No solo se hace justicia cuando se condena al culpable sino tambièn cuando se absuleve al inocenteEscribe; Walter Pimienta.- La señora me llamo por teléfono y estaba llorando. Lloraba a mares. Había conseguido mi número llamando a la editorial donde me publicaron el libro y, en su casa, lo estaba leyendo y con rabia, con mucha rabia, angustiada me dijo bohemamente y a gritos:
-! Asesino¡!Asesino¡! Asesino ¡ ¿Por qué lo mató? ¿Por qué? Lo voy a denunciar. Acabo de leerlo. Y qué frialdad la suya...lo confiesa como si nada.
Ella colgó y del susto me tomé un vaso de agua.
Quedé estupefacto.