertía Berganza en El coloquio de los perros, de parte de don Miguel de Cervantes: “Hacer y decir mal lo heredamos de nuestros primeros padres y lo mamamos en la leche”. De todos es sabido el dicho tan popular de “la mala leche”, que nos hace considerar que ese “don” es precisamente adquirido en el ambiente y no otorgado por la genética.

No somos esclavos de nuestros genes (2)
Jose Maria Barrionuevo Gil. 13.04.19 Ampliar
Ya sabemos que no todos nuestros genes gozan de la misma facilidad de ser reconducidos y mostrar su mejor aspecto, o sea, su aspecto humano. Sin embargo, ya nos avisó Steven Pinker, psicólogo experimental, científico cognitivo y lingüista, afirmándonos que estamos programados para mejorar nuestros genes. Sin embargo, a pesar de haberse casado tres veces, no ha tenido hijos para poderle facilitar una dinámica genética a su descendencia. Parece ser que ha dicho que “si a mis genes no  les gusta, que se tiren de un puente”. La genética no es tan maleable como nos gustaría, pues a veces se pone tozuda.
La epigenética se define como el estudio de los mecanismos que regulan la expresión de los genes que establecen una relación entre las influencias genéticas y las ambientales, relación que termina configurando un fenotipo. Pero ya sabemos también que no tenemos todas  esas influencias a nuestra disposición.

No somos esclavos de nuestros genes(1)
Jose Maria Barrionuevo Gil. 06.04.19 Ampliar
Hace más de un mes pudimos asistir a una conferencia de María del Carmen Álvarez Herrero, profesora de la UMA, que nos habló sobre un tema que ya, desde hace tiempo, nos viene ocupando a todos por distintos motivos. Desde que Mendel se metió a estudiar unos guisantes, siempre nos ha inquietado el tema de la herencia genética, que no tiene muchos problemas legales, como otras herencias, pero sí nos puede tocar y comprometer en lo personal y en lo social.
”Desde el descubrimiento del ADN, como la molécula de la vida, se ha dado un gran protagonismo a los genes en detrimento del ambiente, argumento perfecto para sentirnos víctimas de la herencia que nos han legado nuestros antepasados... Sin embargo la moderna ciencia de la Epigenética nos dice que los ''interruptores'' que encienden y apagan los genes son estímulos procedentes de nuestro entorno externo (alimentos, hábitos de vida...) e interno (emociones, actitudes, creencias...). Estos estímulos pueden producir cambios funcionales en los 'genes diana' y por ello podemos aprender a activar 'genes positivos' y a desactivar 'los negativos'. Así se abren muchísimas posibilidades para mejorar nuestra salud y expandir el potencial humano. La ciencia está confirmando lo que la intuición milenaria de muchas culturas, desde hace tiempo, nos han ido legando sobre la relación entre la calidad de nuestras actitudes, pensamientos y emociones con la salud y el bienestar...

Mil gracias y perdones
Jose Maria Barrionuevo Gil. 31.03.19 Ampliar
Ahora, precisamente, que estamos con las neuronas alteradas, porque no nos encontramos a gusto, porque el estado del bienestar se nos ha ausentado y nos ha dejado huérfanos, porque la inquietud nos mina el alma, porque tenemos miedos, porque tememos qué nos pueda deparar el futuro y qué podemos hacer con nuestro futuro próximo, suponiendo que tengamos futuro, nos viene López Obrador y nos solicita que pidamos perdón.
Ahora, que nos ha pillado con la boca caliente y se nos han calentado las rotativas y los medios nos están toreando a todos, porque hay algunos que ya hasta embisten, se nos dice que hagamos algo más doméstico como puede ser el pedir perdón. Las gracias y los perdones han sido y son nuestras señas de identidad, son artilugios de nuestro constante andar por casa y fuera de ella. Precisamente porque nos gusta agradar y no darle mayor importancia a los fallos propios y ajenos, podríamos contar cuántas veces al día damos las gracias y hasta pedimos perdón, e incluso decimos: “no es nada”.


