Una precaria situación económica, debida en su mayor parte a la escasez de trabajo, obligó a muchas familias andaluzas a abandonar sus lugares de origen y emprender una nueva vida lejos de lo que, hasta el momento de su partida, había sido su lugar y forma de vivir. Muchos de ellos volvieron algunos años después coincidiendo con la recuperación económica de España; otros muchos se quedaron para siempre en la tierra que les había acogido. Entre estos últimos, varias familias del blanco y cálido pueblo malagueño de Almáchar, emigradas a tierras vizcaínas y asentadas en Barakaldo, plantaron y hicieron germinar unas semillas que, más de cuarenta años después, han desarrollado vigorosas raíces imposibles de desarraigar.
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Creada en 1978, la Asociación Andaluza Hijos de Almáchar, en Barakaldo, es una entidad cuyos componentes, hijos y nietos de aquellos almachareños emigrados al país vasco en la década de los sesenta, tratan de mantener vivas la lengua, costumbres y tradiciones que sus mayores llevaron con ellos en sus bagajes de emigrantes. Una parte de esa cultura que más ha arraigado en ellos es, sin duda, el flamenco. Lejos de su Málaga natal, aquellos hijos de Almáchar añoraban lo que tanto nos falta a los andaluces cuando estamos lejos de nuestra tierra: el flamenco. Y sobre el flamenco, que ellos fomentan y propagan con un trabajo serio y bien hecho, gira buena parte de la actividad cultural de esta asociación andaluza, dentro de la cual parece que se respire y se huela el aire de yodo y brea del Mediterráneo y se sienta el calor benefactor del sol de Andalucía, gracias al trato deferente y amable de sus componentes en los hay no pocos miembros que no son andaluces, pero que han formado un compacto grupo unidos, además de por lazos familiares, por un gusto común de la cultura andaluza. Surgido de las inquietudes artísticas y flamencas del matrimonio compuesto por el cantaor José Martín, “José de la Picá” y de su esposa Mariely Álvarez, esta Asociación convoca, desde el año 1986, el Concurso Internacional de Letras Flamencas, que si bien empezó su andadura con una escasa participación, la competente tenacidad de las diferentes Juntas Directivas que han dirigido sus pasos lo han convertido, quizás, en el más antiguo, más concurrido y mejor organizado de cuantos se celebran en España, concurso al que prestan su colaboración Junta de Andalucía, Aytos. de Barakaldo y de Almáchar, Asoc. And. Hijos de Almáchar de Cornellá, así como importantes entidades y empresas vizcaínas. La entrega de premios se celebra cada año en el espléndido escenario del teatro de Barakaldo, cuya amena presentación corre a cargo de relevantes personajes del mundo del flamenco, y con una magnífica y brillante organización para la que no escatiman esfuerzo, y para la que cuentan con la actuación de cantores y guitarristas de primera fila que hacen del acto una verdadera fiesta flamenca, en la que no falta el baile, protagonizado por el conjunto Malaka, compuesto por hijos y familiares de los miembros de la propia asociación, de edades diferentes, y cuya actuación hace pensar en profesionales, tal es la afición y disciplina que ponen en el montaje y ejecución de sus bailes, de bella y perfecta coreografía. Son muchas las ocasiones en que esta Asociación demuestra su amor al flamenco, y es digno del mayor elogio el gran empeño puesto por sus miembros en fomentarlo y difundirlo con un interés y dedicación que les absorbe todo el tiempo libre que les deja sus ocupaciones. Entroncando perfectamente la cultura andaluza con la vasca, sus inquietudes les lleva a organizar actos en que las dos culturas se complementan para poner de manifiesto el folklore de estos dos pueblos que tan bien conocen. Por eso creemos que la Asociación Andaluza Hijos de Almáchar en Barakaldo merece figurar en estos Perfiles Flamencos por la gran defensa y difusión de nuestra cultura que llevan a cabo lejos de Andalucía.
HIJOS DE ALMÁCHAR LA TIERRA PROMETIDA
Para esquivar del hambre la embestida hubieron de dejar su amada villa; que allí donde hay trabajo el oro brilla y es donde está la tierra prometida.
La norteña Vizcaya fue elegida, y en ella cultivaron su semilla, y un haz de mies, madura y amarilla colmó el afán de aquella nueva vida.
Como mejor bagaje a su aventura, se llevaron costumbres y cultura para batir la base de su sueño.
Y bañado en las aguas del Nervión, hoy late en Barakaldo el corazón del más hermoso pueblo malagueño.
Paco Acosta Roldán |