
Los procesos migratorios de centroamericanos hacia Estados Unidos en 2026 continúan marcados por una combinación de violencia estructural, pobreza, reunificación familiar y políticas restrictivas.
Un análisis del periodista Edgardo Ayala para IPS Noticias, titulado «La historia de muros y esperanzas de los centroamericanos en migración a EEUU», ofrece una mirada histórica y humana sobre un fenómeno que trasciende fronteras y cuestiona el compromiso real con los derechos humanos en el continente.
Durante más de cuatro décadas, los flujos migratorios desde Guatemala, Honduras y El Salvador —el llamado Triángulo Norte— han respondido a conflictos armados, persecución política, desigualdad crónica y expansión del crimen organizado.
Según detalla Ayala, las primeras grandes olas migratorias hacia EEUU en los años ochenta estuvieron vinculadas a guerras civiles y dictaduras militares. Sin embargo, el cierre progresivo de vías legales de acceso transformó la migración en una travesía cada vez más peligrosa.
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