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El Oráculo  
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Pedro Biedma

Artículos publicados en malaka.es
Desalojo
Pedro Biedma. 10.11.19 Ampliar
Hace tiempo que te marchaste, con disimulo, cabizbaja y derrotada. Hoy quiero aprovechar tu ausencia para narrar, con brevedad, como fue nuestra relación de amor y odio.
No recuerdo cuándo, ni cómo apareciste en mi vida, solo sé que surgiste de la nada y te adueñaste de mi ser.
Al principio agradecía tus esporádicas visitas, tenía una nueva amiga con la que compartir mis desgracias y desventuras. En cuestión de días te convertiste en la voz cantante del dúo, tu silenciosa verborrea me cautivó y sin pensar te doné mi cuerpo, firmamos un contrato verbal e incondicional. Entonces tu actitud cambió radicalmente, tu alegría fingida tornó a la peor de las tristezas, tu simpatía desapareció por completo. Te alojaste en la mejor de las estancias, mi mente, y sustituiste, las ideas que allí guardaba, por otras cargadas de pesimismo y desesperanza. No satisfecha, bajaste hasta mi corazón y con balas cargadas de dolor, aniquilaste mis recuerdos, alegrías y esperanzas. Tus celos me llevaron a obviar a los míos, tu poder de persuasión consiguió que llegase a odiarlos. Al cabo de dos años de nuestra tormentosa relación, cometiste un gran error, ahí comenzó a fraguarse tu derrota. Era una fría noche de invierno, tus palabras retumbaban en mis oídos, repetías una y otra vez:

Si existe Dios
Pedro Biedma. 02.11.19 
Si sabes que realmente amas, es porque has conocido el odio.
Si perdonas, es porque alguna vez has ofendido.
Si eres consciente de tu felicidad, en algún momento has sentido tristeza.
Si te sientes ilusionado, algún día viviste una desilusión.
Si hoy te encuentras arriba, es porque vienes de abajo.
Si reconoces el dolor, es que en alguna ocasión has conocido el placer.
Si te encuentras solo, es porque la compañía te abandonó en algún momento de tu existencia.
Si te encanta la sensación que provoca una risa, es porque has sufrido con el llanto.
Si aprecias la vida, es porque temes a la muerte.
Si existe Dios, ¿porqué creó los dos lados de la moneda?

Verdad y Sinceridad
Pedro Biedma. 06.10.19 Ampliar
Como todos los viernes de la semana y tras acabar su jornada laboral, José se acercó a casa de sus padres.
Su madre le esperaba asomada a la ventana que daba justo a la entrada del portal, con más de media hora de antelación.
Como si con su mirada reservase  alguno de los huecos libres que quedaban en la calle, para que su hijo pudiese aparcar con comodidad. Aunque parezca mentira, siempre daba resultado. Donde Lola fijaba la vista, por uno u otro motivo, ningún coche estacionaba hasta la llegada de su primogénito.
Se bajó de su pequeño utilitario, al llegar a la altura de la ventana envió un beso a su sonriente madre quién, con suma rapidez, se desplazó hasta la puerta de la casa para abrir desde el portero automático.
De nuevo volvió a fallar, por mucho que empujó la puerta acompañando su acción con el grito de “abre nene”, no hubo manera. Resignada, como todos los viernes, recorrió los cuatro pasos que le separaban del portal y abrió directamente con la mano.

El viaje
Pedro Biedma. 22.09.19 Ampliar
Curiosamente ese día, apenas encontró retenciones en la carretera, por lo que le resultó imposible “protestar” como en él era habitual, además hubiera sido en balde, pues esta vez nadie le acompañaba en su viaje.
Tampoco logró amenazar con “quedarse todo el mundo en tierra” por la carga excesiva de su maletero, con cientos de trasto inútiles, su coche no era un “tanque” y debía de cuidar muy mucho los amortiguadores, en esta ocasión solo llevaba lo imprescindible, como a él le gustaba hacer.
Por no llevar no se colocó ni su reloj preferido, en un acto más de su generosidad absoluta, unos días antes se lo regaló a su nieto Pedro. Sí, ese al que tanto le gustaba “cabrear”, siempre sin malas intenciones, el mismo al que le solicitaba una y otra vez que le contase el chiste del galgo.
Condujo completamente a sus anchas, por el carril de la izquierda y nunca superando los límites de velocidad establecidos, todo lo contrario, no existía prisa e iba el primero, ¿para que correr más?. Si alguno quería adelantarlo, disponía de todo el carril derecho para hacerlo, pero no, ese día nadie lo hizo, ni siquiera lo intentó.

Soñar es gratis
Pedro Biedma. 08.09.19 Ampliar
Como todas las tardes aparcaron junto a su banco preferido. Él la ayudó a bajar, caballeroso como siempre, a la vez que comentó:
•    ¡Toma asiento!, cariño, ¡qué manera de sudar!, estás empapada.
Ella se secó la secreción de la frente y respondió:
•    Gracias amor, la verdad que pedalear 5 kilómetros cuesta arriba me deja sin fuerzas.
Se trataba del momento del día favorito para ambos. Llegaba la hora de hablar de sus inquietudes.
Herculana agarró la mano de Inocencio, lo miró a los ojos y le preguntó:

El chef de la esperanza
Pedro Biedma. 18.08.19 Ampliar
Pablo se considera un ser privilegiado, ya resulta complicado en nuestro tiempo tener un trabajo, y él tenía dos. Además en ambos desarrollaba la labor con la que siempre soñó, elaborar sabrosas recetas, con la única intención de que sus creaciones resultasen del agrado de sus comensales. Durante la mañana ejercía como segundo jefe de cocina en un céntrico y famoso restaurante de Barcelona. Uno que presumía de contar con dos estrellas en una guía emblemática, solo por ese hecho, la clientela estaba asegurada durante toda la temporada. La lista de espera era inmensa y las estrictas reglas de un establecimiento de tanto caché, no permitían atender a más de veinte afortunados clientes cada día, ni uno más, ni uno menos. El precio medio por persona también resultaba digno de ser incluido en un libro, concretamente, en el de los Récords Guinness.
El dueño y afamado chef casi nunca se personaba por allí, toda la responsabilidad recaía en Pablo.

