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Su opinión Patrocinadores Normas de Malaka.es Buscador Anúnciese aquí Hemeroteca•13 usuarios en línea • Martes 20 de Octubre de 2020
Molino de papel
Relatos de “El Mono de Átala”
La tienda de Justo Yance…
Cuentos y relatos globales. 18.10.20 
Escribe Walter E. Pimienta Jiménez.- Justo Yance, cerro su tienda. Lo quebró el coronavirus. “La tuve hasta donde aguanté”. Me contó en su historiasin quitarse el tapaboca…Y con rostro de tristeza, agregó: “La inauguré el23 de mayo de 1981.  Fueron 39 añosde trabajo.  En su comienzo era la mejor de aquí, de “Todos juntos” (así se llama el caserío donde vive). Luego vino la competencia de los cachacos, pero me sostenía a pesar de los fiaos y de algunos favoresespeciales y consideraciones; los tenderossiempre pasamos por esto. Se imagina usted como sele arrúa a uno el corazón cuando Cita Flores, mandaa Rosalio, su peladito como de siete añosy le dice a uno: “Yance, a mi amaque, si le puede mandaruna libra de arroz,un cuarto de manteca y unalata de sardinay me dala ñapa” …
Y diciendo esto, JustoYance se pasó la mano derecha por el rostro, como evitandomostrar una lágrima.
-Todo me lo acabó la pandemia- dice.
Su tienda, “JUSTO AQUÍ”, era un pedazo del alma deJusto Yance.  El otro pedazole pertenecía a “los todos junteros” …y a ambos, a él y a ellos, el coronavirus, se las arrancó de cuajo…
-Las tiendas tienen alma, sabe- me dice- es mucho lo humanoque se vive en ellas…Uno poneen la pared el cuadritodel “HOY NO FIO, MAÑANA SÏ” pero viendo   todos los días los mismos tristes caras, cualquiera se debilita.  No hay vacuna para evitar el fiado”.
Justo, mira lejos.
-Baje la cortina hace   dos días. Me hace falta la rutina diaria. Levanté con “JUSTO ES AQUÏ, amis tres hijos.  Ahora los negocios   son “que” virtuales…a las tiendassiempre les hará falta la presencia de la gente.  Esto de vender y comprar los pobres, debeser siempre visible, palpable. No es que sea un viejo,y que esté contra la tecnología,tengo 65 años, pero quisellegar a losdías de mi vejez abriendo todos los días a JUSTO ES AQUÍ” …hasta el día en que la vejez de mi vejez, no me dejarahacerlo más.  Mire la libreta de los fiaos, mírela…hasta gente muerta hay anotada ahí…El lunespasado murió Nicodemo Barraza… no me pregunte de qué…el coronavirus, el coronavirusque se lleva   a los demayor edad…y cómo no haberle fiado si éramos tan amigos.
La libreta, delos fiados de “JUSTO ES AQUÍ”, llena de númerosy números, tiene registrados 32 nombres.  Ahora entiendo sus cosas del alma…su aguda tristezay la tristeza no tiene edad.
En un cajón de la tienda, aúnquedan unos tomatespasados de maduro y unos plátanos y, en una vitrina semi vacía, algunas bolsas de “chitos”.
La vista interior de “JUSTO ES AQUÏ”, es melancólica, parte endos el ánimo cualquiera.
-A “JUSTO ES AQUÏ”- dice Yance, la mató otra infección viralpeor queel coronavirus- y sele quiebra la voz…Y razonando sobre el mismo tema, agrega:
-Y esto es contagioso. El cachaco José, el de “LAS QUINCE LETRAS”, el de la otra calle, está a punto de cerrar. Ya vendió el enfriador.El coronavirus en las personas es visible, y el que sufrenlas tiendas de barrio pobre también. Se va acabandolentamente la yuca, la papa, el arroz, el aceite…y el fiado que no para porque el hambre no para.La gente fallecida por el coronavirus está en las estadísticas, pero las tiendas muertas no. Cuando usted vea en este tiempo unatiendacerra, es porque también ella o su dueño estánen confinamiento. Ninguna venta virtual nos devolverá el calor humano de pesar lacarne, el pollo; vender laleche y el pan y de encimar al buen cliente una manzana para la merienda escolar de su niña.  Que  el  mundo  se  hizo  global…qué  va, las  tiendas de  barrio  son  otra cosa:  el  gajo  de  guineo  colgando  de la  tiranta  para  que se madure;  el  verde  y  el  rojo  de los  ajíes y  tomates en su  platón, los  huevos de  gallina, la mantequilla  que  se  pasa de tiempo, los  caramelos  de los  pelaos,  el olor  a lisa seca que  salva el  qué  hago  esta  tarde de  comía, el del  queso escurriendo en  su salmuera…y  la  sonrisa de la señora Leocadia con  su  buenos días Yance, y  su  filosofía  del “no  te  preocupes,  amigo, el  sol  brilla  para  todos”…pero al  sol  lo  tapan algunas  nubes.  Todas las tardes, como si fuerauna novela, el presidente, conesto del coronavirus, por la televisión, habla maravillas inútiles …y no sabe que “JUSTO AQUÏ, cerró. Que se toque. Que se ponga enlos zapatos de uno.  Debo amis proveedores y a los microempresarios les quitó la ayuda. Y luego vienen y les pidenel voto a los pendejos… La esencia de los barrios pobres son sus tiendas.  La temperatura del mundo, se mide en las tiendasde barrio.  Aquí lleganlos que no aparecen enel DANEy que el DANEno sabe cómo comen.  Que no sabe cómo estamosvivos ycómo morimos”.
Me quedé mudo. No sécómoel sol aún brilla sobre “Todos juntos”.
Justo Yanceestá que llora. Sacó afueralo que lleva en el alma.  Necesitaba hablar.  Está sensible.
En la cortina metálicade su tienda “JUSTO AQUÍ”, hayun cartel deletras grandes quemayúsculas, dice: “CERRADO POR TRISTEZA, ABATIMIENTO, DEPRESIÓN, DESILUSIÓN Y SOLEDAD”.

ESPECIAL PARA ALHAURIN DE LA TORRE
La tienda de Justo Yance…
CERRADA POR TRISTEZA, ABATIMIENTO, DEPRESIÓN, DESILUSIÓN Y SOLEDAD…
*Cuando no hay ni sal, no hay vida…

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