Visite nuestro patrocinador Tu diario. Libertad de expresion
Su opinión Patrocinadores Normas de Malaka.es Buscador Anúnciese aquí Hemeroteca•1 usuario en línea • Miércoles 21 de Octubre de 2020
El movimiento juvenil como motor de cambio
Podemos. 11.07.20 
Durante las primeras semanas tras la declaración del estado de alarma, se produjeron unos 68 500 despidos diarios en España. De cada dos trabajadores despedidos, uno de ellos era menor de treinta años. Las cifras no son sorprendentes si tenemos en cuenta que, antes de la pandemia, el 72 % de las y los jóvenes ocupados eran trabajadores vulnerables; es decir, con contratos temporales o que habían formalizado un contrato indefinido hacía menos de un año. A ello se suma una mayor participación de la juventud en sectores con poco valor añadido y que han sido los más golpeados durante esta crisis, como la hostelería o el comercio.
La activación del mecanismo de los ERTE ha sido, sin duda, una medida muy positiva para la protección de las trabajadoras y los trabajadores jóvenes. Sin embargo, se calcula que un 40 % de la juventud protegida por ERTE durante el estado de alarma corre un grave riesgo de perder su empleo tras el fin de la medida, debido a la precariedad de su contrato o al carácter no esencial del sector en que trabaja.
Con salarios que apenas permiten sobrevivir, con contratos que no garantizan no volver a engrosar las filas del paro el mes que viene, con becas que no llegan y con poco o nulo apoyo institucional, es prácticamente imposible para la juventud hacer planes de futuro, programar sus estudios, acceder a una vivienda y construir, en definitiva, un proyecto de vida propio, alternativo a la precariedad asfixiante que las élites nos han impuesto. Si antes de la pandemia la incertidumbre ya iba ganando cada vez más peso en las expectativas de las personas más jóvenes, hoy en día vertebra por completo sus vidas y las de una gran parte de la población.
 
Con salarios que apenas permiten sobrevivir, con contratos que no garantizan no volver a engrosar las filas del paro el mes que viene, con becas que no llegan y con poco o nulo apoyo institucional, es prácticamente imposible para la juventud hacer planes de futuro, programar sus estudios, acceder a una vivienda y construir, en definitiva, un proyecto de vida propio, alternativo a la precariedad asfixiante que las élites nos han impuesto
Nos han hecho creer que juventud y precariedad son dos realidades que van de la mano, unidas de forma natural, pero que, si nos esforzamos lo suficiente, con el tiempo se quedará atrás eso de vivir al día y tener miedo al futuro. Muy al contrario, estamos viendo cómo la precariedad se extiende y se asienta cada vez con más fuerza en todas las generaciones, y cómo, en muchas ocasiones, son aquellas profesiones en las que las trabajadoras y los trabajadores se encuentran totalmente desprotegidos, las más necesarias en momentos de emergencia como el que hemos vivido. Y es que esa es hoy una de las principales batallas de las élites para terminar de implementar su agenda: normalizar la ausencia de derechos y la precariedad entre la juventud para imponer ese modelo de vida a toda una sociedad. Si nos resignamos, si no plant amos cara a este proyecto, les habremos regalado el futuro de los y las más jóvenes, pero también el de quienes están por venir.
 
Pero al contrario de lo que muchas veces se ha pretendido contar, esta no es una juventud que se resigna. Es la juventud de las huelgas feministas. Es la juventud que puso la emergencia climática en la agenda de Gobiernos de todo el mundo, la que se decidió a proteger los barrios populares, la que hoy debe enfrentar viejos monstruos con nuevo rostro para defender que ninguna vida vale menos que otra. Es la juventud que todavía cree, a pesar de todo, que otras formas de organizar la vida en común son posibles
 
Pero al contrario de lo que muchas veces se ha pretendido contar, esta no es una juventud que se resigna. Es la juventud de las huelgas feministas, la que tomó conciencia de que sin las mujeres el mundo se para y llenó las calles empujando un país nuevo. Es la juventud que puso la emergencia climática en la agenda de Gobiernos de todo el mundo, la que se decidió a proteger los barrios populares, señalando a los buitres que hacen de las apuestas la única posibilidad de ocio, la que hoy debe enfrentar viejos monstruos con nuevo rostro para defender que ninguna vida vale menos que otra. Es la juventud que todavía cree, a pesar de todo, que otras formas de organizar la vida en común son posibles.

