Por Abel Ros.- El otro día, mientras caminaba por las calles del vertedero, tropecé con un titular que despertó mis neuronas. Según Unai Sordo, secretario general de CCOO, "si con el nuevo Ejecutivo no hay cambios en la legislación laboral, iremos a un escenario de movilización". Un "escenario de movilización", o dicho más claro, de huelga laboral, tras casi una década de sequía sindical. Tras casi diez años, maldita sea, sin apenas protestas callejeras; más allá del postureo del uno de mayo. Por ello, ante estos titulares, la crítica no puede pasar de puntillas. Y no puede pasar, queridísimos camaradas, porque no hay excusas para la parálisis. Seguimos con la Reforma de Báñez. Aquella que dinamitó el Estatuto de los Trabajadores y tiró por la borda los logros sindicales de los años felipistas. Estamos inmersos en el mileurismo, la temporalidad y el éxodo de talentos.
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