
Todos estamos ocupados y hasta preocupados por ver cómo nos lo montamos. El curso de la historia, por más que nos apriete el calor, no se nos queda seco. Sin embargo, después de tantas avenidas, trombas de agua y salidas de madre de este verano, nos metemos en un nuevo curso que nos está dando vientos en todos y cada uno de los palos del sombrajo.
Si empezó la avalancha mediática con el luctuoso accidente de Blanca, y su desbordamiento que rayaba a veces en las justificaciones más que justificadas, más que repetidas, más que excepcionales, que nos dejaba verdaderamente descolocados por imperativo mediático, político y social, porque sabemos que no se suele dar semejante dinámica y despliegue en todos y cada uno de los casos en que se nos pierde un ser querido o conocido. Así, parece que ahora ya se ha engrasado tan bien la maquinaria mediática, que ya llueve más que sobre mojado en todos los campos de nuestro existir.