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Su opinión Patrocinadores Normas de Malaka.es Buscador Anúnciese aquí Hemeroteca•2 usuarios en línea • Jueves 13 de Agosto de 2020
Decrecimiento: el toro por los cuernos
Eduardo Saez Maldonado. 04.01.20 
Hace pocas semanas pudimos leer una noticia que, aun siendo irrelevante para la inmensa mayoría de la sociedad (de hecho pasó absolutamente desapercibida hasta el punto de ser casi imposible encontrar referencias en la red), a mí me parece interesante. Supimos que Equo, el partido ecologista por excelencia en España, rechazó en su asamblea del mes de noviembre la defensa del "decrecimiento" (1) como necesario en su ideario para superar la manifiesta incompatibilidad del sistema capitalista con la sostenibilidad real (no confundir con el manido concepto de sostenibilidad que se ha generalizado últimamente y que está vacío de contenido). Y me pareció interesante pues este significativo rechazo nos permite hacer una reflexión, ahora que una coalición de centro izquierda está a punto de gobernar España, acerca de las bases ideológicas de la Ecología Política, su integración en las corrientes de izquierda y hasta la propia división de izquierda y derecha, cuestionada, por ejemplo, además de por el liberalismo, desde  el propio ecologismo.
Dicen que Bill Clinton, en su primera campaña contra Bush, tenía como uno de sus puntos fuertes para resaltar a lo largo de la misma la "economía" como lo que realmente importaba frente a las pretensiones en política exterior de Bush. "Es la economía, estúpido", se le solía atribuir (2). No le faltaba razón a Clinton, pero si quisiéramos actualizar el enfoque deberíamos completar algo la frase: "es la insostenibilidad de la economía, estúpido". Y es que vivimos como si el crecimiento económico pudiera ser eterno en contra de lo que nos dice la ciencia y de las cada vez más frecuentes evidencias. Y aunque esto es algo que empieza a trascender del ámbito de los más frikis para hacer tímidas incursiones en los grandes medios de comunicación (Iñaki Gabilondo (3) y Pepa Bueno (4) lo han apuntado ya) aún no se aborda al nivel ni con la seriedad y rigor adecuados.

