Visite nuestro patrocinador Tu diario. Libertad de expresion
Su opinión Patrocinadores Normas de Malaka.es Buscador Anúnciese aquí Hemeroteca•24 usuarios en línea • Viernes 21 de Febrero de 2020
Hoy no les dejo un relato ficticio, hoy les ofrezco mi realidad
Pedro Biedma. 31.03.18 
12 de Marzo de 2.015, a partir de esta fecha, para mí, para los míos, los tres tiempos temporales, pasado, presente y futuro, quedaron reducidos a sólo dos, el tercero se desvaneció por arte de magia.
Retrocedamos hasta el año 2.006, aquél en el que, como otras muchas, mi familia y yo nos trasladamos a este bello y moderno pueblo, con la ilusión por bandera y un futuro esperanzador. Elegimos un maravilloso adosado en una Urbanización, no importa el nombre, que contaba con todos los alicientes que podíamos desear.
Aprovechando el espíritu de optimismo reinante en España, nos decidimos a vender nuestro hogar en Málaga y comprar una nueva en este municipio, las condiciones resultaban inmejorables, una Caja (no importa el nombre), nos concedía sin problemas el importe de la vivienda, casi sin papeleos, sin avales, con un sólo sueldo, todo era maravilloso. Recuerdo que alguna vez dudé, pero ahí respiraba un poco el aire de optimismo que reinaba en el ambiente y la duda se volatizaba. Ya con el paso del tiempo nos dimos cuenta de que el color rosa no era completamente rosa, fue tornando a un gris oscuro, sin llegar a ser negro.
A los pocos días percibí que las distancias no eran tan cortas, como no existían los problemas de financiación todo quedó resuelto en un santiamén, compramos un segundo coche y se acabaron los problemas.
Así, poco a poco, a mis cuentas mensuales previas, se incorporaron gastos inesperados: doble cantidad de luz, agua, IBI, combustible, rodajes, seguros, etc y mi sueldo inmóvil, por lo que me contaban habíamos entrado en una época de crisis. Pero lo peor estaba por llegar, el estallido de la burbuja inmobiliaria, (vaya nombre), no oímos ninguna explosión pero si nos llegó el sonido de “las cláusulas suelos”, por lo visto los bancos y cajas eran conscientes de su pronta presencia pero prefirieron no alarmar a todos los que iban a rubricar sus hipotecas, entre ellos yo, les entiendo perfectamente, si no ¿qué iban a hacer con todas esas promociones donde habían invertido tanto?, la mejor opción era callar y esperar que ciudadanos como yo firmasen su “sentencia de muerte”, luego Dios diría.
Buen, no me quiero dilatar mucho ni causar pena con mis problemas personales, no es lo que busco con este escrito.
A finales de 2.014, por una u otra causa, mi deuda con la entidad era considerable, con todo el dolor de mi corazón, me vi obligado a vender parte de mis recuerdos, los que para algunos tenían valor económico.
Con ese dinero pagué gran parte de la deuda, pero no fue suficiente, querían la totalidad, y yo, por desgracia, no dispongo de una máquina de fabricar dinero, ni vengo de familia adinerada.
Así llegamos hasta la carta del Juzgado de Marzo de 2.015, en la cual nos comunican que al deber una cantidad irrisoria, mucho menos de 1.500 euros, nos reclaman la totalidad del préstamo + intereses, una cantidad astronómica para mis posibilidades.  
A raíz de aquel escrito, nuestro futuro desaparece, el color gris se vuelve negro como el carbón, mi mujer y yo dejamos de ser quienes éramos, nos convertimos en dos almas errantes, dos muertos en vida, dos corazones tocados y hundidos, no al pensar en nosotros, no. por eso, al fin y al cabo ya tenemos una edad. Nos hundimos en el infierno al comprobar, impotentes, que el futuro de nuestros hijos también había desaparecido.
La batalla durante estos años ha sido dura, hemos recurrido todo lo recurrible, hemos intentado negociar, obteniendo siempre la misma respuesta “para negociar deben de ingresar una cantidad importante en efectivo”, algo imposible para mí, apenas nos alcanza para comer y ¿vamos a disponer de ese dineral?.
Para colmo y tras 26 años seguidos trabajando, he permanecido dos años en el desempleo, ahora dispongo de empleo, pero créanme, lo he pasado realmente mal, a mi impotencia se unió el sentimiento de ser un “ínutil total”, por mi mente han circulado, a su libre albedrío, todo tipos de ideas, ninguna buena ni valiente, todo lo contrario.
Ahora viene el mensaje que deseo transmitir. Nuestro destino está marcado, un día cercano llegará el desahucio y junto a él una deuda de por vida, además llevaré colgada la etiqueta de deudor, ante esta previsible situación, mi mujer y yo hemos acudido al Área de servicios sociales de este bonito y moderno pueblo, con la esperanza de que nos ofrecieran una solución para el día que oficialmente nos encontremos en la calle, esperábamos oír que para estos casos existen pisos de alquiler, (no pido que sea gratuito, ni que disponga de un número concreto de habitaciones, metros, etc), pues bien señores, la respuesta recibida es que no hay nada previsto para casos como el nuestro, es decir o alguien nos acoge en su hogar o a dormir en la calle. SÓLO LE PIDO A LAS FUERZAS POLÍTICAS QUE GOBIERNAN ESTE MUNICIPIO QUÉ SÍ EXISTE ALGUNA SOLUCIÓN A NUESTRO PROBLEMA QUE NOSOTROS DESCONOZCAMOS, ME LO HAGAN SABER, AL MENOS QUE NOS INDIQUEN SÍ EXISTE FUTURO PARA MIS HIJOS, DE MI MUJER Y DE MÍ, NO SE PREOCUPEN MUCHO.
Esta noticia ha recibido 1627 visitas y ha sido enviada 8 veces       Enviar esta noticia




<-Volver
Artículos de opinión y colaboraciones:
Animamos a los malagueños a expresar sus opiniones en este periódico digital.
Malaka.es no se responsabiliza del contenido o datos de dichas colaboraciones. Todo escrito debe traer necesariamente, incluso si quien escribe es un colectivo: Nombre, apellidos y un teléfono de contacto del autor.

Envíe su artículo o carta a:
redaccion@malaka.es


malaka.es
Periódico Independiente
Málaga

Depósito Legal:
MA - 1.023 - 2000

Andalucía Comunidad Cultural S.L.
Servidor de Internet

Director: Alejandro Ortega
Delegado: Federico Ortega

952 410 658
678 813 376
contador
visitas desde nov. 1998