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Su opinión Patrocinadores Normas de Malaka.es Buscador Anúnciese aquí Hemeroteca•10 usuarios en línea • Lunes 20 de Noviembre de 2017
Los aprendizajes    
Jose Maria Barrionuevo Gil. 09.09.17 
Ya toca volver a clase y también a los recreos escolares, tan vitales ahora, porque al salir de los colegios parece como si nuestros niños y niñas no se reencontraran más que en los recreos. Todos vuelven contentos porque quieren y les gusta estar con sus amigos, aunque de lo demás ya casi mejor no hablamos. Pero es la hora de volver y nos envolvemos en los aprendizajes académicos sin los cuales parece que no tenemos futuro.
Hoy no vamos a hablar solo de colegios. Hace tiempo nos llegó un muro con el siguiente pensamiento “Mi escuela es mi segunda casa, pero mi casa es mi primera escuela”.
Hace mucho tiempo, a principios de los noventa, un compañero nos dijo que “cuando un chiquito llega a la escuela con tres años ya es tarde”. No sabemos si tenía mucho fundamento, pero tal como se está presentando el panorama de la educación y no solo de la enseñanza, nos podemos permitir la libertad de pensar qué es lo que nos está pasando y no desde ahora mismo. Veamos.
Hace tiempo, pudimos leer en “Memorias de Adriano”: «El verdadero lugar de nacimiento es aquel donde por primera vez nos miramos con una mirada inteligente; mis primeras patrias fueron los libros. Y, en menor grado, las escuelas». Hoy nos podemos temer que esa mirada inteligente está mediatizada por la mirada de los padres y de las madres. No solamente influyen las etiquetas que los padres puedan dejar caer sobre los hijos, sino también el modelo que muestran de educación y convivencia ante sus retoños. Muchas veces los prejuicios nublan la vista y empañan el espejo que vemos, que nos devuelve las imágenes desvaídas.
    Sin embargo, no está todo perdido, porque, cuando se viaja, se aprende de todos, pero sobre todo de los niños que se muestran sin prejuicios y juegan con cualquier niño sea de la etnia que sea. La simpatía de los niños que están al mismo nivel de desarrollo, diríamos educativo, hace que desplieguen sus encuentros con niños desconocidos, como si en ello no les fuera la vida, y la simpatía y empatía primigenia se desarrolla sin más.
    El condicionamiento que puedan traer los niños de sus casas no tiene que ser siempre negativo, pero condicionamiento hay. Lo que pasa es que la educación se consigue primeramente en la familia, que funciona como modelo y produce un aprendizaje vicario que es fundamental en la educación. Después ya se les puede echar a nuestros hijos enseñanza de tal o cual colegio, que el modelo funciona con más profundidad de la que pensamos. Sabemos de la corrupción política y de otros ámbitos a la que de nada les ha servido una enseñanza exquisita y alejada del común de los mortales. Parece ser que la picaresca endémica ha levantado plaza para quedarse y no desaparecer.
    Hoy no todo el mundo se levanta del sofá y se va al encuentro con los otros. Los eventos culturales cuentan con pocos aficionados. Resulta una sorpresa el poder de convocatoria del “Museum Jorge Rando”. “Felicidades, Jorge y su equipo”. ¡Qué gran poder educativo nos otorga!
    Sin embargo, el poder se ha instalado en la sociedad y con ansias de más poder e imponiendo sus directrices, usa a mansalva el aprendizaje vicario para meternos en la espiral del desafecto y la violencia. Las televisiones insuflan desde el más discreto debate hasta los descaros más odiosos, porque al poder le interesa una sociedad antipática y desabrida que cambie las tornas de la amabilidad y la educación, mostrándonos que el ser humano no es pacífico ni comprensivo ni empático.  Si van a poner una película, te la anuncian con un trailer con violencia, aunque sea la única que contiene. La violencia es el reclamo y el santo y seña. Les interesa una sociedad con una “educación” ahíta de inseguridad y desconfiada. Hasta la justicia es “amistosa” fácticamente y la familia es la familia y los que tienen “padrinos” están ya en estado de gracia, según nos dan a entender algunos jueces.
    Aquí nos llevamos la palma, porque los extranjeros que vienen al turismo de botellón, de campeonatos de fútbol y demás nos han cogido por salva sea la parte y parece que nos queda poca salvación. El respeto les parece que es algo superfluo en esta España única, grandiosa y liberal.
    Hay que estar atentos y recoger velas con la “educación vicaria” para que los poderes no nos den al traste con otras dimensiones de la educación y otros aprendizajes que tanta faltita nos hacen.
josemª
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