Falta de civismo, de honestidad y  de educación
Pedro Biedma. 17.08.19 
Estos tres calificativos, y algún otro similar, son los que definen al conductor del vehículo que se empotró con el mío y lo dejó en estado que se aprecia en la fotografía.
Entre las 8 de la tarde del día 13 de Agosto y las siete de la mañana del día 14 del mismo mes, un conductor “bastante distraído y con el desconocimiento de los valores reseñados en el título de esta denuncia pública), aterrizó sobre la parte trasera de mi Mazda 6 (antiguo pero en perfecto estado hasta la fecha indicada). Ha dejado inutilizado el maletero y una evidente abolladura que se aprecia desde bastantes metros. Se marchó del lugar sin tener la delicadeza de facilitarme sus datos personales para que el seguro obligatorio (que en teoría debe tener) se encargue de solucionar el problema. Eso sí, limpio y pulcro tiene que ser pues no ha quedado ni huella de su vehículo.  
Mi coche estaba estacionado en la Avenida Cristóbal de Colón, en la zona derecha (dirección Churriana hacía el centro Alhaurín).  Lógicamente el suceso está denunciado a la Policía Local y solicitaré una revisión en el Ayto. de las cámaras de tráfico. El golpe ha sido tremendo con lo que debe de haber ocasionado un gran ruido.
Conocedor de que existe gente honrada, honesta y educada (con excepción de este individuo/a), desde aquí RUEGO A QUIEN HAYA PRESENCIADO EL INCIDENTE Y PUEDA APORTAR CUALQUIER DATO ÚTIL, se ponga en contacto conmigo en el e-mail pbiedma@hotmail.es o directamente a la policía local. Recompensa no puedo ofrecer, pero sí todo mi agradecimiento. Esta noche el golpe se lo han dado a un vehículo, es decir, algo material y prescindible, pero mañana o pasado la víctima quizás sea un ser humano.

De puntillas
(Jotabé pentadecasílabo)
Pedro Biedma. 16.07.19 
Me despojé de mis preocupaciones una a una,
invité a mi fiel e inseparable amiga, la luna.

Abrí mi alma de par en par y saqué un par de sillas,
rodeé mi corazón, ella acudió de puntillas.
Me confesó su secreto, yo besé sus mejillas,
márchate querida amiga, al lugar donde tú brillas

Lo importante en esta vida, es mantener la ilusión.
Yo amo al sol y será mío, esa fue su confesión.

Apareciste tú, radiante, bella, mi fortuna.
Te invité a entrar en mi alma, tú lo hiciste de cuclillas.
La sellé con amor, ya reinas en mi corazón.

Pedro Biedma17-2-19

Río y arroyo
Pedro Biedma. 06.07.19 Ampliar
Comencé siendo un río que descendía sin parar,
preocupado simplemente, por no bajar mi caudal.
Observé como mi cauce, invadieron dos personas,
no paraban, no cesaban, de besarse y sonreír.
Un sentimiento extraño me invadió,
comprendí en ese instante que me faltaba el amor.
Distinguí un arroyo que avanzaba a la par.

Se necesita ayuda para tratamiento contra el Parkinson
Pedro Biedma. 29.06.19 
Hoy no pido ayuda para mí, lo hago para una amiga que lo necesita ayuda de verdad, espero vuestra comprensión y solidaridad. Os dejo el texto integro y desesperado de su hija, además es una gran escritora aficionada. Gracias de antemano por vuestra solidaridad.
Mi madre lleva 15 años viviendo con tratamiento desde que le diagnosticaron Parkinson, una enfermedad neurodegenerativa que tiende a empeorar con el tiempo las funciones motoras de la persona. Recientemente pidió cita en un hospital de Madrid para realizarse unas pruebas que indicarían si es o no apta para un tratamiento novedoso que quita los temblores y paraliza el curso de la enfermedad. Tras los análisis determinaron que Pilar era apta para realizarse la cirugía, una cirugía sin riesgos en el que se da de alta al paciente el mismo día de la operación.
Hay más de 30 tipos de Parkinson y solo el de mi madre tiene cura por ahora, pero no podemos costearnos los 20000 euros de la operación. Es por ello que he creado esta página, para que cada uno pueda aportar su granito de arena para ayudar a Pilar a cumplir su meta y vivir una vida mejor. Se pueden hacer ingresos en Facebook.


Género gallina
Pedro Biedma. 09.06.19 Ampliar
Año 2.006, una nueva vida comenzaba para varias familias en una urbanización de Alhaurín de la Torre. El nombre de la calle auguraba que se alternarían días de calma con otros de tempestades.
En el número X una familia con sello, educación e inteligencia inauguraba su andadura, en una casa contigua un ser inculto, maleducado y con una arrogancia que solo él era capaz de distinguir, empezaba su andadura.
La familia que habitaba el número X vivía  feliz y contenta, en cambio su vecino, un señor nacido en algún pueblo de la provincia, se desvivía por acaparar la atención de los nuevos vecinos. Su única preocupación consistía en hacer saber al resto que el pobre incauto era el líder de aquel recinto.
Al principio fueron muchos los que se dejaron llevar por sus ininteligible verborrea.
Consiguió el apoyo de varios sumisos, que poco a poco le fueron abandonando.

Desde que él marchó
Pedro Biedma. 07.06.19 Ampliar
Desde que él marchó,
mi corazón le llama,
recuerda que le arropó
como el rocío a la retama.

