Señora Morales Prieto, el adoctrinamiento fuera de la familia ha sido (y sigue siendo) algo más que habitual en prácticamente todos los gobiernos autoritarios. Ejemplos horrorosamente documentados son los del partido Nazi alemán, en el que niños enviaban a sus padres a campos de concentración (el Führer estaba por encima de su familia); los de Stalin y sus gulags. En Cuba niños acusan a sus padres de antirrevolucionarios. En España no llegamos a tanto en la dictadura franquista, pero teníamos una asignatura que se llamaba "Formación para el Espíritu Nacional" (yo, hijo de comunistas, la sufrí con miedo). Ahora, el gobierno de Zapatero la llama "Educación para la ciudadanía". Ojalá los padres españoles hagan uso de la Constitución Española, en su Capítulo II, "De los derechos y libertades", Artículo 27.3 "Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propi as convicciones." Porque adoctrinar a niños fuera del núcleo familiar ha sido siempre y es -para los sin escrúpulos- (Hitler, Stalin, Franco y otros actuales) rentable. |