“No la toques más que así es la rosa” nos decía, hace bastante tiempo, Juan Ramón Jiménez, sin saber lo que nos podría pasar cualquier día de estos. Porque estamos en primavera, porque ya hasta ha llovido fieramente, porque ya hasta ha salido el Sol sin despeinarse, porque ya todas las flores han tenido que aguantarse las g

anas y que pasara a mejor vida este invierno tan loco que hemos tenido: en enero, tan “seco y 'helaero”, como siempre, y en febrero, “buscando la sombra” corriendo, y en marzo, terriblemente “ventoso”, y en abril, febrilmente “lluvioso”, que “hacen mayo florido y hermoso”...
Sin embargo, un amigo nuestro nos ha contado que, en un arriate de su casa, le ha florecido, premonitoriamente, el mismísimo sábado pasado, largo día de reflexión preelectoral, una hermosa rosa roja, que al parecer estaba deseando levantar cabeza.