
¡Que no nos confundan! Lo que nos jugamos en estas elecciones es si continúa el saqueo de bancos y monopolios o redistribuimos la riqueza. Por dos razones. La primera, porque en nuestro país es imprescindible una alternativa al principal problema que tenemos: la crisis de inflación monopolista y la subida de los intereses financieros. Y la segunda, porque tenemos la alternativa: hay que redistribuir la riqueza.
Doble atraco
Sufrimos un auténtico atraco monopolista y financiero. Cada día que pasa perdemos poder adquisitivo: el dinero que nos dejamos -en la cesta de la compra, en el recibo de la luz, en la gasolina necesaria para movernos, en el pago de las hipotecas y del alquiler, y en los demás gastos básicos- no para de aumentar. Nuestros sueldos y pensiones se encogen a medida que suben los precios. Y para muestra un dato, cada persona trabajadora hemos visto recortado nuestro sueldo real en 1.500 euros al año.