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Seminario diocesano de Málaga. ¿Restaurarlo o cerrarlo? | | Luis Fernando Prieto Pradas. 08.01.14 | |  La Diócesis de Málaga inicia el 2014 con el diálogo y la reflexión entre los distintos departamentos del Obispado y los demás actores de la sociedad malagueña, en torno al Seminario Diocesano de Málaga. Y para ello, la propia Diócesis ha querido lanzar varias líneas e ideas que todas aquellas entidades que quieran aportar sus sugerencias lo puedan hacer con conocimiento de causa. En primer lugar, la parte principal del Seminario Diocesano de Málaga fue edificada en 1923 bajo el pontificado del Beato Manuel, siendo Fernando Guerrero Strachan su arquitecto. Es una obra espléndida por su organización programática, verdaderamente adelantada a su época; por sus valores estéticos y por su construcción y composición arquitectónica. Tal vez la obra arquitectónica más importante en Málaga en el siglo XX. | El paso del tiempo exige en cualquier edificio una actuación restauradora, máxime en un edificio señero como éste, que se acerca a su primer centenario, y que con el tiempo ha sufrido deterioros y obras parciales. El edificio es ocupado en parte por el Seminario, pero se utiliza también para actividades pastorales, propias de la Casa Diocesana de Espiritualidad (ejercicios espirituales, retiros, convivencias, jornadas de estudio, encuentros, conferencias). El Obispado, por tanto, se ha tenido que plantear su necesaria restauración, para adecuarla a las necesidades actuales, reclamadas por las actividades pastorales. Además, era necesario adecuarlo a la normativa legal vigente, que afecta a este tipo de edificios y que ha variado tan dramáticamente; y que hubiera obligado su cierre en las condiciones en las que se encontraba. El Proyecto se ha sometido, para su tramitación, a la tipificación establecida por la normativa legal, que lo clasifica como “uso hotelero”, porque es usado por personas que no tienen allí su residencia habitual. Las características fundamentales de la obra que se ejecuta son que no hay aumento de superficie ni de volumen; se eliminan añadidos inadecuados y se restauran partes emblemáticas como la fachada norte de la Capilla del Buen Pastor. Además se disponen instalaciones sanitarias, eléctricas, energéticas y de telecomunicaciones imprescindibles en la época actual, se adapta el edificio a normas referidas a eliminación de barreras arquitectónicas, seguridad de evacuación, seguridad en caso de incendio, e higiene de las instalaciones. Las obras de restauración de la primera fase, que tendrán una duración de un año, tienen un coste aproximado de cinco millones de euros. Para su financiación el Obispado tiene previsto solicitar un préstamo bancario, para ir amortizándolo con el rendimiento de las diversas actividades, que se realicen en la Casa Diocesana. En esta época de crisis económica la restauración de la Casa Diocesana de Espiritualidad aporta a la sociedad malagueña un buen número de puestos de trabajo: Un equipo de cinco arquitectos y dos aparejadores a tiempo completo; dos estudios malagueños: uno de arquitectos, especializado en el cálculo de estructuras, y otro de ingenieros, especializado en el cálculo de instalaciones; un contratista general, la empresa constructora (ORP) y varias empresas subcontratadas, que hace un total de unos 300 operarios, aunque no simultáneamente.
Luis F. Prieto
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