Visite nuestro patrocinador

Tu diario. Libertad de expresion

Su opinión Patrocinadores Normas de Malaka.es Buscador Anúnciese aquí Hemeroteca• usuarios en línea • Domingo 22 de Septiembre de 2019

Crónicas del otro “Macondo” -Historias para ganarle al olvido-
“El Mono de Atala”

Cuentos y relatos globales. 09.06.19 
Geño, un hombre que se aburre si no trabaja
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez..- *El que no trabaja, que no coma (Tesalonicenses a la criolla 3, 10)
Geño es de los que si lo ponen a hacer lo que sea, lo hace; siempre y cuando sea bueno a él y a otros… Geño se decica al trabajo honrado como norma o designio de Dios para ganar el pan como dice la Biblia: con el sudor de su frente…Y entonces hace frente a todo, y ese todo no es otra cosa diferente que a la dura vida sin lamentos ni quejas y sin un me duele aquí…
Cuando muchas personas reclaman por un trabajo que no les dé trabajo ni les produzca callos en las manos; mientras otros no salen ni siquiera a buscarlo para ocuparse en algún quehacer; cuando todos quieren ser “doctores” en algo para terminar en nada… Geño Escorcia es, en cambio, del rey de todas las ocupaciones y del qué es lo que hay que hacer…Y, en consecuencia, como el trabajo bendice y me parece equivocado decir que Dios lo hizo como castigo, él, “Geño, el de Concha Luca”, gracias a su labor tiene un techo donde cobijarse y ayuda con agrado a los suyos y tiene con qué vestirse y consagra su sustento diario y, a su modo, es feliz…
A Geño lo ignoran las mentirosas estadísticas ocupacionales del DANE porque nunca ha estado desempleado y siendo así no lo cuentan pues invariablemente tiene trabajo. Él sabe que el pobre no puede darse el lujo de la flojera y, en “su oficina” de costumbre; es decir, en su casa, se le encuentra disponible a su hábito y práctica del para qué soy bueno, sin necesidad de tomarse antes un analgésico porque no le duele ni una uña…
Está el Ministerio del Trabajo y la Alcaldía Municipal, por consiguiente, en mora de darle con toda justicia, conciencia y razón, la Medalla al Mérito, condecoración en el orden de Primer Grado como distinguido caballero de quien yo, citando a Montesquieu, digo que: “Un hombre no es pobre por el hecho de no tener nada, sino cuando no trabaja”.
Geño y el trabajo, sea este cual fuere, han vivido siempre en estrecha relación desde los tiempos en que estando todavía pelao, se ocupaba donde doña Aidé y, llevadero y de buen genio, bien mandado por demás, haciendo caso de lo que le tocaba, fiel a su invaluable servicio, ella se dio cuenta que él para muchos oficios domésticos hacía falta y, considerándolo más útil que el alcalde, lo hizo “legatario ” de todas sus diligencias “designándole” custodio y centinela de la estancia cuando los de la casa no estaban…
Geño pareciera siempre estar en todas partes, es unitario y múltiple, cargante y servicial, sensato y discreto, diligente y buena gente, respetuoso y considerado, humilde y leal… pero sobre todo diestro en el ejercicio de, ahora, ya, en el acto, pago el día, tirar machete tumbando monte, quemar y requemar tierra para la siembra o sembrar con las primeras lluvias, “guachapear” una roza, cortar y golpear el millo, coger maíz, arrancar yuca, cortar leña, cortar yerba, sacar piedriche de los arroyos, cargar volquetadas de arena, encerrar un ganado, ordeñar unas vacas, sacar agua de los pozos, hacer de ayudante de albañilería o de cargador de camión de carga. Así como en tiempos en que no había acueducto en el pueblo, arriba de un burro y dos barriles, cumplía con la evangélica revelación de dar de beber al sediento llevando agua a las casas…Y cuando el pueblo creció, Geño, el de siempre, el que nunca cambia, en todo momento, ocupado o desocupado, se hizo un servidor social, oportuno y callado.