Sensibilidades municipales
Jose Maria Barrionuevo Gil. 17.03.19 Ampliar
Como a todo el mundo le gusta moverse, unos amigos se han desplazado con el IMSERSO y han hecho un viajito de pocos, pero fundamentales días, ya que les ha cogido de lleno la huelga general del 8 de marzo, bajo la responsabilidad de muchas mujeres.
Al día siguiente de su llegada al pueblo, por la mañana ya les llamó la atención, cerca del puerto, una pegada de carteles convocando para la concentración del día 8 de marzo, ante el Ayuntamiento de Vinaroz, en la plaza Parroquial. Siguiendo su paseo se volvieron a cruzar con algún que otro cartel espontáneo que recordaba la misma convocatoria.
El día siete de marzo, pudieron observar que ante el Ayuntamiento se estaba proyectando un informativo sobre la dolorosa historia de las mujeres maltratadas, con el subtítulo de “Podría ser yo”. También esa misma tarde, en una gran explanada, junto al mar se encontraron una enormidad de bragas blancas, que suponemos que habían sido expuestas en la vía pública para aquellos hombres a los que solo les gusta ver bragas,  a pesar de que en la vida social hay otras ofertas culturales y sociales. Claro que también podemos pensar que a muchos hombres les gusta ver las bragas quitadas y por eso allí tenían de sobra, porque había más que para una cada día del año.

¡Mujer tenías que ser!
Jose Maria Barrionuevo Gil. 02.03.19 Ampliar
Gracias, mujer, por todos estos años que te dignaste compartir con nosotros. No te habíamos conocido antes, porque nos separaban los años y los kilómetros. Sin embargo, cuando supimos de tu vuelta, nunca nos hubiéramos imaginado qué clase de persona eras. Nos hablaban de ti y de tu niña, pero sin ningún énfasis. Sucedió que decidiste volver de Barcelona, donde habías pasado casi todos los años de tu vida. Te encontraste con un pueblo crecido y muy distinto, pero apenas conocías a nadie. Con ochenta años a las espaldas ya había que buscar con mucho detenimiento las amistades y familiares de tus años jóvenes. Era como empezar de nuevo, rastreando por aquí y por allí y construyendo un nuevo círculo de amistades, porque eso sí, tu corazón era demasiado grande.
Nos revelaste que los años más felices de tu vida fueron los años de la nefasta guerra civil, porque huisteis a los montes de Málaga y allí tus jóvenes años conocieron la libertad de la naturaleza, mientras los demás se mataban unos a otros en los frentes y fuera de los frentes. Por suerte, no os jugasteis la libertad en la huida de la traicionada y masacrada “Desbandá”. La ciudad se había vuelto ingrata en manos de los vengativos represores, que no perdonaron a la “Ciudad del Paraíso”. Sin embargo, al volver al pueblo, la sangre de todos había agriado el carácter de todos.
Antes de irte a la aventura catalana, hiciste de todo, hasta trabajaste en una fábriquita de fideos en los años duros de la postguerra. En esos años, te nacieron tus dos hijos, el niño y la niña, que se te fueron en brazos de la parca antes de cumplir los cinco años. La muerte había cogido vicio y te quedaste sola, con un marido que no te merecía. Pero la tradición te hizo seguir sus pasos, a pesar de que él no acompañaba los tuyos. A todos sitios que ibas eras una mujer de bandera, como sabemos, también, por todas tus fotos, pero no reconocida ni admirada en tu desangelado hogar.