Desde que él marchó,
los jilgueros van llorando,
uno de ellos me susurró,
dile, que seguimos esperando.

Inesperado regalo
Pedro Biedma. 02.06.19 Ampliar
Hoy, como casi todos los mediodías, llegué a casa, acompañado de mi triste figura.
En mi rostro se dibujaba el significado de la palabra malhumor, como casi siempre.
Por mi mente viajaban a toda velocidad, cientos de pensamientos, todos negativos, como casi siempre.
Un par de besos a mi mujer, un par de preguntas rutinarias y poco más, las palabras a veces me abandonan.
De repente, aparecen mis hijos, su cómplice madre observa en silencio. Me obsequian con un inesperado regalo, un pequeño y gran detalle que hace dar un vuelco a mi corazón.

Luna nueva
Pedro Biedma. 26.05.19 
La oscuridad reinaba en el interior de aquella recóndita y milenaria cueva. Ella irrumpió, majestuosa y resplandeciente, la lobreguez comprendió que sería inútil luchar, resignada marchó hacia la nada.
Una risa jubilosa retumbó en la oquedad.
La noche y yo, testigos privilegiados, nos cruzamos cómplices miradas de satisfacción.
La luna, avanzó hasta la cuna plateada que presidía el lugar, tomó a su hijo en brazos y besó con ternura cada poro de su cuerpo.
 El pequeño, rubio como el sol, reflejaba en su blanco rostro, un cristalino gesto de felicidad.
Tomó asiento en una vieja silla de nácar, apoyó al niño sobre su pecho y le susurró al oído.
•    ¡Hijo!, otra semana más para nosotros dos, dejemos que la humanidad siga creyendo en la Luna Nueva.     
La noche me dedicó un guiño, en voz baja comenté:
•    Será nuestro secreto, amiga mía.


Bienvenido V
Pedro Biedma. 19.05.19 Ampliar
Contemplaba absorto la enorme belleza que posee la caída del ocaso, sentado en un viejo e incomodo banco de estación, se sentó junto a mi y tuvo que recurrir a una tos forzada para llamar mi atención, inmediatamente me disculpé y saludé. Se trataba de un señor de mediana edad y sobre todo con ganas de hablar, era una de esas personas que te hacen dudar sí es cierto o no el dicho de “habla hasta por los codos”. Tras corresponder a mi saludo se presentó, mejor dicho, me relató su vida en apenas quince minutos, lo que tardó en aparecer mi tren. Me susurró al oído que algo le perseguía desde su nacimiento y estaba seguro de que sería el causante de su muerte, yo no lo tomé en serio, pero me apetecía oír su historia, seguramente victima del aburrimiento acumulado tras dos horas de espera en aquel lugar.

Partido final
Pedro Biedma. 04.05.19 Ampliar
Cansado y agotado por su eterna contradicción interna, reunió a su razón y a su corazón y les planteó un reto muy particular. Deberían enfrentarse en un partido de fútbol, eso sí, con unas reglas distintas a las habituales, el equipo perdedor asumiría todas las consecuencias.
En caso de que venciese el corazón, su cuerpo seguiría luchando hasta agotar todas las posibilidades. Si ganaba la razón, todo habría acabado para él. Ambos aceptaron su propuesta sin dudar.
El partido se disputaría dos días después, cada uno de los equipos utilizaría a los dos únicos jugadores que le quedaban.
El estadio sería “El destino cruel de la vida”, arbitraría la implacable “injusticia”.
Llegado el momento, saltaron al campo “la fe” y “la esperanza” por parte del corazón, el equipo de la razón lo formaban “las ganas de no vivir” y “el dolor intenso”, como exclusivo espectador se encontraba su cuerpo.

Agradecimiento a EL ABC
Pedro Biedma. 20.04.19 Ampliar
Nunca imaginé que los avatares de la vida me llevaran a estar allí, pero por capricho del destino, sucedió. Recuerdo como un oleada de cariño me cubrió nada más llegar, mi timidez resurgió de la ola y se mostró en todo su esplendor. Las palabras me abandonaron en esos instantes, el llanto interno ocupó el lugar que les pertenecía.
Yo, que siempre hice gala de mi prepotencia, ahora me sentía un ser ridículo e insignificante.
Creo que esa mañana despedía para siempre al “orgullo” que tantas veces ocultó mi verdadera realidad.
Vestía un viejo chándal azul o al menos eso creo, llegué a ese lugar desesperado y nunca imaginé un recibimiento tan cálido y vivificante.

Cristo de Viñeros
Pedro Biedma. 14.04.19 Ampliar
Con una enorme cruz te cargaron,
mecen con garbo tu trono,
las lágrimas me abandonaron,
pero a tu paso me emociono.

Como surcos de viñedos,
las promesas te imploran ruegos,
el enfermo que lo sanes, el invidente no ser ciego,
tú oyes todos a un tiempo, suena el himno de Viñeros

En una de tus paradas,
algo llama tu atención,
en medio de la riada,
una voz fuera del guión.

Un par de poemas
Pedro Biedma. 08.04.19 Ampliar
Todo un honor
(Rima Jotabé con versos pentadecasílabos)  

Desde una silla de nácar, observa con tristeza,
yo acaricio sus canas, con suma delicadeza.

Regala una sonrisa, que colma mi corazón.
Le pregunta a su memoria, ¿quién será este varón?
Soy tu niño yaya Lola, ya he dado un estirón.
Perdóname hijo mío, a veces pierdo la razón.

