Pinta tu casa de un bonito color al salir y de uno más hermoso al regresar…Escribe; Walter Pimienta.- En diciembre, el palpitante corazón de las casas del pueblo, “se enamoraba” de “el Cuco”, el pintor de brocha gorda. En diciembre, las casas del pueblo; ahora, pintadas de verde y amarillo, de rojo y blanco; de blanco y azul; de amarillo y blanco, de rojo y crema; “se volvían adolescentes”, “más jóvenes” y todas cambiaban sus caras de la adultes por el de la mocedad. Ahora, era diciembre y , en ellas, una nueva historia, descubriéndose en los colores de la esperanza… pronto esperarían otro año y si las chicas de la vecindad estrenaban vestidos y zapatos porque era diciembre; las casas del pueblo, de la mano de la brocha de “el Cuco”, estrenaban colores o , mejor pintura, descubriéndose a la vista de todos en las tonalidades y matices sensibles de sus paredes hablando del color que éste les puso como si en ellas hubiera escrito coloridos poemas y entonces no callaban y dejan de decir nada..
Hasta las hojas caídas de los almendros del parque, se pintaban de ocre y marrón y de anaranjado con una pizca de mostaza y grosella en diciembre…No sé si era “el Cuco” quien, por ser diciembre, a solas, de noche lo hacía…