2º En una cosa sí tiene razón la concejal Ávila, y es que tan representantes del pueblo son los concejales de IU como los del PP y por lo tanto las reglas de juego tienen que hacerse para todos, de forma clara y concreta y no vale, a nuestro perecer, sacar de contexto el protocolo del Ayuntamiento de Málaga o de la Diputación para aplicarlo aquí, según las conveniencias.
3º Pero por lo que el Foro sale al encuentro de este tema es por algo más serio que la fila en que se ubica cada concejal. Lo grave, nos parece, es que ese protocolo, que debe ser reglamentado para actuar en la vida civil -léase en el Ayuntamiento, en los encuentros y actos civiles- se está haciendo para coger un lugar en las celebraciones religiosas, sobretodo en las procesiones. Y eso no es. En España, desde hace 30 años está establecida la separación Iglesia-Estado y aquí se sigue actuando como en tiempos del tío Paco. Si alguien ajeno a esta realidad hubiera presenciado la procesión del Corpus en tiempo del franquismo y la visitara de nuevo en Alhaurín de la Torre, sólo distinguiría diferencias en los trajes, vestidos y joyas. Ahora más lujosos y entonces bastante pobretones. Por lo demás, el alcalde y concejales a la vera del cura y a los militares, igual que siempre, la espada y la cruz de la mano del poder civil. Supongamos que en nuestro pueblo hubiera una gran colonia judía o musulmana, ¿También iría la corporación a celebrar el Ramadán o el Yon Kipur? Nos parece que no, entonces ¿por qué con la Iglesia Católica sí? Es hora de alzar la voz y pedir claramente la separación Iglesia-Estado. Un estado laico y aconfesional, donde los asuntos y creencias se circunscriban en la esfera de lo personal. Por otra parte, como diría el poeta: vanidad de vanidades.
4º Los políticos una vez elegidos, se convierten en representantes de todos los ciudadanos, de todos. No es justo por lo tanto que nuestros representantes manejen la constitución a su antojo, conveniencia e interés partidista. Esta constitución define a España como estado aconfesional, y es tan respetable la sensibilidad de un católico, protestante, judío o musulmán, por citar solo las tres religiones monoteístas y alguna de sus sectas.Y en cuanto al protocolo, señoras y señores políticos utilicen el sentido común y la buena educación, lo demás sobra.
5º Lo que es de Dios, para Dios, y lo que es del Cesar, para el Cesar. De esta forma deberían los católicos exigir la separación de la Iglesia-Estado, por respeto a los miles de conciudadanos que no son creyentes. El estado es de todos, la iglesia es solo de los fieles, los católicos deberían ser, más iglesia con la parroquia, tener autonomía y no tener privilegio del poder, para no hipotecar el futuro.
Firmado: Miguel Arlandi, Antonio Pino, Juan Carlos Sanz de Ayala, Federico Ortega y Juan Manuel Cestino.
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