Hoy ya no basta con creer: es tiempo de hacer. El futuro que queremos debe empezar a construirse desde el presente. Para ello, vamos a necesitar organizar toda nuestra inteligencia, toda nuestra creatividad, toda nuestra valentía colectiva para salir de esta más fuertes. Vamos a necesitar que la juventud vuelva a confiar en la política como la mejor herramienta para transformar la realidad, poniendo en valor y fortaleciendo la capacidad que tenemos las personas para plantear soluciones colectivas a problemas cotidianos que son comunes.
La juventud siempre ha tenido un papel central en el impulso de los cambios políticos y sociales, una capacidad extraordinaria para construir lo nuevo. Aun así, nuestros espacios de participación no siempre han sido cómodos o atractivos para ellos y ellas. Las dinámicas de poder adulto que muchas veces se dan en los círculos o en otras iniciativas de nuestro entorno han coartado la motivación y el empoderamiento de las personas jóvenes que se acercan a militar en Podemos, una realidad fácilmente constatable en todos los territorios. Sin embargo, si queremos seguir avanzando, de ningún modo podemos renunciar a todo ese aporte.
 
Para saber más:

Podemos tiene que ser útil en la facilitación de espacios en los que la juventud organice de forma autónoma toda esa fuerza para multiplicarla, espacios donde los y las más jóvenes puedan analizar la realidad y decidir juntos el camino para transformarla. Sin tutelajes, sin que nadie hable por ellos y ellas. Para que la democracia siga abriéndose paso, es imprescindible impulsar un movimiento juvenil que sea motor de cambio. Hace ya algún tiempo que muchos compañeros y compañeras vienen impulsando, a lo largo y ancho de nuestro país, un espacio que cumpla este objetivo. Por eso queremos animaros a todos y todas a manteneros en diálogo con el colectivo de Rebeldía en vuestro barrio o pueblo, así como a facilitar su impulso allí donde no esté presente.
 
Podemos tiene que ser útil en la facilitación de espacios en los que la juventud organice de forma autónoma toda esa fuerza para multiplicarla, espacios donde los y las más jóvenes puedan analizar la realidad y decidir juntos el camino para transformarla. Sin tutelajes, sin que nadie hable por ellos y ellas

Frente a la resignación, organicemos la Rebeldía
Del mismo modo, animamos a todos los compañeros y las compañeras menores de treinta años que estén interesados en participar en la construcción de este movimiento juvenil a asistir a la próxima asamblea estatal de Rebeldía, que finalmente se celebrará del 17 al 20 de septiembre. Para más información, contacta con juventud@podemos.info.

Frente a la resignación, organicemos la Rebeldía.
Esta noticia ha recibido 360 visitas       Enviar esta noticia




<-Volver
Artículos de opinión y colaboraciones:
Animamos a los malagueños a expresar sus opiniones en este periódico digital.
Malaka.es no se responsabiliza del contenido o datos de dichas colaboraciones. Todo escrito debe traer necesariamente, incluso si quien escribe es un colectivo: Nombre, apellidos y un teléfono de contacto del autor.

Envíe su artículo o carta a:
redaccion@malaka.es


malaka.es
Periódico Independiente
Málaga

Depósito Legal:
MA - 1.023 - 2000

Andalucía Comunidad Cultural S.L.
Servidor de Internet

Director: Alejandro Ortega
Delegado: Federico Ortega

952 410 658
678 813 376
contador
visitas desde nov. 1998