Besos furtivos
Pedro Biedma. 30.03.19 Ampliar
Tomó aire y suspiró, lentamente giró la cerradura que permitía el acceso a su hogar.
El camino desde el portal a la segunda planta de su edificio parece tener cada vez más escalones y la altura de los mismos parecen incrementarse día a día. Inmediatamente acudió a la nevera para tomar un gran sorbo de agua fría, directamente de la botella, de todas formas solo ella la utilizaba. Tras refrescar su rostro, encendió la televisión para no verla, abrió la ventana de su sala de estar y acompañada de su abanico, tomó asiento en su vieja mecedora. El día resultó agotador, desde muy temprano llegó a casa de su íntima amiga Carmen para ayudar con los preparativos de la fiesta en honor a Luis, el marido de esta. Hoy cumplía 68 años, no faltó de nada, comida y bebida de sobra. Un buen rato de cantes, bailes y chistes y como no, unas partidas de su juego preferido, la lotería, a la que seguramente y con el transcurrir del tiempo, le falte algún que otro número. María siempre sospechaba que el 14 no se encontraba dentro de la caja de zapatos que protagonizaba el papel estelar de bombo. Finalmente brindaron con cava y comieron un trozo de una deliciosa tarta casera, preparada según una receta secreta que solo conocía Ana, otra de sus amistades conservadas desde la infancia.

Feliz día del padre
Pedro Biedma. 25.03.19 
En días como hoy cuando mis hijos y mi mujer me felicitan te echo mucho más de menos, ¿te acuerdas cuando te regalaba los tarros de colonia de aquellas marcas antiguas ?, bueno a ti te gustaban o al menos así me lo hacías ver y siempre decías "a mi para que me compras nada" , aunque yo sé que en el fondo te gustaba, y no era por la calidad del regalo sino por el hecho de decir: "se han acordado de mi", porque aunque quisieras hacerte el duro, todos sabíamos que tenías un corazón grande, blandito y muy generoso, (sabes que cuando veías alguna película emotiva, siempre se te escapaba alguna lágrima, aunque intentaras disimularlo y yo hiciera como el que no me daba cuenta para que no te avergonzaras).
Bueno no me enrollo más que al final al que se le va a escapar alguna lagrimita es a mi, sólo decirte "FELICIDADES PAPA" y ya sabes que en mi cuarto de baño, todavía tengo algunos de esos botes de colonia tuyos, aunque me temo que ya estarán un poco añejos.
P.B. 19-3-2016

Háblame Málaga
Pedro Biedma. 09.03.19 Ampliar
Siéntate aquí a mi vera,
que te pueda yo admirar.
Empalaga mis sentidos
con tu olor a tierra y mar.

Embriágame de placer,
con tu arte al caminar.
Muéstrame tu belleza
date una vuelta entera, que te quiero contemplar.


Mi añorado Kas
Pedro Biedma. 17.02.19 Ampliar
 –¡Papá!, ¿qué diferencia existe entre nuestro perro Kas y nosotros?
Nada más llegar a casa, mi pequeño me asaltó con dicha pregunta. Tras deshacerme de mi incómoda chaqueta, lo invité a sentarse en nuestro rincón del salón preferido, donde dilucidábamos las cuestiones importantes de la vida.
Tras pensar fríamente, llegué a una conclusión. A la conversación se unieron mi esposa y mi querido Kas.
 Los tres pendientes de mí, a la espera de que me pronunciara. El perro entendía perfectamente de lo que estábamos hablando. Así que sin más dilación comenté:
-    Los animales, al igual que los humanos, sienten, padecen, se alimentan, sueñan, lloran, muestran felicidad, son celosos, caprichosos, etc. En cuanto a las diferencias, yo las resumiría en dos:
No tienen la posibilidad de expresarse mediante nuestro lenguaje, aunque sí nos comprenden a la perfección, creo que esto es algo que les crea una gran impotencia.

La partida de ajedrez
Pedro Biedma. 08.02.19 Ampliar
Por fin llegó el domingo, Julio se encontraba exultante de felicidad pues tocaba visita familiar, hoy vería a su único hijo Pablo y con suerte a su nieto Julian. A sus ochenta años pocas cosas alegraban ya su vida, para ser exacto solo dos, la ya mencionada visita dominical y la partida nocturna de ajedrez con su amigo de habitación al que él llamaba simplemente “mala cara”. Había sido siempre un apasionado y gran jugador de este juego, pocas personas podían presumir de haberle vencido alguna vez.
A las once de la mañana y puntual como siempre, apareció su hijo, esta vez no le acompañaba Julián. Tras el beso y abrazo de rigor, ambos conversaron sobre las novedades transcurridas durante la semana, pocas la verdad. Pasada una media hora Julio le hizo una confesión a su hijo, se le notaba atemorizado y no sabía cómo comenzar a relatar lo que le sucedía. Tras unos segundos, tomó aire y comentó a su hijo que el lunes por la noche, y antes de empezar a jugar, su amigo “mala cara”, le hizo una propuesta no negociable. Esta consistía en qué si Julio le vencía, como solía hacer diariamente, le otorgaría cualquier deseo que pidiera, en cambio sí perdía, “mala cara” se apoderaría de su alma. Pablo lo escuchó, pero sin darle importancia, todos creían que ese amigo era una invención creada por su mente y alimentada por la soledad y los efectos de su avanzada edad.

El mejor padre del mundo
Pedro Biedma. 02.02.19 Ampliar
El día resultó agotador, por fin llegó a casa, casi sin fuerzas abrió lentamente la puerta y arrastrando sus doloridos pies, Juan cruzó el pequeño vestíbulo, tras un breve suspiro, depositó las llaves en el lugar de siempre. Nadie se percató de su presencia, como era habitual, en cambio él sí oyó las voces provenientes del dormitorio de su hijo donde este conversaba con su madre, las distancias eran muy cortas en su humilde vivienda. Sí de algo podía presumir Juan era de su afinado oído, prestó atención a lo que decían y lo que escuchó no fue nada agradable. Su hijo Javier explicaba a Isabel la razón por la que nunca invitaba a sus amigos a casa, le confesaba que se sentía avergonzado solo con el hecho de imaginar que su padre hiciese acto de presencia vestido de barrendero y sus afortunados compañeros lo vieran y descubrieran la verdadera profesión de Juan, él se había inventado un padre Ingeniero de una importante empresa, es decir, algo a la altura de la función que desempeñaban los progenitores de sus amigos. Además no les podría explicar que su padre no ganaba el suficiente dinero para comprarle la consola de moda con la que jugaban alternativamente de casa en casa, él siempre se inventaba alguna excusa cuando le tocaba el turno. Siguió hablando y confesando sus temores, su habitación estaba decorada con muebles muy simples y algo anticuados, muy distintas a las de sus amistades que eran enormes, modernas y no les faltaba el más mínimo detalle.

