Aunque vivimos en una era de avances tecnológicos y conocimientos científicos, las calidades de la construcción de viviendas no siempre han seguido el mismo ritmo. En las ciudades, el precio del suelo es muy alto y los constructores inmobiliarios deben de pagar una prima significativa por terrenos bien ubicados. Esto a menudo significa que, para maximizar las ganancias, se construyen más pisos en el mismo espacio, como resultado, los metros de ellos y sobre todo la calidad de construcción puede verse comprometida para mantener los costes bajos. Aunque las normativas han mejorado en algunos aspectos, como la eficiencia energética, mejor aislamiento, todavía existen muchas lagunas. Algunas regulaciones no se aplican de manera efectiva y las inspecciones pueden ser insuficientes, lo que todo ello en conjunto permite que se construyan viviendas de baja calidad. |