
Después de cuatro años de silencio discográfico y más de 30 años conservando encendida la llama indómita del rock psicodélico nacional, "Museexum" supone la consagración definitiva del grupo de Madrid. Una joya atemporal tan ácida como salvaje que agranda su legado.
Tres décadas de actividad y ni un rasguño. Sex Museum se han mantenido intactos, impertérritos -tozudos, podríamos decir-, ante el paso del tiem po. Con pequeños pero constantes cambios los madrileños pueden presumir de haberse convertido en un referente dentro del underground estatal a base de remar a contracorriente con una única premisa: seguir siendo fieles a sí mismos. Oriundos de Malasaña y activos desde 1985, su identidad se mantiene firme en un álbum que conserva su pasión por el fuzz sin abandonar la senda psicodélica que los vio nacer. "Musseexum", el álbum número 14 de su carrera, es una síntesis de su fórmula magistral: riffs, distorsión, garage y psicodelia, el rugido de una bestia acorralada que está a punto de conseguir la libertad.