Por Abel Ros.- Decía un viejo un conocido de El Capri que "la vida es un volcán". Tras periodos de calma, vienen momentos de tempestad. Existen, escribía el otro día en una red social, tramos históricos que pasan invisibles para los historiadores y otros convulsos como un mar tempestuoso. Así las cosas, el siglo XX, por ejemplo, fue un siglo de guerras y totalitarismos. Hitler, Stalin y Mussolini protagonizaron los episodios más sanguinarios de aquel "Siglo Horribilis".Hoy, vivimos en un escenario de riesgos incesantes. En menos de cinco años, hemos vivido danas, terremotos, pandemias y volcanes. Hay dos modos de entender la historia. Uno, como algo progresivo y lineal. Y otro, como algo cíclico. Los defensores del primero argumentan que cualquier tiempo pasado fue peor. Reflejan, por decirlo de alguna manera, la máxima de Heráclito: "No te bañarás en las aguas de un mismo río". Todo cambia, todo deviene, nada permanece.
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