Ya se quejaba Hamlet en su famoso monologo que empieza con “Ser o n o ser...”. Entre otras cosas, se quejaba de la lentitud de la justicia y de la ineptitud de gobernantes. Una vez vi una película de terror. Era una carretera con nieblas espesas y frecuentes. Unos desalmados asesinos cambiaban las señales de tráfico para dirigir a los desgraciados automovilistas hacia un barranco tenebroso. Una vez allí, heridos e indefensos, les robaban y remataban. No quiero establecer paralelismos, pero me cuesta trabajo no establecer comparaciones. En nuestro pueblo, una calle abierta hacia las fauces desencajadas de un desnivel de 8 metros, una valla que llevaba mucho tiempo quitada, unas quejas de vecinos jamás escuchadas, informes de policías y patrullas verdes que no llegaron a ninguna parte. Y al final una muerte terrible pero anunciada. Y ahora ¿quién es el responsable de este desaguisado? Calles no recepcionadas siguen siendo responsabilidad del Consistorio puesto que no estamos en el Far West. Ahora corresponde establecer la cadena de dejación de funciones y obligaciones. Ser concejal de urbanismo implica conocer las calles potencialmente peligrosas, especialmente cuando lleva varios años siendo un potencial peligro. Queremos saber quién no ha hecho los deberes y que presente su dimisión. Es lo menos que debería hacer. |