La pícara Justina
Jose Maria Barrionuevo Gil. 24.02.19 Ampliar
No debe ser muy ancestral nuestra patria, porque aquí ha venido, ha pasado y se ha ido tanta gente que parece que solo quedan los incondicionales o los que, por lo que fuera, no les iba mucho la marcha. Desde siempre, en el fondo, parece ser que el sentimiento patrio que ha hecho  permanecer por estos lares al personal ha sido una consigna de tranquilidad, como fue aquella de "España, sin ir más lejos", por no abandonar, entre otras cosas, supuestamente, nuestro espacio o zona de confort. Por aquí nos hemos acostumbrado, y ya va para largo, a tomarnos distancia para no tener muchos problemas, sobre todo con la justicia, porque cuando la justicia se pone de pie con sus aperos, es de temer. Es ya un emblema patrio aquel dicho de que "el que hace la ley, hace la trampa". “Aprovechó mucho en la facultad de leyes, y decía algunas veces que los libros de leyes le parecían un hermoso vestido de oro, triunfante y maravillosamente precioso, que estuviera bordado de mierda...porquería y ruindad” (François Rabelais, Gargantúa y Pantagruel).

¿A qué volver?
Jose Maria Barrionuevo Gil. 03.02.19 Ampliar
Nos da la impresión de que ya todo el mundo está de vuelta. Al parecer, ya casi nadie soporta una carga tan pesada o una empresa  tan difícil como la del futuro. Para nosotros la política ha dado las espaldas a aquellos mantras que nos hablaban de “la lista más votada” o del “tripartito”. La historia próxima se teje de olvidos y se les antoja de antifuturo, precisamente ahora que tocaba reflexionar y no solo cambiar.
Ahora que todo está consumado para una temporada, porque nos hemos hartado de consumir mantras que no argumentos, escenas desolada y desérticamente campestres que no ecológicas, con su ideología de género tan subliminal que había que analizar si entre los caballos había alguna yegua, y que el juego ha terminado y cada uno a su casa antes de que le pongan puertas al campo.
Ahora, o dentro de poco, nos podemos dar cuenta de que cambiar por cambiar era solo cambiar de sentido y no de dirección. La buena dirección no nos parece que sea el sentido contrario. Volver a las andadas que no por andar, a los privilegios que no a las leyes comunes, a las desigualdades que no a las diferencias, a las etiquetas que no a los contenidos... no es cambiar, es imitar casi mecánicamente lo que nos pasaba o lo que nos están preparando que nos tiene que pasar.

Día  escolar  de  la  no  violencia  y  la  paz. (año 2019)
Jose Maria Barrionuevo Gil. 26.01.19 Ampliar
Querido Día 30 de enero del 2019: Esperamos que al recibo de esta te encuentres bien, o sea, como nuevo. Nosotros seguimos por aquí con muchas dificultades y sin querer dar crédito al asunto del correr del tiempo, que siempre nos coge la delantera. Como este año sabemos que llegarás a tu debido tiempo, queremos no pasar por impuntuales; sin embargo queremos puntualizarte algunas cosas. Sabemos que eres diligente y siempre nos llevas un poco a rastras. Sabemos que lo tuyo no es la violencia, pero nos sentimos violentados por la violencia que algunos se toman incluso, sobre todo, con quienes comparten su vida, arrebatándoles un trozo, nada despreciable, que les pertenecía.
Un amigo nuestro, maestro de Segundo de Primaria nos contó que en su clase, en 1984, haciendo textos libres con sus chicos y chicas, se ponían a corregir colectivamente los textos de creación literaria (ya que así suena muy bien) de sus compañeras y compañeros. Un día, para que sonara mejor, como siempre, se pusieron a corregir un texto que entrañaba cierta dificultad. Como el maestro no quería solucionarles el problema, hicieron foro. La parte del texto, que necesitaban corregir, venía a decir más o menos así: “El lobito era muy bueno y volcaba los cacharros de beber”. Ante esta frase, que no estaba bien construida del todo, se pusieron todos a pensar la manera de arreglarla. Para ello, nuestro amigo propuso que los niños y niñas (34 en total) pensaran frases que tuvieran la misma estructura, es decir, dos oraciones unidas con la conjunción copulativa “y”.

