Asociación Torrijos 1831.- El último sitio del castillo de San Luís de Marbella, llevado a cabo por las tropas francesas en diciembre de 1810, mostró el valor y sacrificio de los defensores de esa fortaleza junto al mar, integrados por componentes del Regimiento de Infantería de Málaga, con su sargento mayor a la cabeza, Cevallos Escalera, y el apoyo de algunos grupos de dispersos de otra unidades. Ante tropas enemigas muy superiores, los españoles cercados respondieron con contundente fuego de fusilería y cañón, el 3 de diciembre. El 4, los sitiados realizaron una valiente salida, logrando regresar con frutos, carbón y otros efectos, haciendo al enemigo sesenta y dos bajas. Al día siguiente, una barcaza logró entregar a los sitiados un obús, que emplazaron. El día 6 de diciembre el enemigo colocó sus cañones de grueso calibre de cara al fuerte. Su objetivo: convertir el castillo en un infierno de amasijos de ruinas. Al encontrarse a la vista una fragata inglesa aliada, Cevallos ordenó embarcar a paisanos, mujeres, niños y ancianos. Al día siguiente, el bombardeo francés que se presagiaba, se llevó a cabo de forma continua y contundente, de tal manera, que destruyó totalmente el muro del fuerte que daba a tierra, y los cañones allí emplazados quedaron inservibles. Con valentía, los defensores retiraron muertos y heridos propios, y levantaron con sacos terreros un parapeto en segunda línea, sobre la que recibieron un nutrido fuego de fusilería del enemigo, ya situado muy cerca de los escombros. Las bajas de los defensores aumentaron. El parapeto sería indefendible en la mañana siguiente. Cevallos hizo una reunió con todos los oficiales supervivientes, el comandante de la artillería y el sargento 2º Miguel Hilario. Más datos para los lectores que habitualmente nos siguen, a continuación.