El viento silbó mi nombre
Pedro Biedma. 26.01.19 Ampliar
El viento silbó mi nombre,
lo ignoré con descaro,
tomó un disfraz de hombre,
para acudir a mi amparo.

Le agradecí su llegada,
invitándole a marchar,
¿no has oído mi llamada?,
sólo te quiero ayudar.

El candidato
Pedro Biedma. 19.01.19 Ampliar
Se trataba de la primera entrevista de trabajo de esa mañana. El futuro seleccionado, debería ser alguien que me transmitiese total confianza, compartiría con él todos los secretos de mi empresa, no podía errar en la elección del candidato.
–    ¡Adelante!, grité.
Juan abrió la puerta y le pedí que tomase asiento frente a mí.
Le ofrecí la mano y me la estrechó sin convicción, no le concedí importancia, sería debido al nerviosismo.
–    ¡Hable sobre su curriculum!, Juan.
Mientras me relataba sus conocimientos y experiencias, me dediqué a observar su aspecto y gestos.
Engominado hasta las cejas, perfectamente trajeado y emanando un agradable olor a perfume caro, pensé:

Ruego desesperado
Pedro Biedma. 13.01.19 Ampliar
Buenos días, alguno de vosotros sabéis de mí por los relatos y poemas que suelo publicar en estas páginas. Pocos me conocéis en persona, puedo definirme como una persona honrada y trabajadora. Padre de dos maravillosos hijos y esposo de una mujer a la que no le cabe el corazón en el pecho. Además contamos con otro miembro más en la familia, mi adorable Kas, quien se asemeja más a un crío que a un pastor alemán.
Hoy no vengo a relataros ninguna historia salida de mi imaginación, hoy quiero pediros un favor.
Hace años pasé por una situación delicada que me llevó a deber a una entidad financiera, la desorbitada cantidad de 1.221 euros por la hipoteca, esa que pagaba religiosamente desde 2.006, alcanzando algunos meses la cantidad de 1.300 euros.

14 de Febrero   
Pedro Biedma. 12.01.19 Ampliar
Hoy quiero confesaros algo extraordinario que ocurrió hace cuatro o cinco años, lo he mantenido en secreto todo este tiempo pero ahora me siento con fuerzas para contarlo y compartirlo con todos vosotros. Tenía esa fecha grabada en mi mente desde el lunes a primera hora, debía entregar una importante oferta antes de las siete de la tarde del viernes. Desde que recibí la orden por parte de mis superiores me concentré en ello, pasé horas y horas sin salir de la oficina, sin apenas tiempo para ir a comer algo, llegando tarde y cansado a casa, cruzando apenas un par de frases con los míos. Una cena rápida y ligera, un par de cigarros y un beso a cada uno acompañados de la frase “hasta mañana, que descanséis”. Por supuesto no tuve la ocasión de ver la televisión, la prensa, redes sociales, etc, ni un segundo, estaba centrado en mi tarea y lógicamente me perdí la noticia más importante de esa semana, aún me pregunto cómo pude obviarla. Al levantarme, media hora antes de lo habitual, una ducha para “espabilarme”, un café acompañado de mi esposa, un beso de despedida y a correr hacia la oficina, sin ganas ni tiempo de poner las noticias en la radio durante el camino, si acaso alguna de mis canciones grabadas. En el trabajo solo se hablaba de esa importante oferta, ni una sola referencia, al menos yo no la escuché, a la verdadera noticia que tenía al resto de España en vilo. Así transcurrió toda la semana, al llegar la hora prevista y como es habitual en mí, la oferta quedó entregada al cliente.

Yo quiero
Pedro Biedma. 07.01.19 Ampliar
Yo quiero calles de piedras y arena, con sus porterías imaginarias, con veinte niños pateando un balón viejo y donde no falte ese vecino cascarrabias al que todo le molesta; en lugar de estupendas y costosas consolas de juegos ficticios que solo sirven para acotar la imaginación de los jóvenes y mayores que dedican con pasión todo su tiempo disponible. Yo quiero encender la televisión y “tragarme” por imposición las viejas y antiguas películas que ponían los sábados, y no volverte loco con ese incomprensible mando a distancia que te guía por infinidad de canales cuyo contenido te importa un pimiento y finalmente eliges uno al azar que te acompaña mientras duermes. Yo quiero volver a sentir la alegría de recibir la visita sorpresa de un familiar antes que leer cientos de mensajes de texto en el móvil de personas queridas que raras veces podrás tener cerca. 

Conversación íntima
Pedro Biedma. 04.01.19 Ampliar
Entré en la habitación a sabiendas de que él se encontraba allí, esperaba mi visita. La oscuridad era total, pero mi mente estaba dotada de una visión nocturna, especial para la ocasión. No faltó a nuestra cita, le vi sonreír, llevaba puesta la misma ropa de hace algunos años. Se levantó de la silla y nos fundimos en un gran abrazo, ese que no nos dimos cuando se marchó. Reconocí el olor a colonia, esa que utilizaba tras afeitarse, por lo que lo besé en su cabeza y no en el rostro, como a él le gustaba. Me correspondió con un beso en la mejilla que erizó toda mi piel y me devolvió a mi niñez durante unos breves segundos. Agarró mi mano y dijo:
•    Siéntate, aquí, a mi lado, siéntate a mi vera.