El sistema capitalista necesita crecer para mantenerse, como la bicicleta necesita avanzar para no caer. Llevamos unos años en los que el banco no nos da intereses por el dinero que le depositamos, y nos extraña porque siempre hemos vivido en un munjdo distinto. El dinero produce más dinero, la economía tiende a crecer permanentemente. Y esto ha sido "sostenible" hasta que empezamos a acercarnos a los límites físicos del planeta (superpoblación, excesiva superficie alterada, demasiados recursos explotados). Algo que no habíamos tenido que considerar hasta ahora. Íbamos en bicicleta por una carretera sin fin en la que, ahora, empezamos a encontrar baches y obstáculos que nos dificultan el avance, y tememos caernos. Además, algunos agoreros nos dicen que en pocos kilómetros se acaba la carretera.
Esta evidencia científica no había sido nunca incorporada en los discursos políticos. Los nuevos movimientos ecologistas han conseguido que entre en el debate pero los principales partidos políticos no contemplan en sus programas algo distinto del crecimiento económico. Y como hemos visto, ni siquiera Equo, del que esperaríamos que defendiera el "decrecimiento" como única salida posible, lo incorpora ahora como esencia de su ideario. Tampoco ellos se atreven. ¿Por qué?
La respuesta la esbozó Íñigo Errejón (líder de Más País, y socio actual de Equo) en un debate con Yayo Herrero (un referente en ecofeminismo en España) donde reconocía la evidencia de que íbamos a tener que disminuir nuestro ritmo de vida al disponer cada vez de menos recursos (decrecer), pero argumentaba que esos mensajes no se pueden defender abiertamente porque no permiten ganar elecciones (5).
Y todos lo saben. Pablo Iglesias ha participado en debates donde personas relevantes en estos temas y que no los eluden, como la mencionada Yayo Herrero por ejemplo (6), defendían estos postulados con claridad meridiana en compañía de socios ecologistas relevantes de Unidos Podemos como Juancho López Uralde, ex líder de Equo. Y hasta Pedro Sánchez, representante de la socialdemocracia liberal que anda metida en un laberinto ideológico complejo, tiene a una persona como Teresa Ribera a los mandos del Ministerio de Medio Ambiente (o como se llame ahora) con gran conocimiento de la materia y un grado importante de sensibilización aunque muy imbuida, me temo, de la inercia de la transición energética como una oportunidad de crecimiento económico (esto no cambia)que permita el mantenimiento del "status quo" como se defiende en el ingenuo Green New Deal, adoptado como referencia ideológica por Más País, de Errejón, por cierto. De hecho, el propio Sánchez ha mencionado en el debate de inverstidura, que su primer punto del programa electoral del gobierno de coalición es la "consolidación del crecimiento económico". Esto es lo que hay; lo de siempre; crecimiento infinito suicida. Pero la democracia tiene estas cosas. Si propones medidas que, aunque necesarias, sean impopulares, no te vota nadie. Votaremos a los que nos prometan un estado del bienestar perpetuo, aunque sea imposible. Y todos lo sabemos y estamos dispuestos a dejarnos engañar si se hace con un mínimo de elegancia.
Hasta ahora hemos hablado de la Ecología Política desde la izquierda. De la derecha, lógicamente, no podemos esperar nada en este sentido pues su razón de ser es el mantenimiento de los privilegios de clase preexistentes desde la Edad Media y el discurso de la Justicia Social (no digamos ya Ambiental) no entra en sus manuales, pero es que del liberalismo (ya sea socialdemócrata o puramente liberal) tampoco debemos concebir grandes esperanzas en tanto que defienden la mano invisible de Adam Smith como principal gestor de la economía a pesar de que:
1.- sabemos de sobra que el libre mercado, si queremos que sea justo, sólo podría funcionar  en condiciones de igualdad absoluta en las condiciones de partida y de difusión de la información (información asimétrica) algo que le supuso a Joseph Stiglitz el premio nobel de economía, por cierto (7).
2.- la destrucción ambiental y  los daños colaterales que ésta genere no entran en el cómputo empresarial ni en el PIB, ya sea en el espacio (cambio climático, agotamiento de recursos, aniquilación de la biodiversidad) como en el tiempo (futuras generaciones).
Todo esto por no hablar del derecho moral que, como especie, tenemos a alterar el planeta de la manera en que lo estamos haciendo. Pero la "ciencia" económica no suele incorporar (tampoco) aspectos morales a sus análisis.
Es muy habitual, sin embargo, leer que las nuevas tendencias ecologistas que llegaron al terreno político con la aspiración de tener peso en las decisiones globales, no son de derechas ni de izquierdas sino que definen un nuevo enfoque político "transversal" que supera las viejas divisiones históricas. Sin embargo,  ¿por qué es la izquierda la que va integrando poco a poco estos postulados? ¿por qué la ecología política se arrima a la izquierda más radical, más (digámoslo ya de una vez) anticapitalista? Pues sencillamente, y más allá de las consideraciones que hemos hecho previamente, porque el capitalismo es incompatible con el crecimiento infinito, con la Justicia Ambiental que defiende el ecologismo y con la Justicia Social que defiende la izquierda. Y ello muy a pesar de la socialdemocracia que, como comenté antes, anda metida en un oxímoron ideológico. La defensa de la Justicia Social es inseparable de la Justicia Ambiental (8). Hasta la solución al problema del cambio climático, que parece ser el primer gran desafío ambiental al que nos vamos a tener que enfrentar, es inviable en el seno del sistema socialmente desigual por definición como defienden algunos economistas de cierto prestigio como Piketty (9). La palabra clave es Justicia; con mayúscula.
Y es la izquierda la que tiene el concepto moral de Justicia por bandera, y es, por tanto, desde la izquierda, desde donde el concepto de finitud ecológica y de fin del crecimiento irá necesariamente ganando posiciones. De hecho ya leemos interesantes alegatos decrecentistas defendidos por personas relevantes de la izquierda como la ex diputada por Unidos Podemos, Eva García Sempere (de IU) que coge por los cuernos el toro del decrecimiento (10). La izquierda seguirá dividida en mil facciones hasta que aborde el problema desde el único enfoque posible: el necesario (y urgente) cambio de paradigma para sustituir el capitalismo por un sistema que busque la Justicia Social desde una perspectiva ambientalmente sostenible. Y eso requiere de una importante intervención pública de la economía de libre mercado, algo en lo que sólo cree la izquierda. Requiere, lamentablemente, de muchos cambios; demasiados. Requiere de una verdadera revolución. Una revolución social que supondrá una disminución en el nivel de vida del opulento occidente en beneficio del tercer mundo y del planeta. Algo que, de momento, no estamos dispuestos a hacer.
Al menos hasta que Gaia nos lo exija con vehemencia.

Eduardo Sáez Maldonado.

(1) https://accionpoliteia.blogspot.com/2019/12/v-asamblea-de-equo-decepcion-sistemica.html?fbclid=IwAR2z_YEI7psw_JGKQz6fHDHc6D7_G6mroTV2eA6SkH9ravpAR-nOuKOTRUY#.XfleuupJSW8.facebook
(2) https://es.wikipedia.org/wiki/Es_la_econom%C3%ADa,_est%C3%BApido
(3) https://youtu.be/yTSvgre7MbE
(4) https://cadenaser.com/programa/2019/12/02/hora_25/1575322323_810438.html?fbclid=IwAR2lmJe3Db_jXitksfu9rturlQkgB5MYcZPV2A7w2xYNE13i3nq1GGoJ-Dg
(5) https://www.15-15-15.org/webzine/2017/08/09/errejon-ante-el-colapso/
(6) https://youtu.be/dITiH7zFw7g
(7) https://blog.caixabank.es/blogcaixabank/2018/03/economistas-con-nobel-joseph-e-stiglitz.html
(8) https://www.eldiario.es/euroblog/Chalecos-amarillos-transicion-ecologica-justa_6_842775754.html
(9) https://contrainformacion.es/thomas-piketty-no-seremos-capaces-de-resolver-el-problema-del-cambio-climatico-si-no-reducimos-la-desigualdad/?fbclid=IwAR0v2eiLTD3baQQWnUb4g4xtScXUiejgqF2LlkQgL1fZKuamCgN0JTCl0Zs 
(10) https://www.cuartopoder.es/ideas/2019/12/07/quien-teme-al-decrecimiento/?fbclid=IwAR2emHVeM8i0h2oeYDB9C6dYXw3NP3hcjxudDzKIvsJxoMr6k50_r8LiHzk
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