
Hula Khadoura, de 13 años, está sentada en el sofá de la casa de su abuelo en el barrio de Tuffah, en la ciudad de Gaza, y en el regazo tiene a sus hermanos mellizos, Karam y Adam, de un año, informa Dilvia Boarini (IPS) desde Gaza.
Karam y Adam, mellizos palestinos nacidos gracias al tratamiento de fertilización in vitro al que su madre se sometió, con el esperma sacado clandestinamente de la prisión israelí donde su padre ha estado detenido los últimos 11 años. Crédito: Silvia Boarini/IPS
“Estoy tan feliz de que llegaran”, dice sonriente, con los biberones de los niños en sus manos.
Un aura misteriosa y hasta milagrosa rodea al nacimiento de los mellizos, ya que su padre, Saleh Khadoura, pasó los últimos 11 años en una prisión israelí y no tuvo contacto físico con su madre, Bushra, desde entonces.
La gente dice que los mellizos son “bebés especiales”, pero Hula no entiende del todo la razón de tanto alboroto. Ella ignora por completo los obstáculos extraordinarios que el esperma de su padre tuvo que superar para alcanzar los óvulos de su madre.
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