Soñé que soñaba
Pedro Biedma. 30.12.18 
Soñé que soñaba y el sueño me situó de nuevo allí, en ese lugar, volvía a ser niño y él se encontraba junto a mí.
Yo, sentado bajo un enorme árbol en flor, embelesado, oyendo con suma atención las sabias palabras que salían por la boca de ese maravilloso ser, mi abuelo.
Los rayos de sol se filtraban con maestría, entre las ramas del inmenso mar que formaba la arboleda, hasta aterrizar en mis jóvenes y claros ojos, grabando en mi retina, una imagen imposible de borrar; la mágica y perfecta mezcla de tonalidades creada por el color rojizo de las flores, y el cuidado cabello canoso, de mi querido yayo.
Soñé que soñaba y en el sueño pude sentir sus labios en mi mejilla, noté como sus lágrimas, desembocaban en mi terso rostro, mientras paseaba con dulzura sus dedos por mis cabellos.
Susurró una frase de despedida a mi oído, esa que no tuvo oportunidad de realizar en aquel entonces. Después y poco a poco su figura fue alejándose hasta desaparecer de mi sueño, entonces soñé que soñaba con desear despertar, y desperté.
Tomé mi pluma y relaté mi sueño, ahora cada vez que lo leo, sueño despierto y me sitúo de nuevo allí, en ese lugar, vuelvo a ser niño y él se encuentra junto a mí.

Procesos naturales
Pedro Biedma. 23.12.18 Ampliar
Ignacio se encontraba postrado en la cama del hospital y rodeado de sus seres más queridos, sus ojos permanecían cerrados desde hacía varios días, el dolor ya no existía, en cambio sus oídos parecían entrenados para cazar al vuelo cualquier ruido que se generaba en la habitación y transportarlo a su funcional cerebro donde era procesado a la perfección.
Sus constantes vitales eran casi nulas y todos, incluido él, esperaban el desenlace final.
“Lo siento no podemos hacer nada más, es cuestión de horas”, sentenció esa misma mañana el doctor a sus familiares y, sin ser consciente, al propio Ignacio.
Cerca de la media noche una sensación de paz inmensa comenzó a invadir su cuerpo, segundos después un crujido enorme pero agradable tuvo lugar en su interior. De repente se hallaba flotando sobre su propio cuerpo, inerte y al que le besaba sin parar de llorar su amada esposa Inés, el quería tocarla y decirle que estaba ahí arriba pero era incapaz de controlar sus movimientos, impotente se miró y observó que estaba desnudo, aunque no reconocía su cuerpo, había adquirido un aspecto mucho más juvenil, su pecho carecía de los canosos pelos del Ignacio que yacía inmóvil encima de la cama.

Un triste bolero
Pedro Biedma. 16.12.18 Ampliar
El salón se encontraba repleto de bellas mujeres luciendo sus mejores galas, todas deseosas de que el príncipe de sus sueños apareciese y la rescatase del grupo de las ignoradas y fueran premiadas con un baile en el centro de la pista. De repente hizo su aparición el mejor de los galanes, el que las derrite con una sola mirada, un sueño imposible para la mayoría de ellas, se trataba, como no, de D.Tenorio (no podía llamarse de otra manera). Con su impecable frac, gomina en cantidad para marcar sus negros cabellos, bigote aturdidor igual que el de Errol Flynn y un caminar elegante como ningún otro, sin pensarlo anduvo hacia donde se encontraba ella, situada de espaldas. El agarró su hombro descubierto para que le prestara atención, sus miradas se cruzaron durante eternos segundos y sin mediar palabra alguna, se cogieron de la mano y la cintura y comenzaron a bailar, no les hizo falta hablar, sus ojos lo dijeron todo, sonaba un antiguo y triste bolero.
El lugar se convirtió repentinamente, en una pequeña caja de música antigua, donde ellos eran los protagonistas. La música de la caja cesó y ambos se despidieron hasta el próximo domingo, en el mismo lugar, ese día ella no esperaría junto al grupo de las ignoradas, ese día, Rosa, realizaría su entrada orgullosa y sonriente, acompañada de su galán, sabedora de ser la envidia del resto de señoritas.

El perro y el vagabundo
Pedro Biedma. 08.12.18 Ampliar
¡Feliz Navidad! fiel amigo,
compañero de aventuras,
otra vez serás testigo,
de un desfile de finura.

Ubicado aquí conmigo,
en un lugar de privilegio,
en nuestro palco del olvido,
sin perder el carácter regio.


La cara oculta de la Luna
Pedro Biedma. 03.12.18 Ampliar
Cuenta una leyenda imaginaria que hace miles y miles de años, habitaba en la Tierra un príncipe joven y bello como ningún otro ha existido jamás, de nombre Axión, Su padre el rey se hacía mayor y se aproximaba el momento de reemplazarle en el trono. A pesar de que todas las jóvenes solteras del reino ansiaban con llegar a casarse con él, solo tenía ojos y corazón para su gran y oculto amor, la otra cara de la Luna que por aquellos tiempos se mostraba radiante en lo alto del firmamento. Sí ya de por sí la cara que ahora nos muestra es una de las cosas más bellas que podemos presenciar, la hermosura de su cara oculta es imposible de narrar con palabras (al menos con las de este humilde escritor).
El príncipe acudía, en secreto, todas las noches y durante tres semanas, a la torre más alta de la fortaleza donde vivía, allí se sentaba y mantenía un verdadero idilio de amor con su amada, hay quien alguna vez les oyó hablar pues ella también respondía a los halagos y se confesaba enamorada de él.

Así Nací
Pedro Biedma. 27.11.18 Ampliar

Mil promesas incumplidas,
diez sorpresas porque si,
abro y cierro tus heridas,
no hay remedio, así nací.

