
El estudio de la finalidad de la existencia y del ser humano en toda su complejidad es una tarea inmensa, pero que es desarrollable en la denominada antropología filosófica. La libertad y la naturaleza humana así como la orientación de la vida y el análisis de las enseñanzas de las ciencias humanas y naturales forman parte también de la investigación antropológica.
La convivencia en sociedad es objeto de reflexión antropológica con todas las consecuencias derivables desde una amplia perspectiva filosófica. La antropología filosófica se expresa en el pensamiento socrático o en lo que propone también Platón. Aristóteles sostiene que el ser humano es una sustancia compuesta de alma y cuerpo. No cree en la inmortalidad del alma humana individual después de la muerte. Es un filósofo realista y empirista.
Si se considera la filosofía existencialista se puede afirmar que el hombre es un ser indeterminado que dispone de una gran libertad para ir construyéndose a sí mismo a lo largo del tiempo.
Desde la perspectiva del naturalismo o monismo antropológico el ser humano es un animal más desarrollado y evolucionado en comparación con otros animales de otras especies que pueden ser considerados irracionales ya que no disponen de una inteligencia abstracta como la propia de la especie humana.