
Comprobamos un año más que el respeto a la neutralidad religiosa es papel mojado en Málaga al llegar la Semana Santa y sus procesiones. Corporación municipal, Junta de Andalucía, ejercito, legión, educadores públicos y personal sanitario público se pliegan, año tras año, ante el lobby católico y su objetivo evangelizador. Las calles se abarrotan de gente impidiendo el normal desarrollo de la vida diaria de la ciudad.
Aunque se disfracen de cultura y tradición, las procesiones son primordialmente manifestaciones de adoración religiosa, es algo que sus organizadores recalcan continuamente. Y utilizar el mercantilismo capitalista y los beneficios que a la ciudad deja, como excusa para impedir el normal desarrollo de la vida de la misma, es un abuso a la Libertad de Conciencia de todos/as los/as ciudadanos/as.