Mil minutos de dolor,
una hora de frenesí,
causo y calmo tu furor,
no hay remedio, así nací.


Charlatán
Pedro Biedma. 18.11.18 Ampliar
Mercedes observaba, desde su ventana, la Parroquia de San Pablo Apóstol, una de las edificaciones más representativas de San Pablo del Monte, ciudad ubicada en la zona sur de México. A sus ochenta y dos años, su cansada vista no le permitía apreciar todo su esplendor, no era necesario, su mente atesoraba la imagen del monumento a la perfección. Sus recuerdos le regalaron un viaje al pasado y durante unos minutos, paseó del brazo de su amado Miguel por las calles de su ciudad. Él hablaba sin parar, mientras ella, cautivada por el verde de sus ojos, asentía con la cabeza y le interrumpía de vez en cuando:
•    ¡Calla un segundo!

La ilusión
Pedro Biedma. 21.10.18 Ampliar
Anoche me despojé una a una de todas mis preocupaciones, elevé la mirada al cielo y allí estaba ella, más bella que nunca, esperando una señal mía. Abrí mi alma de par en par, saqué dos sillas de esparto y con ellas rodeé mi corazón, grité en silencio su nombre invitándola a sentarse en mi interior, al instante se me acercó y comenzamos a dialogar. La Luna acarició con ternura mi rostro, la piel se me erizó, y sin pudor me preguntó :
–    ¿Qué piensas amigo mío ?
Se unieron a la reunión mis sentimientos más puros y el más sabio de ellos respondió en mi lugar:
–    ¡Luna!, ¿ qué es lo verdaderamente importante en esta vida ?
Ella permaneció callada unos segundos, se sirvió un vaso de mis recuerdos, y pronuncio:

El viento silvó en mi nombre
Pedro Biedma. 14.10.18 Ampliar
El viento silbó mi nombre,
lo ignoré con descaro,
tomó un disfraz de hombre
para acudir a mi amparo.

Le agradecí su llegada,
invitándole a marchar,
¿no has oído mi llamada?,
sólo te quiero ayudar.

Noche mágica
Pedro Biedma. 06.10.18 Ampliar
Mágica noche de un cinco de Enero, Juan caminaba cabizbajo, por una solitaria y desconocida. De sus ojos se desprendían, ordenadas y sin pausa, cientos de lágrimas que iban a morir en el cuello de su jersey.
La luz de una inmensa luna llena, más llena que nunca, alumbraba su deambular.
El sonido del gentío martirizaba sus oídos, Juan aceleraba sus pasos para alejarse de él. En su mente, la imagen de su esposa lamentándose de dolor y la voz temblorosa de su hijo pequeño, lanzando preguntas imposibles de responder, se repetían una y otra vez.
De repente al alzar la cabeza, una figura apareció frente a él, un señor disfrazado de Rey Mago, barba incluida, se plantó delante impidiéndole el paso.
Trató de esquivarlo pero el Rey maniobró a su par, posó su mano en el hombro de Juan, le acercó su boca al oído y le susurró:

Adrián
Pedro Biedma. 29.09.18 Ampliar
Acabó su jornada laboral y Juan salió disparado hacia casa. Era 31 de octubre y debía preparar todo esa misma tarde. Ana esperaba su llegada envuelta en una extraña mezcla de alegría y tristeza a la vez. Se trataba del primer año y jamás imaginaron que este día tuviese lugar, pero Dios así lo quiso y debían de preparar el altar con las ofrendas de bienvenida en honor de su querido Adrián.
Nada más llegar, se fundieron en un profundo y amargo beso y sin mediar palabra, se dirigieron a la habitación azul, el color preferido de Adrián, Juan permanecía frente al altar, perfectamente decorado con flores de cempasúchil, mientras Ana le entregaba uno a uno los objetos elegidos para la ocasión.
Pasta con tomate, batido de cacao, naranjas, calaveritas de dulce, así uno a uno pasaban las ofrendas de las manos de ella a las de él, con parsimonia y en silencio, ya solo quedaba el juguete preferido, su destartalado coche de bomberos. 

Cobardía
Pedro Biedma. 23.09.18 Ampliar
Me levanto como cada mañana, con el miedo de volver a encontrarme con él, ya está aquí, ya lo tengo frente a mí, me quedo aterrorizado, inmóvil, incapaz de gesticular o emitir un simple sonido.
Su rostro cruel me produce pánico, imposible desviar mi mirada de la suya, en ella existe una mezcla de rabia y pena a la vez, “aliñada con un buen chorro” de sinceridad.
Abre su boca y comienza a lanzar palabras como dardos envenenados, todos ellos tienen un único destino, mi corazón, van cargados de una dosis letal de “lucha y valor”.
Sonríe creyéndose victorioso pues ha logrado un pleno total, todos han acertado en el centro de la diana.
De repente mi mujer aparece en el cuarto de baño y pregunta:

Rescates del olvido
Pedro Biedma. 15.09.18 
Soñé que soñaba y el sueño me situó de nuevo allí, en ese lugar, volvía a ser niño.
Mi alma cantaba una canción antigua, muy antigua. Mi mente bailaba, mientras mi corazón, sentado en una silla de esparto, tocaba las palmas marcando el compás.
En el centro había una mesa con borrachuelos calientes, una voz extraviada en el recuerdo, me dijo:
–    ¡Niño, come!, que está recién hechos, son de miel, como a ti te gustan.
No pude ver su rostro, no hacía falta, era ella. Sentí el dulce tacto de sus dedos acariciando mi rostro. Bebí, hasta saciar mi cuerpo, de su fragancia olvidada hace años.
Sabedor que mi sueño llegaba a su fin, avisé a los míos:
–    ¡Dejad la juerga!, debemos volver.
Oí el sonido de una lágrima golpear el suelo, provenía de ella, lancé un beso al aire para que lo recogiese y entre sollozos le comenté:
–    Te aseguro que pronto el caprichoso mundo de los sueños me permitirá  regresar, aunque sea solo unos minutos.
Al instante me desperté, con una enorme sensación de paz, y con una canción rescatada del olvido de mis recuerdos.
–    No me llames Dolores,
llámame Lola,.....

