Escribe Walter Pimienta.- Rodríguez es el mejor cajero del banco del mundo, del banco del mundo que queda en mi pueblo y, en razón de su honrado oficio, guarda bajo llave todo el dinero del mundo.
Rodríguez mira con cariño todos los billetes ajenos que, a diario, pasan por sus manos como si fueran de él…y los protege más que el verdadero dueño; tanto que los cuenta y recuenta una y otra vez y, verificada la cantidad, amarrándolos con un cauchito, metiéndolos en una bolsa de manila, acción seguida, en una agenda, con fecha del día, mes, año y hora, anota la cantidad, y, aparte, con una pinza de oficina, sobre papeles de los día anteriores, dentro de un círculo, los mismos números de trazos perfectos y nítidos, y todo sellado, firmado y verificado…Es su dogma..
Rodríguez tiene una cara de duro economista y de contador público que no puede con ella; además es flaco sobre manera, macilento, de lentes apoyados en su media nariz; vestido de serios y fríos colores (camisas verdecitas, azulitas, amarillitas), como para ir con ellas en forma puntual a una reunión de la alta banca.