Faltan al mundo más Geños como “Geño el de Concha Luca”, solidarios y participativos, humanitarios y amistosos así como él, capaz de tocar las campanas si lo mandan…De sacar del barro a una vaca ajena…Cuán importante es y ha sido Geño para el nuevo y viejo Juan de Acosta… tengamos el valor civil de reconocerlo…Porque quien le conozca y le trate, se dará cuenta que todavía hay gente buena en el mundo…
…Y claro, por qué no, Geño, cumpliendo su palabra consigo mismo, a veces, cualquier fin de semana, se viste de baile y se pone su camisa a cuadros o de flores y con dos o tres o cincuenta y seis tragos de ron dentro del alma, por merecimiento, busca pareja y baila al ritmo que baila el mundo y va a la fiesta patronal o al carnaval porque Dios también le da permiso para divertirse sanamente, sin buscar pelea ni provocar a nadie ni pasar vergüenza…
Geño, fundido en el molde corporal que le diera la genética de sus padres, fornido y bajito, salió bueno para el trabajo rudo y provisto de buena voluntad para hacer cualquier oficio doméstico; tanto así que lo primero que hizo de pelao, tan pronto supo ponerle el sillón al burro,, asegurando un machete, se fue pa’ el monte y trajo leña por lo que Concha, su mamá, esa vez le dio plato de mazamorra de maíz verde como consolación y él, a satisfacción, y sin que le mandaran, recogió voluntario el reguero de tusas y de maretiras que en la cocina de la prodigalidad dejara esa vez la hechura casera de los bollos, no sin antes haber traído antes del arroyo cuatro cargas de agua con las que dejó la tinaja de su casa llena.
De niño, Geño también debió ser una especie de acólito de su madre ayudándola en la tarea de colocar cada cosa en su puesto y así encontrarlas sin aturdimientos, y en ese caso las totumas y las cucharas de palo estaban en su lugar de siempre; los platos de peltre, allí, colgados en el platero de alambre junto con los jarros de aluminio; la carga de leña, palo por palo, debajo de la hornilla; la colgada tablita del zarzo, con su ola y su ollita de algo guardado; el calabazo del canato mielero metido en su mochila de majagua; los encargados huevos criollos en su amarre de tusas; la pinza de coger las brasas de la hornilla reclutada en su puesto invariable; el soplador del fogón, allí, encima del anafre; el termo de café tinto en una mesa de tablas de carreto confirmado hecha por Josecito, el carpintero del pueblo…Y en un rincón, la verde y florecida escoba de monte guardando el secreto de mil basuras barridas: todo pobre, sí, pero limpio, fresco y aseado, igual que el resto de la vivienda, sitio de rincones donde sus ocupantes tenían ya la costumbre de irse poniendo viejos…
Nunca Dios reparte sus bendiciones de manera desigual. Somos sus hijos y a cada uno da una gracia; por eso, en nombre de Geño, hizo en conjunto a los Geños tumba monte, a los campesinos, a los pescadores, a los herreros, a los alfareros, a los zapateros, a los sastres, a los cargueros y mensajeros porque el si en el mundo todos los hombres fueran príncipes y reyes, quién sembraría el maíz, quién cortaría la leña, quién cortaría y golpearía el millo, quién buscaría la vaca perdida, quién haría una cerca…porque en Geño, en Geño el de “Concha Luca”, también se hizo la voluntad de Dios…

Esta noticia ha recibido 1494 visitas y ha sido enviada 100 veces       Enviar esta noticia




<-Volver
Artículos de opinión y colaboraciones:
Animamos a los malagueños a expresar sus opiniones en este periódico digital.
Malaka.es no se responsabiliza del contenido o datos de dichas colaboraciones. Todo escrito debe traer necesariamente, incluso si quien escribe es un colectivo: Nombre, apellidos y un teléfono de contacto del autor.

Envíe su artículo o carta a:
redaccion@malaka.es


malaka.es
Periódico Independiente
Málaga

Depósito Legal:
MA - 1.023 - 2000

Andalucía Comunidad Cultural S.L.
Servidor de Internet

Director: Alejandro Ortega
Delegado: Federico Ortega

952 410 658
678 813 376
contador
visitas desde nov. 1998