Por Teresa Gurza.- Rarísimo me parece que un día seamos jóvenes y casi de repente viejos, con achaques que aparecen como de la nada.
«Un día te despiertas por la mañana y te sientes viejo», aseveró el doctor Steve Hoffmann, profesor de biología computacional en el Instituto Leibniz sobre el Envejecimiento en Jena, Alemania, en un artículo titulado Envejecemos a diario o en rachas, que publicó New York Times, este abril.
Y añadió, que se está empezando a entender que el envejecimiento no es un proceso lineal «sino que se acelera drásticamente en ciertos momentos».
Los científicos sospechaban que el envejecimiento podía producirse en oleadas, pero solo en la última década comenzaron a utilizar señales moleculares para medir su ritmo.
Y un estudio de la Universidad de Stanford difundido el año pasado, reveló que el envejecimiento se aceleraba alrededor de los 44 años y de los 60.
Los cambios de los 44, parecían estar relacionados con el metabolismo de las grasas, el alcohol y la función muscular.
Mientras que los de 60, con la disfunción inmunitaria y la función muscular.
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