Para muchos cristianos es difícil de entender que una entidad que cuenta con cientos de socios (cofrades, hermanos), bien organizados, con actividad durante todo el año y con cuantiosos ingresos procedentes del dinero público y de las aportaciones privadas, dedique toda su actividad y dinero a mostrar más y mejores adornos y desfiles cada vez mejores para un solo día del año.
No se trata de acabar con la tradición de las procesiones en Semana Santa. Esa es una manifestación cultural ¿religiosa? o folklórica que muchos esperan todo el año. Se trata de mantener la tradición popular del pueblo andaluz de procesionar imágenes pero con menos gasto superfluo, con menos ostentación, más humilde y más espíritu cristiano.
Las cofradías, como decía D. Ramón, deberían dedicar sus recursos monetarios y humanos, que son muchos, a ayudar al que más lo necesita, de África, América o Alhaurín de la Torre, porque aunque no queramos verlo, aquí también existe pobreza.
Seguramente los cofrades verdes, moraos, pollinitos o alhaurinos en general se sentirían muy reconfortados de saber que los miles de euros (15.000 ó 20.000) que cada año se destinan a bordar mantos y estandartes, en adelante se destinaran a ayudar a niños y familias sin recursos para que puedan tener asistencia sanitaria o educación en otras partes del mundo o para que puedan comer algunas personas que viven en nuestro pueblo.
Las imágenes veneradas por las cofradías no van a protestar y las advocaciones que representan se podrían sentir hasta orgullosas. Lo dicho, felicitamos al párroco y ánimo para seguir adelante, ese es el camino.
Encarna Ruiz, Miguel Arlandis, Federico Ortega y Antonio Pino |