Y se opone por cuestión de principios, por ideología, porque de verdad así lo piensa. No lo hacemos porque valoremos bien o mal la gestión del mismo llevada a cabo hasta ahora, la cual desconocemos, nos oponemos porque el tema es lo suficientemente sensible y delicado para que la empresa privada no meta la mano en él. Y queremos explicar nuestra postura con el ánimo que se dé marcha atrás, y en todo caso para concienciar a la ciudadanía y a los padres y madres afectados del error tan grave que se va a perpretar si se privatiza este centro de minusválidos.
|
El trabajo de la empresa privada es bueno y positivo, nadie lo puede negar a estas alturas. Crea riqueza y a veces gestiona mejor la economía que la empresa pública, pero hay sectores en que lo privado perjudica seriamente lo que toca y a los que no se les puede ni se les debe sacar rendimiento económico. Los discapacitados es uno de ellos. Atender a estos alumnos-as no puede depender de la empresa privada, aunque se enmascare de ONG. Prestar un servicio adecuado a estos niños-as no lo puede hacer un empresario que a fin de año tenga que hacer balance. La empresa privada recorta gastos para poder crear beneficios y recortar gastos en este asunto significa detraer recursos en comida, en medios pedagógicos, en recursos lúdicos e higiénicos. Si se está pendiente del lápiz, las cuentas no salen y al final los pacientes, porque eso es lo que son, salen perjudicados.
¿Se imaginan ustedes que el hospital de grandes discapacitados de Toledo lo gestionara una empresa privada? Imposible, atender a esas personas tan dependientes o a estos alumnos de Jabalcuza sólo lo puede hacer de forma adecuada una empresa pública, donde el gasto en material, en tiempo, en monitores y en cariño no esté expuesto a la oferta y la demanda del mercado, porque no son mercancías, son seres que necesitan recursos a fonfo perdido. Aquí nunca puede haber ganancias.
Después el Ayuntamiento hará lo que quiera, pero se equivocará de parte a parte si lo privatizan por muchos votos que tengan; tendrán los votos, pero no la razón y tal vez la única razón que tengan es la de los votos.
Antonio Pino, Manuel Porcel, Federico Ortega, Encarna Ruiz, Miguel Arlandis.
|