
Ciertamente, en la sociedad digital y del espectáculo y la diversión en la que vivimos, el esfuerzo no está suficientemente reconocido, de forma general. Los resultados en los ámbitos profesional y vital no se logran por suerte o por azar, ya que intervienen, de modo decisivo, la dedicación y la entrega en cuerpo y alma a lo que se desea lograr. Algo que se aplica a todos los aspectos de la existencia.
La formación en la cultura del esfuerzo está presente, de forma explícita y manifiesta, en la ley educativa vigente y es algo que se reitera en las anteriores disposiciones legislativas, a lo largo de un considerable número de años. A pesar de esto, en la mentalidad social parece que se infravalora o desprecia la constancia y la perseverancia, frente al éxito como consecuencia de la suerte o el azar o de actitudes que no son éticas, pero que se realizan. Parece que vale todo, con tal de amasar mucho dinero y esto no es cierto.
Incluso los genios o las grandes mentes han logrado sus objetivos, con mucho esfuerzo y esto se tiende a olvidar. Edison, como es sabido, fue un extraordinario inventor, pero él mismo reconocía que lo esencial en sus inventos era el trabajo duro y la insistencia, sin sucumbir al desaliento, en ningún caso. Por supuesto, decía que un 1% de inspiración y genialidad era algo necesario, pero el resto es esfuerzo y perseverancia.