Sartas y ráfagas
Jose Maria Barrionuevo Gil. 19.01.19 Ampliar
Cuando estábamos en la mili se aprendían cosas que se les habían pasado a la escuela o que la escuela no había podido atender, a pesar de ser nacional con ínfulas de nacionalismo. Eran años grises por el color de la ropa de los policías y años caquis por el color de los uniformes de la mili y de la milicia. En la mili nos enseñaban a escaquearnos, a camuflarnos, aunque en los desfiles los soldados altos iban en los primeros puestos, siendo los bajitos, los que mejor se podrían escaquear, los que quedaban condenados a ser la cola de la serpiente, eso sí, caqui.
En un receso de las clases teóricas, un compañero nos comento: - “Fíate, vieho”, hay que tener mala leche para inventar un fusil que, además de tener varias opciones: seguro, tiro a tiro y ráfaga, se carga solo después del primer disparo, porque aprovecha el retroceso y se carga de nuevo alimentándose del cargador

Autarquía  permanente  revisable
Jose Maria Barrionuevo Gil. 12.01.19 Ampliar
Hace ya más de cinco años, pudimos leer un artículo sobre el tema de la clase de religión en la escuela. El cardenal Rouco pedía a padres y madres que solicitaran todos los años su preferencia por la Enseñanza Religiosa. El artículo terminaba de la siguiente guisa:  “Cada año es cada año, pero siempre será nuestro mérito reconocernos a pesar de los cambios y no por la foto fija a que nos quieren someter con la muy discutida nueva Ley de Educación, LOMCE, que parece una réplica del antiguo Santiago y cierra España”.
Podemos pensar que el apostol Santiago no vino a España, porque no le dio tiempo a salir de Palestina. Además casi todos los sacerdotes saben de sobra las razones históricas que se aducen para tal afirmación. Sin embargo, eso no quita, si en algún momento los discípulos del Apóstol en su huída trasladaron su cuerpo lo más lejos posible de los territorios, donde la nueva religión era perseguida. Así, no es de extrañar que vinieran hasta un lugar cercano, precisamente, a Finisterre.

Ni  alopatía  ni homeopatía, sino todo lo contrario
Jose Maria Barrionuevo Gil. 05.01.19 Ampliar
A veces nos suceden cosas y cositas que nos llegan sin avisar. Se trata de derivas de encuentros, de conversaciones, de eventos y hasta de los cuatro vientos. Ahora que se ha emprendido una campaña casi institucional contra la homeopatía, se nos ha venido, de golpe, a la mente la temática de una mesa redonda de sindicatos sobre “Enfermedades profesionales de los maestros y profesores” que tuvo lugar en Málaga, hace la friolera, más o menos, de veinticinco años. Fue entonces, cuando pudimos escuchar el parecer más o menos de “la voz de su amo”, ya que parecía de sumo interés aclarar términos y respaldar o avalar alguna que otra justificación, ya que el ejercicio de la enseñanza dejaba en el banquillo de los lesionados a un buen número de profesionales. Era verdad que el alumnado ya no era el mismo de años anteriores y que sumaba una cierta peligrosidad y añadía riesgos para la salud de los enseñantes.

La pasión de Laura
Jose Maria Barrionuevo Gil. 29.12.18 Ampliar
Nos contaron, hace días, que Laura había venido del frío a un territorio más cálido y que su pasión era la enseñanza y su propósito, desarrollar la creatividad, o sea, abrir nuevos caminos, no volver por los siempre trillados, donde alguno que otro ya se había llevado el grano sin moler. También, el grano molido por otros a base de volver a darle a la muela de la repetición del conocimiento, ya que a muchos les encanta lo ya sabido. Memoria y creatividad son dos dimensiones humanas, sí, pero complementarias. La memoria mira hacia atrás y es capaz, con su rutina, de no hacernos aprender nada. La creatividad mira hacia delante y nos ha llevado y nos ha traído hasta aquí y nos puede seguir conduciendo los pies, aunque estén cansados.
La pasión de Laura era creadora y creativa, porque miraba hacia el futuro, que creía más que un dilatado territorio, dados sus solos veintiséis años. Sin embargo una pasión mal entendida se cruzó en su camino y le impidió seguir caminando. Una pasión inculta, con algo más que trazas de la peor historia de nuestros humanos, se cruzó con la suya en pleno siglo XXI, donde todavía resuenan los prejuicios que son capaces de enmudecer hasta a los villancicos.

