Ahora, mi grupo en la Universidad de Newcastle liderados por mi jefe Stuart Baker, ha hecho un descubrimiento que podría ayudar a explicar el origen de estos temblores:
"En lugar de ver por qué la gente padecen estos temblores, empezamos a ver por qué la mayoría de las personas no los padecen", explica el profesor Baker. "Las ondas cerebrales de las partes del cerebro que controlan el movimiento presentan una frecuencia de 10 ciclos por segundo, así que realmente, cada uno debe tener un temblor en esa frecuencia. De hecho lo poseemos, pero para la mayoría de nosotros - la mayoría de las veces - el temblor es tan pequeño que no se percibe."
En un estudio que se publicara proximamente, entrenamos a monas "macacos" a mover lentamente su dedo índice hacia atrás y hacia delante. Este movimiento intensifica los temblores de menor importancia que tanto los primates y los seres humanos experimentamos. Posteriormente, utilizamos sensores para registrar la actividad de las neuronas en la zona del cerebro que controla dicho movimiento del dedo (corteza motora primaria, M1) y la médula espinal.
Lo que nos encontramos fue, que tanto el colectivo de neuronas registradas en esa zona del cerebro (M1), como en el colectivo de neuronas registrados en la médula espinal, ambos colectivos presentaron una actividad rítmica a la misma frecuencia que el temblor. Sin embargo, lo más importante, y aqui el descubrimiento, las oscilaciones del colectivo de neuronas de la médula espinal estaban fuera de fase con respecto a las oscilaciones del colectivo de neuronas registradas en el cerebro (M1). En otras palabras, cuando la onda en el cerebro presentaba la maxima amplitud, la onda en la médula espinal se encontraba en su punto más bajo y viceversa. Esto significaba que la ondas registradas en el cerebro se cancelaban con las ondas registradas en la medula espinal, reduciendo asi el tamaño del temblor.
Mi profesor Stuart Baker considera que en algunas enfermedades, el sistema que controla las señales nerviosas en la médula espinal podría no funcionar correctamente. Por tanto, al estar deteriorada la capacidad de la médula espinal para contrarrestar la actividad cerebral, las oscilaciones cerebrales no pueden cancelarse, originandose asi estos temblores no deseados.
En otras enfermedades, puede que el problema se produzca en el cerebro, y que determinadas regiones del cerebro produzcan oscilaciones anormalmente altas. La buena noticia es que, incluso en estos casos, este sistema que hemos identificado en la medula espinal podria reducir estas altas oscilaciones, contribuyendo a una mejora del temblor.
"Una mayor comprensión sobre cómo funciona este sistema en la medula espinal nos ayudaria a controlar este tipo de oscilaciones anomalas, y asi reducir los temblores de estos pacientes y mejorar asi sus vidas", palabras de mi jefe al periodico diarymail:
http://www.dailymail.co.uk/health/article-1282808/Breakthrough-shakes-treatment-counteract-disabling-tremors.html
Saludos Alhaurinos desde Newcastle.
Jose L. Vega
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