Por Abel Ros.- Los ERE de Andalucía, lo decía esta mañana en una red social, suponen algo más que dos políticos de renombre entrando en un furgón policial. Detrás de la corrupción existe un sistema que la organiza, dirige y mantiene. Sin ese entramado sería muy poco probable que algunos fondos públicos corrieran por las cloacas de la política. Para que exista corrupción se necesita complicidad y cadena de favores. Y en esa cadena de favores, queridísimos lectores, circula el silencio. Un silencio, manchado por el dinero, que se convierte en un volcán. Dentro de la malla del secreto, los corruptos gozan de espacios clandestinos. Espacios como restaurantes, apartamentos o retiros donde se tratan acuerdos y repartos. Es en esos contextos donde los canales se convierten en los peores enemigos. Siempre existe el riesgo de que un caballo de Troya sea introducido con micrófonos, teléfonos o cámaras indiscretas.
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