NUEVAS CAMPANADAS (JINGLE BELLS)
Jose Maria Barrionuevo Gil. 22.12.18 Ampliar

¡Oh!... ¡Qué calor, qué calor,
en todo el desierto,
si la arena silva y
quema nuestros cuerpos! (bis)

Ya vamos para el Norte,
para el Sur si es preciso,
porque ya en Oriente
no nos quedan amigos.
Estamos rodeados
de todos los olvidos;
si ya no os acordáis,
ahora os lo repito.


La naturaleza en otoño
Jose Maria Barrionuevo Gil. 15.12.18 Ampliar
En muchos foros hablamos de la Madre Naturaleza. Y son precisamente los “salvajes”, nuestros hermanos, los habitantes de las selvas, que nunca habían perdido el contacto con ella, los que de vez en cuando, ya que nosotros estamos muy distraídos en estos temas, quienes nos recuerdan con la parsimonia de su vida que “somos de la Naturaleza y no que la Naturaleza sea nuestra” propiedad. La Naturaleza, silenciosamente, igual que crecen los árboles, nos brinda muchas lecciones magistrales, porque también es maestra de la vida.
La Naturaleza en otoño se nos muestra con una exuberante lección de colores, antes de echarse a dormir. Nos propone una sinfonía de hojas secas que amarillean o enrojecen antes de dejarlas caer. Los colores del otoño salen a la luz en las ramas y luego se bajan de los árboles y alfombran la tierra con la misma alegría con que las tenían suspendidas en el aire. Es por la dejadez, por el aburrimiento y hasta por el frío por lo  que son tan descuidados.
Sin embargo, hay plantas que florecen en otoño y nos ofrecen una sinfonía de colores para recordarnos que nosotros también seguimos vivos. Así podemos observar los colores de los pensamientos, de los hibiscos, de las dalias, de los crisantemos, de las bignonias... que se encargan de que no lo veamos todo gris, aunque los días se nos vuelvan grises.

La Constitución Española
Jose Maria Barrionuevo Gil. 08.12.18 Ampliar
Desde el 1978 estamos valiéndonos de la Constitución de aquel año. La Constitución Española, como dijera un amigo nuestro, “española tenía que ser”. Y henos aquí tan de calle, tan inasistidos, que no sabemos todavía qué hacer con nuestros cuerpos y nuestras almas, ya que nos parece una constitución algo etérea o espiritual. “El epíritu de las leyes” es todavía un vestido inconsútil que  no arropa a todos los españoles por igual. Parece como si no nos cubriera a todos ni tampoco a cada uno. Para unos resulta demasiado estrecho, mientras que para otros parece quedarles muy ancho, sobre todo las mangas. Los vacíos legales quedan al descubierto en su tejido que por unos lados favorece el deterioro por los roces políticos y por otros es estameña pura y dura, que parece haber salido de los telares de la Dictadura, si bien ha sido teñida con colores más vivos por unos vivos y para algunos vivos, que están al loro para aplicar la ley mordaza en muchos casos en que la palabra deja de ser expresada por aquellos que no son precisamente loros de repetición.

Leamos y hablemos de sexo
Jose Maria Barrionuevo Gil. 02.12.18 Ampliar
Hace unos cuantos días (pasados, y no “por la piedra”), nos ofrecieron, en un canal de televisión, un programa (tertulia, en la que se dejaban hablar y, por ello, nos enterábamos sin gran esfuerzo) que trataba sobre el sexo. Agradecimos desde el principio el respeto, la tranquilidad, la seriedad y formalidad de las chicas (eran más) y de los chicos. Nadie se llevaba las manos a la cabeza, pues daba la positiva impresión de que sus cabezas no necesitaban ni soportes ni puntales, porque estaban bien construidas y bastante bien amuebladas y no necesitaban de muchas mudanzas.


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