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Ictus: secuelas cognitivas que pueden pasar desapercibidas y cómo abordar su recuperación | | Chus Soto. 25.10.26 | | Dificultades de memoria, atención, lenguaje o de planificación pueden aparecer incluso cuando las secuelas motoras son leves y afectar de forma importante a la autonomía. Por el Día Mundial del Ictus, que se celebra el próximo 29 de octubre, Valeria Medina, neuropsicóloga de NeuronUP explica como la rehabilitación cognitiva debe adaptarse a las necesidades de cada persona y las capacidades que se pueden trabajar y después trasladar a situaciones reales de la vida cotidiana. Madrid, 22 de octubre de 2026. Volver a caminar, recuperar movilidad en un brazo o volver a realizar determinadas actividades físicas son algunos de los avances más visibles después de sufrir un ictus. Sin embargo, la recuperación no termina necesariamente cuando desaparecen o mejoran las secuelas motoras. Con motivo del Día Mundial del Ictus, que se celebra el 29 de octubre, el equipo de NeuronUP, plataforma digital pionera en España en el ámbito de la evaluación y la rehabilitación cognitiva, advierte de que algunas de las secuelas más incapacitantes no siempre son visibles. | “Poder caminar o mover los brazos no permite concluir que no existan dificultades cognitivas. Después de un ictus pueden verse afectadas funciones como la atención, la memoria, el lenguaje, la velocidad de procesamiento o la capacidad para planificar y tomar decisiones”, explica Valeria Medina, neuropsicóloga de NeuronUP. Las secuelas del ictus que no siempre se ven Un ictus se produce cuando se interrumpe el flujo sanguíneo hacia una parte del cerebro por la obstrucción de un vaso o cuando este se rompe y provoca una hemorragia. Sus consecuencias dependen de las áreas cerebrales afectadas y de la extensión de la lesión. Además de las alteraciones motoras, después de un ictus pueden aparecer problemas para mantener la atención, procesar información con rapidez, recordar acontecimientos recientes, expresarse o comprender el lenguaje. También pueden verse afectadas las funciones ejecutivas, necesarias para planificar y tomar decisiones, y las habilidades visoespaciales, relacionadas con la interpretación del espacio y la orientación. “Estas funciones cognitivas dependen de redes cerebrales que trabajan de forma coordinada. Por ello, el daño puede afectar a distintas funciones incluso cuando las alteraciones motoras son poco perceptibles. Factores como salud cerebral previa, estado de ánimo, sueño o determinados medicamentos también pueden influir en el rendimiento cognitivo tras un ictus”, añade Medina. Señales a las que prestar atención familiares y cuidadores Detectar estos cambios requiere comparar cómo funcionaba la persona antes y después del ictus. Entre las señales que pueden justificar una valoración especializada están olvidar citas o dosis de medicamentos, tener dificultades para seguir indicaciones, cometer errores nuevos al manejar dinero o necesitar más ayuda para organizar actividades que anteriormente realizaba de forma autónoma y sin dificultad. También pueden aparecer cambios en la comunicación, como tardar más en encontrar una palabra, tener dificultades para construir frases o perder con frecuencia el hilo de las conversaciones. Registrar ejemplos concretos y trasladarlos al equipo sanitario puede ayudar a orientar la evaluación y la posterior intervención. Además, estas dificultades no deben confundirse con la aparición repentina de nuevos síntomas. Una dificultad súbita para hablar, debilidad en un lado del cuerpo o pérdida de visión requiere atención médica urgente, aunque desaparezca al cabo de pocos minutos. Cinco claves para favorecer la recuperación cognitiva La rehabilitación debe adaptarse a las dificultades, fortalezas y objetivos de cada persona. No existe una única estrategia válida para todos los pacientes ni puede garantizarse una recuperación completa. Sin embargo, desde el equipo de NeuronUP destacan cinco aspectos que pueden formar parte del proceso de rehabilitación y mejorar así el funcionamiento cognitivo de la persona: 1. Trabajar con situaciones de la vida diaria. Elaborar una lista de la compra, organizar una salida o planificar una actividad permite trabajar funciones cognitivas dentro de situaciones con utilidad práctica. 2. Utilizar apoyos para recordar y organizarse. Agendas, alarmas o listas de pasos pueden ayudar a compensar dificultades de memoria o planificación, pero es importante aprender a utilizarlas y practicarlas en situaciones reales. 3. Reducir distracciones y adaptar la dificultad. Realizar una tarea cada vez, trabajar en ambientes tranquilos y utilizar instrucciones simples puede facilitar la participación, ajustando progresivamente los ejercicios a la evolución de cada persona. 4. Favorecer la comunicación. Cuando existen dificultades de lenguaje pueden emplearse imágenes, gestos, palabras escritas o conversaciones sobre temas familiares, al tiempo que los familiares aprenden estrategias que faciliten la interacción. 5. Respetar la fatiga y alternar actividad y descanso. Organizar las tareas en función de la energía disponible también forma parte de la recuperación. El cansancio persistente o los problemas de sueño deben valorarse porque pueden dificultar la participación en la rehabilitación. Sobre NeuronUP NeuronUP es una plataforma digital española especializada en evaluación y estimulación cognitiva dirigida a profesionales de la salud. Con sede en Logroño y fundada en 2011, permite evaluar, rehabilitar y realizar el seguimiento cognitivo de los usuarios desde una única herramienta, combinando rigor clínico y tecnología. Con presencia en más de 75 países y más de 3.500 centros, NeuronUP se consolida como una solución de referencia en hospitales, centros de rehabilitación y entidades sanitarias a nivel internacional. Chus Soto chus@agenciamilmillones.com |
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