Querido 2024: Ante todo perdona nuestro atrevimiento, por tu grandeza, al ser más grande que el pasado 2023 y que nosotros, que, desde esta página nos atrevemos a dirigirnos a ti, con las temblorosas palabras que se quedan casi paralizadas por la presencia de unas guirnaldas de luz que no nos dejan ver lo que pasa en el mundo. Nuestra ceguera, sin embargo, no nos deja de sentirnos ausentes de todo lo que nos cuentan que están haciendo algunos hombres con el mundo y sus pobladores. Es verdad que los ejércitos ya admiten mujeres para que estén también al pie del cañón y ¡cómo no! servir de carne de cañón. Valiente igualdad les hemos permitido a esas manos femeninas que ahora serán menos para dedicarse a los cuidados y para enseñarnos a todos cómo debemos cuidar esta Tierra, que no otra, y cómo hemos de tratar a los demás.
2024 querido: Ahora, antes que se nos escapen los días y se nos vayan cayendo las hojas del calendario por mor de nuestras ausentes miradas, queremos decirte que hemos tenido una visión, incluso culta, porque te hemos visto llegar como una biblioteca ambulante, como aquellas de la Segunda República, con la parsimonia de las horas y entre el traqueteo de tantos caminos por reparar. Hemos podido ver los lomos de tus libros, que nos traen continuamente noticias del pasado, del presente y hasta del futuro. Queremos abrirlos con cuidado. No queremos estropear más cosas ni que se nos rompan ni se desguacen las historias entre nuestras tan torpes manos.