
El primero de mayo es la fiesta de los trabajadores. Es motivo de celebración en tanto que se trata de una reivindicación de los avances que conseguimos gracias a la unión de y entre los trabajadores y la solidaridad de todos los trabajadores.
No podemos olvidarnos del origen de este histórico día. Resulta obligado rendir homenaje a los mártires de Chicago que se jugaron la vida en la huelga general de 1886 que se entrara en vigor la Ley Ingersoll que establecía la jornada de 8 horas. Así las cosas, la huelga fue un rotundo éxito, a pesar de todos los intentos de desestabilización que los poderes económicos y políticos pusieron a funcionar para impedir el avance de la fuerza de los trabajadores.
En este 1 de mayo de 2016 necesitamos más que nunca una unión más fuerte incluso que en las mejores épocas del movimiento obrero organizado. La situación de emergencia social lo está demandando. Los datos hablan por sí solos en términos de desigualdad, paro y exclusión social.