
Cada año se detectan en Andalucía 32.000 nuevos casos de cáncer, una de las enfermedades más mortíferas de nuestro tiempo y, aunque estudios e informes oficiales ponen el acento en elementos como el tabaco, el alcohol, la obesidad y el sedentarismo como posibles causantes, la mención a la gran variedad de productos cancerígenos a los que nos vemos expuestos durante el día y fundamentalmente en el trabajo, prácticamente es inexistente en esos documentos. La realidad demuestra que la falta de presencia mediática de esos agentes cancerígenos responde a la presión ejercida por las grandes corporaciones químicas que esconden a la sociedad los peligros de una exposición continuada a estos productos. Es más, de los nuevos casos detectados cada año en Andalucía, ocho se atribuyen exclusivamente al desempeño laboral, todos invisivilizados y tratados como enfermedad común, con el consecuente perjuicio económico para la persona trabajadora. Además, esa derivación permanente del cáncer laboral al Sistema Andaluz de Salud supone un coste de más de 600.000 euros a la sanidad andaluza que pagamos todos y todas, cuando debería ser asumido por la parte empresarial.
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