Todo y nada
Pedro Biedma. 09.09.18 Ampliar
Hoy no tengo el día inspirado, mis musas permanecen en su escondite secreto. Ninguna idea interesante sobrevuela por mi mente. Fuerzo una y otra vez mi inventiva sin conseguir crear algo digno de plasmar en un papel. Entonces pienso en nada y en todo, dos palabras tan opuestas y complementarias a la vez.
Cuando ya posees todo, nada resta por tener. Cuando nada queda, todo puedes conseguir.
El todo muere en la nada y de la nada nace todo. Sin los míos no lograría nada, junto a ellos me considero capaz de todo.
Por defecto asociamos estos vocablos al aspecto meramente económico, el rico atesora dinero y bienes y el pobre nada de ello. En cambio si pudiésemos ver lo que guardan en sus corazones, el papel de pobre y rico podría intercambiarse. ¿Cuantas personas ricas caminan por la vida con el corazón vacío?. ¿Cuantos indigentes sobreviven día a día gracias a la ilusión que desbordan sus corazones?.


Cruzar C/Santa Mónica, una aventura  a nuestro alcance

Pedro Biedma. 02.09.18 Ampliar
Existe una bella localidad, llamada A.D,L,T., donde casi todos sus habitantes viven felices y contentos. Además, casi todos cumplen con sus deberes y hacen uso de sus derechos. Casi todo en el hermoso y cívico pueblo resulta idílico.
El pueblo ha ido creciendo poco a poco, gracias a sus maravillosas urbanizaciones. A una de ellas la llamaron Santa Clara y sus calles tomaron el nombre de distintas Santas: Brígida, Elena, Juliana, etc. Para una de las que posee mayor longitud, eligieron el nombre de Santa Mónica, una mujer que consiguió la conversión al catolicismo de su rebelde hijo Agustín.

Frases 3
Pedro Biedma. 26.08.18 Ampliar
La humildad nace, la arrogancia se adquiere, la primera siempre es fiel, la segunda es desleal por naturaleza. El humilde jamás será arrogante, el arrogante tarde o temprano, volverá a ser humilde. 13-7-18
La vida es un corto paseo,la muerte un largo sendero.
La palabra es un simple disfraz, que alquila nuestro silencio.
El amor es solo un invitado,en el barco del cariño.
La felicidad juega a hurtadillas,en el parque de los deseos.  14-7-18

¿Acuérdate?
Pedro Biedma. 24.08.18 Ampliar
Disponía de todos los elementos necesarios para tratarse de un capítulo escrito por un guionista malvado que se repetía noche tras noche, a Francisco le había asignado el papel de protagonista sufridor.
Volvían a ser las tres y cinco de la madrugada y por fin lograba escapar de esa horrible pesadilla, su cuerpo se encontraba inmerso en un caudaloso río de sudor gélido y pegajoso y gélido, su corazón parecía haber optado por escapar de su lugar original y palpitar otros mundos a su antojo. Observó el reloj con la intención de verificar la hora, como si de un adivino se tratará, acertó, la misma hora y minutos de las últimas madrugadas, eso le tranquilizó, se giró hacia el otro lado de la cama, sin hacer ruido y lo confirmó, allí se hallaba su mujer, como siempre, sumida en un sueño profundo y a su lado. Con sumo cuidado para no despertarla le depositó un suave beso en la frente y la cubrió perfectamente con la sábana hasta alcanzar el cuello, aunque luego ella volvería a destaparse como siempre hacía, esa noche era bastante fría.

El hombre alto y delgado
Pedro Biedma. 20.08.18 Ampliar
Subió al coche con ilusión, se abrochó el cinturón de seguridad y obligó a su acompañante a que hiciera lo mismo que él. Justo antes de arrancar, su mente recordó el episodio que aconteció un par de noches antes. Su rostro alegre fue adquiriendo, en cuestión de segundos, un gran gesto de terror. Se encontraba a punto de realizar el mismo recorrido y ya no existía una posible marcha atrás. Agarró con fuerza sus manos al volante, cientos de gotas de sudor recorrían su frente, pisó el acelerador y rezó porque no volviera a ocurrir.
El tráfico era intenso, muy intenso, como a él le gustaba, además su coche sin capota les permitía disfrutar de la cálida brisa que reinaba esa noche. Los ruidos ensordecedores procedentes del exterior le impedían oír lo que su acompañante quería decirle. Debía de tratarse de algo muy importante, pues no cesaba de gesticular y señalar con la mano. Entonces comprendió lo que sucedía y el miedo inicial se multiplicó por diez, conocía a la perfección la secuencia de los hechos que iban a acontecer.

Frases (2)
Pedro Biedma. 18.08.18 Ampliar
Una de mis teorías es que no existen los tres clásicos conceptos temporales (pasado, presente y futuro), solo vivimos el presente. En estos momentos estoy escribiendo, pero cuando finalice se habrá convertido en pasado, y nadie me asegura que pueda acabar de escribirlo. Mañana o pasado mañana, cuando vuelva a leerlo, no será futuro, en ese instante será mi presente. 23_4_18
La vida es un camino en el que pactan turnarse emociones y contratiempos, cuando las emociones rompen el pacto y dejan solos a los contratiempos, la vida ya no es tan vida. 15-5-18
Hay días que nunca debieron existir y otros que no existieron nunca. 22-5-18
Dicen que se vive solo una vez, pienso que se muere solo una vez, cada mañana al despertar comienza una nueva vida de la que desconocemos lo que nos puede deparar, cada día que pasa es una vida vivida. 12-6-18


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