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“El  manantial  de  la  doncella”

Jose Maria Barrionuevo Gil. 11.05.19 
Volviendo atrás podemos recordar que “volver atrás es bueno a veces”, como nos decía una canción de aquellos tiempos. Lo que pasa y nos pasa es que no siempre volvemos para remediar, para recoger los frutos de lo que sembramos, para vernos con los amigos de entonces, para engrasar nuevamente nuestras vidas de buenos afectos o para la ITV (Inspección Temporal de aquel Vecindario)...
Con el favor de una sesión de cineforum, hemos podido ver la película de Ingmar Bergman “El manantial de la doncella”, ya que se nos escapó, en aquel entonces, porque estábamos en la mili. Sabemos del imaginario y tribulaciones del autor y director de esta genial película, que obtuvo el Oscar a la mejor película extranjera. No nos esperábamos menos, porque hay visiones que hacen un verdadero travelling histórico, que se nos sirve en la bandeja de cualquier tiempo, para poder aprender  de aquello que nuestra falta de asistencia dejó atrás y sin poder contemplarlo en la vorágine de estos años, que nos hemos ido echando a las espaldas, quizá, sin más miramientos ni más contemplaciones.
Sabemos, aunque, a veces, nos encontramos con compañeros de viaje que no piensan como nosotros, que la Naturaleza y la Historia nos enseñan, si bien sin demasiadas pretensiones. Por ello somos libres de no aprender. En esta película se establece una cierta alianza entre la Naturaleza y la Historia. Podemos observar cómo la Naturaleza condiciona a muchos humanos y, también, cómo la Historia se nos antoja un tanto didáctica.
 En una oscura Edad Media, como muchas veces se nos ha calificado esta época histórica, se nos muestran los fantasmas y preocupaciones del director, que pueden resumirse en dos aspectos fundamentales: por un lado, nos encontramos el dualismo religioso que puede existir entre una religión de la Naturaleza, politeista y otra religión positiva y monoteista, una quizá oscura o ensombrecida y la otra más luminosa o asombrosa; por otro lado, se nos plantea la temática, tan ancestral como nos parezca,  del odio, de la ira y de la venganza.
 Dejando aparte cuestiones técnicas y artísticas, que gozan de un cuidado verdaderamente primordial, como puede ser la caracterización de los personajes, el cuidado de las escenas que nos llevan a un ambiente desconocido, la iluminación con unos claroscuros que eran muy definitorios,  el tratamiento de los primeros planos, la parquedad de los diálogos que nos obligan a leer las imágenes, más que a estar atentos solamente de las conversaciones o soliloquios con que se tratan las más o menos claras formulas oracionales... lo que nos llamó más la atención, entre todas las intervenciones de los asistentes, que expusieron sus puntos de vista, fue una que analizando, en el contexto de los dos tipos de religiosidad expuestos, tocaba el tema del odio, que podríamos definir como  salvaje y el tema de la ira y de la venganza, no menos salvajes.
 La intervención susodicha fue despiezada en tres apuntes, que podemos considerar algo novedosos para nosotros.
 En primer lugar nos subrayó que se trataba de una “hija única”, según palabras insistentes de la madre, que es sacrificada salvajemente.
 En segundo lugar es el odio, quizá ancestral contra una religión positiva, cifrado y materializado en el pisoteo y destrozo de unas velas o cirios que iban dedicadas por una virgen a una nueva religión y su santuario.
 En tercer lugar, y el más llamativo, es la preparación de la venganza, calculada friamente, por el padre de la doncella. El padre se encuentra en una situación totalmente contradictoria, ya que al ser su religión positiva una religión de amor y perdón, no le era nada fácil dejarse llevar por la ira y responder con un acto de venganza. Es el padre el que se va al bosque y recoge con ira unas ramas de un árbol relativamente joven al que golpea y destroza, y con ellas se da unas abundantes abluciones, que fueron interpretadas como un bautismo inverso, hacia una religión salvaje, para poder llevar a cabo su fría y salvaje venganza, ya que se sentía totalmente abatido por el asesinato y violación de su hija, modelo de belleza y  pureza. (Continuará)
josemª  
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